La unidad móvil del psicoanálisis: nuevos contextos, lugares de respuesta

El Encuentro PIPOL 4 que se celebrará en Barcelona el 11 y 12 de julio de 2009 bajo el título “Clínica y pragmática de la desinserción en Psicoanálisis” es, como se anuncia en su convocatoria, “la oferta de un espacio de elaboración y de respuestas a las múltiples manifestaciones del malestar en la civilización”. Nos invita a interrogarnos por la subjetividad contemporánea y a ofrecer otros marcos y dispositivos de aplicación del psicoanálisis, “lugares alfa” y nos muestra que es necesaria una “nueva cuestión preliminar” para a partir de la invención hacer existir al sujeto del inconsciente. En este seminario nos proponemos mostrar con qué operadores contamos para intervenir en las contingencias de hoy. De lo que se trata es de presentar ante todo un Otro que dice “sí” al sujeto, que restituye a partir del síntoma y con el síntoma un cierto funcionamiento. Se deduce, entonces, una posición del psicoanalista que podemos calificar según la expresión de Jacques-Alain Miller como “objeto nómada”.
Nuevos aires refrescan la práctica psicoanalítica en los lugares donde los psicoanalistas se desplazan. Pero ¿qué significan estos desplazamientos? No se trata sólo del cuerpo que va y viene. Desplazarse es algo del orden de una apuesta: allí donde todo se explica a partir de las circunstancias psicosociales, el psicoanalista se reencuentra con los modos de desinserción social de nuestra época que como Hugo Freda caracteriza está marcada por la “precariedad simbólica”. La unidad móvil del psicoanálisis realza y se sostiene de “los conceptos lacanianos del acto analítico, del discurso analítico y de la conclusión del análisis como pase a analista”. Desde allí colabora en la construcción de un lazo social del que el sujeto se hallaba excluido.
Presentaremos experiencias y reflexiones de los psicoanalistas que desarrollan sus prácticas en los CPCT y en las diversas instituciones de la red social, sanitaria y educativa.
Comisión
Carmen Alda, Susana Brignoni (responsable), Graciela Esebbag, Ceres Lotito, Araceli Teixidó

CALENDARIO

7 de octubre de 2008. 21:00 h
LUGARES ALFA: Eugenio Díaz y Francesc Vilá.
LA ACCIÓN LACANIANA EN UN LUGAR PARA ADOLESCENTES

Expondremos una hystoria sobre el saber hacer de un lugar alfa como lugar de respuesta para el sujeto y de conexión con la red de acción social en experiencias con adolescentes en riesgo de exclusión social. La pragmática en estos lugares se orienta en el argumentário sobre lo que se espera de los analistas en el mundo de hoy.
“Lo que se espera de los psicoanalistas -dice Miller- es la acción lacaniana”. La intervención en el espacio partirá de algunas consideraciones sobre qué es la acción lacaniana.

Coordinadora de la mesa Susana Brignoni
Ya están los textos, ir más abajo a "Sesiones".

4 de noviembre de 2008. 21:00 h
Conexión, reconexión: Elizabeth Escayola y Miquel Bassols.
Coordinadora de la mesa Graciela Esebbag
Ya están los textos, ir más abajo a "Sesiones".

"Reconexión en un caso de Asperger tratado en la institución"
Elizabeth Escayola
Frente al pasaje al acto de un niño diagnosticado de síndrome de asperger (autismo inteligente) que podemos situar como un momento de máxima desconexión vamos a presentar la función que cumple un lugar de escucha pensado como lugar alfa. Este lugar hace posible a lo largo de la cura la instalación de coordenadas simbólicas para que a medida que el niño pueda ir diciendo aquello que lo invade se inserte a su vez en un discurso que hace lazo con el otro y con él mismo.

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2 de diciembre de 2008. 21:00 h
La realidad psíquica es la realidad social: Mario Izcovich y Anna Aromí.
Coordinadora de la mesa Ceres Lotito

“PADRES DIVIDIDOS”
Una madre se interroga a partir de un comentario de su hijo adolescente “¡Mama, te estas riendo!” en el marco de una escuela de padres que no es como las otras.
Padres desorientados, declive de la autoridad paterna, falta de normas, crisis del modelo de familia tradicional, en definitiva padres divididos.
Mi presentación tratará acerca de una experiencia que se viene realizando con padres y madres de adolescentes de Institutos de Barcelona desde hace 3 años.
El reto que nos planteamos es como ir más allá. Como dialectizar los dos significantes amo en juego: escuela y padres, dando lugar a la aparición de la sorpresa, efecto de una escucha otra.
En la sesión intentaremos pensar esta experiencia a partir de lo que J.A. Miller señala en Hacia PIPOL 4 cuando expresa que "la realidad psíquica es la realidad social".

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13 de enero de 2009. 21:00 h
Exclusión social, desinserción, precariedad simbólica: Montserrat Puig y Estela Paksvan
Coordinadora de la mesa: Carmen Alda

“SITUACIONES SUBJETIVAS DE EXCLUSIÓN SOCIAL” En el texto “Hacia Pipol IV”, J-A. Miller afirma que “desinsersión” es el término del lenguaje administrativo contemporáneo para referirse a la marginación social. Y así propone reorientar nuestra investigación según “lo que concierne a los fundamentos psicoanalíticos”. “Conviene –dice- pasar al estudio temático, diferencial, gradual, de las situaciones subjetivas de exclusión social”. Comentaremos, entonces, algunas de esas situaciones subjetivas que pueden presentarse ateniéndonos a esos fundamentos.
Estela Paskvan

Calificar a nuestra sociedad como "la sociedad del riesgo" conlleva la organización de actuaciones en los ámbitos social, sanitario, militar o político con la finalidad de mantener la seguridad y la prevención. Con esta orientación los sujetos son tomados por sus conductas que pueden poner en riesgo a la sociedad (conductores temerarios, fumadores, terroristas..) o a ellos mismos (estilos de vida poco saludables, pasajes al acto suicidas...). Mantener la seguridad por una buena adaptación es la prevención que se propone ante el riesgo siempre presente. Si hablamos de precariedad simbólica, de desconexión o de desinserción es porque la forma de lazo social posible no es ajena a las versiones de la realidad social, que se le presenta al sujeto como insegura, precaria, inestable, cambiante cuando no claramente amenazante o malvada. ¿Qué respuesta ofrecer a sujetos cuyos anclajes a la vida, al lazo social, son precarios?
Montse Puig

En "Sesiones" encontrarán las notas que la comisión recogió de las intervenciones. Ir más abajo.

3 de febrero de 2009. 21:00 h
BASE PSICOANALÍTICA DEL SÍNTOMA: Victoria Vicente y Rosa Calvet.
Coordinadora de la mesa: Araceli Teixidó

Base psicoanalítica del síntoma
En la actualidad las categorías diagnosticas, los manuales de clasificación, proceden a partir del universal de lo que es de entrada para todos. La ambición es la de abarcar todos los síntomas y todos los tratamientos una vez que han sido reducidos a un protocolo.
Se trata durante la sesión de abordar -a modo de apertura de este debate sobre la base psicoanalítica del síntoma- este tema de las clasificaciones diagnósticas en tanto las mismas formas actuales de los síntomas nos llevan a considerar las clasificaciones y las categorías desde un real clínico .
Victoria Vicente

Ya están los textos, ir más abajo a "Sesiones".

3 de marzo de 2009. 21:00 h
CLÍNICA Y PRAGMÁTICA: Patricia Heffes y Carmen Grifols
Coordinadora de la mesa: Ceres Lotito

“NOTAS DE UNA INVESTIGACIÓN SOBRE LA PRAGMÁTICA EN PSICOANÁLISIS “

La última enseñanza de Lacan nos sitúa ante lo que Jacques Alain Miller llama segunda clínica, una nueva clínica que discute la cuestión terapéutica, que destruye la referencia a la salud mental y que sitúa al sinthoma en el centro de atención.
Esta actualidad exige revisar el modo de orientar la práctica del psicoanálisis, indicando que es preciso conducir la experiencia -que es del inconsciente- en el marco de una clínica basada en el desciframiento de los modos de goce. Hablar hoy de pragmática y no de tratamiento supone abordar la realidad psíquica, que es la realidad social, con los aparatos del goce teniendo en cuenta que aparato no hay otro que el del lenguaje.
Un caso de una adolescente que a partir de un pasaje al acto exhibe sus modos de goce, nos permitirá poner a trabajar estas consideraciones.

Patricia Heffes

14 de abril de 2009. 21:00 h
EL PSICOANALISTA: OBJETO NÓMADA:
José Ubieto y Clara Bardón
Coordinadora de la mesa Graciela Esebbag
Para trabajar esta idea del analista como objeto nómada, tomaré como punto de referencia fundamental el Seminario XVII. Allí Lacan plantea que la posición del psicoanalista está hecha esencialmente del objeto a. Para ello es necesario articular la posición del analista y el deseo del analista en relación con el discurso analítico, que es independiente del encuadre estandarizado, y está en oposición al discurso del amo.
Esto permite aproximarnos a la diferencia entre psicoanálisis y psicoterapia y también a la diferencia entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado a la terapéutica.
Clara Bardón

En mi presentación quisiera referirme a una modalidad de trabajo, conocida como Trabajo en red, que si bien no se equipara a la práctica entre varios, si que toma de ella –en la orientación que podemos definir como de centralidad del caso o conversación- muchas aportaciones y enseñanzas que permiten la intervención del analista y sus efectos.
Eso supone tomar la teoria analítica como un saber sobre la estructura – a diferenciar de la operatividad propia de la cura analítica- que sin embargo permite interrogar y construir la clínica. Proceso que resulta, en muchos casos, como un preliminar necesario para hacer emerger una demanda que encuentre un destinatario en el analista.
Jose R. Ubieto

5 de mayo de 2009. 21:00 h
Los operadores estructurales y la contingencia:
José Mª Panés y Pilar Foz
Coordinadora de la mesa Carmen Alda

LA CLÍNICA DE LA INVENCIÓN: DE LO NECESARIO A LO POSIBLE
En el Seminario XVII Lacan usa la noción de operador estructural para articular la operación mediante la que reformula el Edipo, completando un nuevo paradigma en tensión con las tesis que presentó en el Seminario IV.
La noción de contingencia, por su parte, nos remite a la última enseñanza de Lacan y, como señala Miller, supone un más allá de la necesidad de la estructura –de lo que no cesa de escribirse- para privilegiar la dimensión del encuentro, de lo posible y de la invención.
Comentaré algunos de los hitos de este recorrido teórico, y expondré el trayecto analítico de un niño de cinco años que, sin contar con el recurso a los operadores estructurales –el Nombre del Padre, el Falo- produce una invención que le proporciona un asidero y una nueva orientación ante lo real.
Josep Mª Panés

CARENCIAS DEL PADRE Y NUEVAS EXPRESIONES SINTOMÁTICAS EN EL NIÑO
Comentaré algunos textos que remiten a la última enseñanza de Lacan, que tienen que ver con la cuestión de la pragmática.
Ilustraremos el tema con algunas viñetas clínicas.
Pilar Foz
Bibliografía de referencia:
Cottet, S.: “El padre pulverizado”, Rv. Virtualia, nº 15 Miller, J.-A.: La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Paidos, Bs. As., 2003.
-Cap. XIII, Los paradigmas del goce.
-Cap. XIV, Las migajas del goce.
-Cap. XV, El primado de la práctica.
Miller, J.-A., “Reencontré clinique du 8 septembre”, Rev, Les feuillets du Courtil, nº 28.

2 de junio de 2009. 21:00 h
HACIA PIPOL 4, HOY: ELOGIO DE LA des[inserción]
Vicente Palomera y Hebe Tizio
Coordinadora de la mesa Susana Brignoni
Título
HACIA PIPOL 4, HOY: ELOGIA DE LA des[inserción]
Fecha
02/06/2009
Horario
21 h.
Participantes
Vicente Palomera y Hebe Tizio
Coordinadora de la mesa Susana Brignoni
Descripción
DECLINACIONES “HACIA PIPOL 4 HOY”
En la sesión de conclusiones del mes de junio de 2009 Hebe Tizio y Vicente Palomera trabajaron a partir del tema “Hacia Pipol 4, hoy”, tratando de ayudarnos a reflexionar acerca de un “Hoy” distinto al momento en que se difunde el texto de Miller que ha sido el eje de este seminario. Las que siguen fueron algunas de las reflexiones que se produjeron a lo largo de la sesión:
- Es un momento de reequilibrar psicoanálisis puro/aplicado, ante la tendencia a forjar aparatos que propician la identificación, que resguarda al analista de la soledad de su posición. El pase, sería un significante para protegerse de dicha tendencia.
- En relación a la soledad del acto del analista, surge la necesidad de crear aparatos de contrasoledad para poder entender que sólo hay un psicoanálisis: el sostenido por la experiencia del analista comprometido con el discurso psicoanalítico, referido tanto al psicoanálisis puro como al psicoanálisis aplicado.
-La cuestión es cómo mantener la diferencia entre el discurso del amo y el discurso psicoanalítico. Se creyó que la alternativa para neutralizar la psicología de masas era la Escuela. Actualmente se piensa como tendencia de masas que requiere respuestas diferentes según las contingencias.
- Frente al entusiasmo que se despertó en/a las masas del campo freudiano, Miller plantea una lógica de descompletamiento.
-Con los CPCT se han producido fenómenos de identificación, de contagio, en el seno de la Escuela.
-Disponemos de dispositivos para no ser reabsorbidos por las psicoterapias: Carta de la AMP y distintas asociaciones del Campo Freudiano. Es más difícil situar los dispositivos para abordar los síntomas producidos por la intersección Escuela-Sociedad.
- Dado el éxito de los CPCT, sigue vigente la necesidad de que el psicoanálisis no sea reabsorbido por las prácticas psicoterapéuticas.
-El texto de Miller “Hacia Pipol4” es una interpretación a los efectos de masas a raíz de la creación de los CPCT. Para éstos síntomas de identificación que expresan el deseo de inserción del sujeto, Miller produce una respuesta: la des[inserción] de la tendencia.
- ¿Cómo hacer avanzar al psicoanálisis en el mundo actual? Una salida a la encrucijada política que provocó el fenómeno de masas de los CPCTs, se propone la encrucijada epistémica: ¿cómo transmitir el saber que se obtiene en psicoanálisis? ¿Cómo transmitir los efectos epistémicos del saber sobre el inconsciente del análisis del analista?
La Comisión
-Bibliografía
-Freud “Psicología de las masas …”
-Miller “Pensar la política lacaniana para 2009” (¿?)
-Miller “Le lieu et le lien”.
-Erasmo de Rotterdam “Elogio de la locura”
Título
OPERADORES ESTRUCTURALES
Fecha
05/05/2009
Horario
21 h.
Participantes
José Mª Panés y Pilar Foz
Coordinadora de la mesa Carmen Alda
Descripción
OPERADORES ESTRUCTURALES Y CONTINGENCIA.
CARENCIAS DEL PADRE Y EXPRESIONES SINTOMÁTICAS EN EL NIÑO
Pilar Foz Rocafull

La cuestión de los operadores estructurales, aparece en el S. XVII, pero he tomado la referencia, tal como propuso la comisión, del texto Los paradigmas del goce, elaborados por JAM, en su seminario “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, del curso 98-99, concretamente del sexto paradigma.
“El sexto paradigma, dice Miller, se funda en la no relación, en la disyunción entre el significante y el significado, entre el goce y el Otro, bajo el modo de no hay relación sexual. Aún es el seminario de las no relaciones, y en lugar de todos los términos que aseguraban la articulación (Otro, NDP, falo) donde aparecían como primordiales, y que condicionaban la experiencia, ahora tenemos el primado de la práctica, una pragmática”.
La enseñanza de Lacan podemos decir que parte de la estructura, de lo que llamamos articulación o relación. El sujeto, en ese momento, aparece en primer término.
En los primeros cinco paradigmas del goce, que no retomaremos aquí, el significante tiene un valor relacional, es decir, cuando tenemos un significante, buscamos otros del que se diferencia, o, con el que se relaciona. Cuando se trata del significante partimos de un binario, hay un S1 que se articula a un S2, y el sujeto es lo que un significante vehiculiza para otro significante, ese binario funciona como una representación subjetiva.
El sexto paradigma lo leemos en el S. Aún, hay allí una inversión en el recorrido de Lacan, en Aún, partimos del Goce, y términos como el NDP se convierten en semblantes, que cumplen una función de broche.
Por otro lado, y siguiendo con la diferencia entre lo que estaría del lado de la estructura, o del lado de la no relación, la estructura es del orden de lo necesario, hay una relación necesaria, “lo que no cesa de escribirse”, J.-A. Miller lo comenta señalando la arrogancia del estructuralismo, sería del orden: es así por estructura. Sin embargo, en el S. Aún, estamos del lado de la no relación, nos encontramos con la contingencia, “lo que cesa de no escribirse”.
La contingencia está del lado del encuentro, ya no depende de la necesidad, hay lugar para la invención, para lo nuevo, es decir, nuevas suplencias, nuevos anudamientos que antes venían dados por estructura.
En este punto es donde situamos la sustitución de lo trascendental de la estructura por la pragmática.
Aunque no podemos olvidar que J.-A Miller, en su Seminario, La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, en la página 276, dice: “Esto no significa que no haya estructura, que todo sea semblante, hay lo real, aunque hoy resulta difícil discernir qué es estructura y qué real.”
Así la clínica diferencial no está invalidada, pero se abren otras puertas, otras posibilidades de elaboración.
El significante del NDP, queda reducido en la última enseñanza de Lacan a un operador estructural, aparece como una función, como un semblante, algo que puede hacer función de.
Estamos, dice Miller, en la época de la “ruina” del NDP, el antiguo Pater Familias, está en vías de truncarse, de deteriorarse, frente a este Pater otra cosa viene a ocupar su lugar, es l’Epater la populación, el ejemplo lo tenemos en Sarkozy. Es verdad recuerda Miller que, el NDP es otra cosa que la persona del padre, pero lo que no hay que dejar de lado es que el deterioro de la figura del padre no es sin consecuencias respecto al NDP, se trata entonces de trabajar qué consecuencias son las que nosotros observamos, ver a partir de estas carencias lo que para cada uno juega el rol de NDP, ver lo que viene a ocupar la “función de”, se trata dice Miller de: ir y ver, ver en los detalles cómo el sujeto se desenvuelve y que invención le permite funcionar, esto es la pragmática.

Clínica pragmática
En el texto de S. Cottet, “El padre pulverizado”, encontré un párrafo en forma de pregunta, que me llevo a la clínica de varios casos, dice: “¿Qué hay de los estragos del vacío dejado por el padre real, el genitor tan fácilmente reemplazado en nuestro discurso por el significante cualquiera?”.
Es a partir de está pregunta que situaré los estragos producidos por la carencia del padre y sus efectos en forma de síntomas, efectos que, en la mayoría de casos, ponen en juego el cuerpo.

Modalidades de silencio sobre el padre
El primer caso se trata de un niño que atiendo desde los tres años, su pediatra le ha dicho a la madre que habla muy poco y le convendría que le ayudaran. La madre dice que su hijo es muy vergonzoso, muy mimado por la abuela, con la que duerme habitualmente, y también muy cariñoso.
Empieza a hablar de la situación familiar y el discurso de la madre se vuelve absolutamente desordenado, el padre de Javier vivió en el domicilio unos meses entre idas y vueltas, hasta que finalmente le anuncia a la madre que se casa con su ex -mujer. A partir de este momento empiezan una serie de denuncias y peleas difíciles de ordenar, pero con la determinación por parte de la madre, de que el padre sólo vea a su hijo si ella está presente, lo que no queda claro es si este padre quiere ver a su hijo.
En la primera sesión con el niño, una vez lo deja en la sala donde le acompaña, a punto de irse, me advierte: “ah, y no quiero que le hables del padre, si le preguntas por él no lo traeré”.
Le respondo, que voy a dejar que el niño hable.
Así de entrada tenemos, una prohibición explicita: sobre el padre, silencio. Y qué vemos del lado del niño, cuando empieza a venir, está en una posición petrificada, el niño no se mueve, tampoco habla, inmóvil y obediente. Un cuerpo inmóvil, una tez blanca, y una mirada triste.
Sólo con la introducción de un mínimo simbólico, una estructura binaria con forma de fort-da, puede iniciar un recorrido, sin el recurso al NDP.
Ese recorrido continua con una pregunta: ¿cómo te llamas?, es decir, la pregunta por el nombre, y acaba haciendo series con el nombre de todos sus compañeros, agregando a cada nombre un apodo, como un sobre nombre con rima, un ejemplo: “Luís el que se hace pis”.
Así tenemos del silencio al sobrenombre.

El segundo caso, Manuel, llega con tres años, igual que el anterior, lleva los apellidos maternos y no habla, el rasgo del silencio, es también común al anterior.
¿Qué hay del padre en este caso?
Hay primero una madre, que es una mujer gitana, que comete como ella dice “una locura de amor”, conoce a un marinero extranjero y se va a vivir con él, nace el niño y cuando tiene un año, el padre se va, pero deja una carta para el hijo, para que pueda leerla cuando sea mayor.
Al inicio de sus sesiones dice “papa”, se ruboriza, calculo que en algún punto de su subjetividad eso le toca, así que “recojo” ese significante y a partir de aquí empieza, podemos decir a construir un padre, a su medida.
Al mismo tiempo que acaba el silencio, aparece la pregunta por el padre, ahí es la madre la que se angustia porque no siempre sabe cómo responder y le enseña la carta que tiene para él.
Mientras tanto el niño se construye un padre podemos decir a su medida, una medida que, en este caso, parece estar del lado del falo.

Bibliografía de referencia:
Cottet, S.: “El padre pulverizado”, Rv. Virtualia, nº 15
Miller, J.-A.: La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Paidos, Bs. As., 2003
-Cap. XIII, Los paradigmas del goce
-Cap. XIV, Las migajas del goce
-Cap. XV, El primado de la práctica
Miller, J.-A., “Reencontré clinique du 8 septembre”, Rev, Les feuillets du Courtil, nº 28


LA CLÍNICA DE LA INVENCIÓN: DE LO NECESARIO A LO POSIBLE
Josep Mª Panés
El tema de la reunión de hoy -los operadores estructurales y la contingencia- no está directamente nombrado en “Hacia PIPOL IV”- el texto de Millar que tenemos como hilo conductor de este espacio- pero sí aludido. Hacia el final del texto, hay una referencia indirecta a la noción de operador estructural, cuando comenta la nostalgia por el momento freudiano del psicoanálisis, que lleva a algunos a “llorar por el Nombre del Padre y soñar con restablecer su reino”. En contrapunto, Miller nos remite al momento contemporáneo, que el propio Lacan caracterizó como pragmático; la contingencia está también aludida cuando habla de la pragmática como la capacidad para “reconocer y elucidar la diversidad de los modos de goce”, es decir, de las soluciones sintomáticas, atípicas, singulares.
Otra referencia está en el Seminario actual de Miller (“Choses de finesse en psychanalise”), donde plantea la tensión entre estructura y contingencia, pero referida al binomio teoría/práctica, o teoría/clínica. En relación a este punto, habla del agujero que hay entre “los conceptos organizados como estructura -la teoría, formalizada en los matemas- y lo que es contingente: el caso particular”.
De todas formas, la vía que he tomado me ha llevado a un itinerario que va desde el Seminario IV hasta el Seminario XVII, en el que se halla la noción de operador estructural, como un momento decisivo en la reformulación, por parte de Lacan, de la lógica del Complejo de Edipo.
En cuanto a la noción de contingencia, que, como señala Millar, remite a la última enseñanza de Lacan, supone un más allá de la necesidad de la estructura –de lo que no cesa de escribirse- para privilegiar la dimensión del encuentro, de lo posible y de la invención.
Voy a exponer algunos de los hitos de este itinerario teórico y, a continuación, presentaré algunos aspectos del trayecto analítico de un niño de cinco años que, sin contar con el recurso a los operadores estructurales –el Nombre del Padre, el Falo- llega a producir una invención que le proporciona un asidero y una nueva orientación ante lo real.

La noción de operador estructural –que aparece en el Seminario XVII- forma parte del trabajo que Lacan realizó a lo largo de casi treinta años en torno a la noción de Nombre del Padre. Obviamente, no puedo referirme a todas las transformaciones de esta noción, pero sí, al menos, situar algunos puntos.
En el Seminario IV, Lacan plantea el significante del Nombre del Padre como el eje de una operación de la que depende toda la organización simbólica. Se trata de un efecto de metaforización, por el que el Nombre del Padre viene al lugar de un primer significante, el deseo de la madre. Aquí, el agente de esta operación, la castración, es ya el padre real, pero con un estatuto que después será mejor fundamentado por Lacan.
Como decía antes, la noción de operador estructural aparece en el Seminario XVII –en el capítulo VIII, Del mito a la estructura- en el contexto de una crítica a la insistencia de Freud en el carácter real del mito de Tótem y tabú, coherente con su posición de atribuir el origen de la castración al padre. Para Lacan se trata del padre real, pero en tanto que “equivale al padre muerto y al goce”, a lo imposible como lo propio de lo real.
El origen de la castración no se halla entonces en el padre sino que es efecto del lenguaje, por el que “el goce está prohibido a quien habla como tal”. Se trata, entonces, “…más allá del mito de Edipo, de un operador estructural llamado el padre real”, designado como S1, “que no es más que efecto de lenguaje y no tiene otro real”. Con el operador estructural se trata de “desedipizar” la castración y reducir el mito freudiano a una función lógica, la castración, efectuada por el lenguaje.
Este operador estructural introduce, por otra parte, una disyunción entre la castración y el Nombre del Padre o, como dice Miller en “Elucidación de Lacan”, dos castraciones: “la original, que surge de la confrontación del goce con el lenguaje, y la edípica –derivada de la primera y subordinada a ella- donde la castración se sitúa como simbólica e imaginaria”; en la primera se trata de un efecto en lo real, y en la segunda de la dimensión simbólica e imaginaria de la metáfora paterna –los semblantes del padre-, que viene a reduplicar la castración originaria.
Posteriormente, Lacan introduce en RSI la dimensión del padre-síntoma, en base a la función de la excepción, marca de un deseo efectivo que da lugar a la pere-versión, como garantía de la función del padre. En el Seminario XXIII, el Nombre del Padre viene a ser recubierto por la noción de sinthome, que abre a la última enseñanza de Lacan.
La noción de operador estructural corresponde, pues, a un período de la obra de Lacan, que Miller caracteriza como “el Lacan clásico”, el de los paradigmas previos al de “la no relación”, en los que la noción de estructura representa la vigencia de un “no deja de escribirse”. En ese contexto, los operadores estructurales –el Nombre del Padre, el Falo- explicaban la operación fundamental del sujeto y guiaban una clínica –estructural- que distinguía nítidamente neurosis y perversión, de psicosis.
En cuanto a la contingencia –que, como decíamos antes, es un concepto que nos remite a la última enseñanza de Lacan, a un más allá de estos operadores estructurales- añadiré tan solo una cita tomada del Seminario de Miller “El inconsciente real”. En la clase del 28-5-07, Miller explora aquello que en la última enseñanza de Lacan aparece como la subversión de categorías anteriores, que caen como las columnas del templo, empujadas por Sansón. Una de ellas es la determinación simbólica: “¿Qué es lo que sacude a esta columna? Es la promoción cada vez más acentuada en la enseñanza de Lacan de la categoría de la contingencia. Es claro ya, en “Aún” (…) Él mismo sacude la primacía, la necesidad del significante fálico, tratando de demostrar que no era más que contingencia, que con el psicoanálisis eso cesa de no escribirse- y por lo tanto lo que llama contingencia es lo que somete la relación sexual a no estar más que bajo el régimen del encuentro”.
En esta misma clase, Miller sitúa la contingencia, junto al goce y al cuerpo, en la serie de términos que Lacan promociona en su última enseñanza, en torno al lugar central que otorga al síntoma, como aquello que conserva un sentido en lo real, que permite superar la escisión del sentido y lo real.
La clínica de la invención es una clínica que no se ciñe a los operadores estructurales, aunque no desconozca su lógica y su eficacia cuando están presentes. Pero los toma en su carácter de semblantes, que pueden ser suplidos por invenciones que la dimensión del encuentro puede hacer posibles. Les hablaré a continuación del trayecto clínico de un niño de cinco años, y de la invención que le dio una nueva inserción en el Otro.

Mauro llegó al CDIAP a los cinco años, poco después de que la DGAIA hubiera decidido retirar a sus padres la tutela y la custodia, tanto de él como de una hermana de 2 años. El EAIA hacía un seguimiento de la familia desde que se detectó (cuando Mauro tenía menos de dos años) una situación de desatención grave y prolongada. Según los informes, la madre, diagnosticada de trastorno límite de la personalidad y en tratamiento psiquiátrico, era incapaz, en la relación con sus hijos, de “identificar sus necesidades básicas y de interpretar sus deseos y sus estados de ánimo”. No habiendo sufrido malos tratos físicos, Mauro y su hermana fueron gravemente desatendidos en sus necesidades básicas –alimentación, higiene, vestido- y, sobretodo, en aquello que en el Otro podía haberles aportado un deseo vivo y atento a lo particular de cada uno de ellos. Los efectos de esta situación son consignados desde los tres hasta los cinco años como un grave retraso a nivel psicomotor y del lenguaje. Así, a los cuatro años, Mauro es descrito como “indiscriminado, con una sonrisa estereotipada, excesivamente dócil, y mostrando un juego pobre y reiterativo”.
En nuestro primer encuentro, cuando voy a buscarle a la sala de espera y me dirijo a él por su nombre, me recibe con esa “sonrisa estereotipada”, se coge de mi mano y, señalando a otro niño del CRAE que habían traído con él a sesión, me dice “es mi amigo”. Tomo nota de esta primera frase y, poco después, cuando explora los juguetes que ha encontrado en la sala, veo que está pendiente del llanto de un niño que llega desde la sala de espera. Me dice “El nene se llora” y, al preguntarle, añade “sí, porque está pegado, le duele”. Una dimensión radical de la soledad está presente en estos enunciados en los que el Otro al que dirigirse, el Otro de la demanda, parece ser del todo inexistente, y en las que el Otro de la matriz fantasmática de “pegan a un niño” no está ni siquiera aludido: “está pegado”. El margen para la ayuda que pudiera recibir viene marcado por otro enunciado; después de aceptar la ayuda que le ofrezco para un manejo con un juguete, añade: “ahora ya me ayudo yo”.
Sus primeros juegos muestran, pues, el alcance de su desarraigo del Otro y surge, enseguida, el lugar de desecho al que está identificado. De entre todos los juguetes que tiene a su alcance –coches, muñecos- toma un camión de la basura en el que introduce a dos “bebitos” y, dejándolo sobre la mesa, empieza otro juego: coloca dos muñecos -nombrándolos como “una mamá” y “un señor”- sobre dos coches, y los hace circular y parar por itinerarios, con la alternancia repetitiva de un “está rojo” y un “está verde”.
Debo decir que el desamparo y la soledad que transmitía Mauro me conmovieron desde el primer día, y que tuve que estar atento a no precipitarme a aportar alternativas a la escena que me presentaba.
Obviamente, las aporté, procurando poner a su alcance algunos significantes, y estando atento a los momentos en los que algo respondía, para intentar producir algún corte en el circuito inicial y algún nuevo empalme que diera lugar a otros efectos de significación.
Así, localizamos lo “sucio” y el carácter “malo” del no lugar que era el camión de la basura para los “bebitos”, y buscamos una casa en la que pudieran estar cuidados. Dimos ese paso pero, durante mucho tiempo –los tres primeros meses- el camión de la basura con los “bebitos” siempre en su interior, era olvidado junto a la casa, que solo era ocupada por coches que entraban y salían de ella.
Mi insistencia –leve, pero persistente- en que los “bebitos” no podían estar en ese lugar, les hizo desaparecer de la escena, e inició una etapa –en la que se produjo un único momento de desestabilización- en la que era un coche el que, al inicio de cada sesión, iba a parar al interior del camión de la basura, en una situación de la que Mauro ya podía decir algo: “el coche se ensucia; está mal”; enseguida, lo olvidaba ahí para seguir con los circuitos repetitivos.
En algún momento de esta etapa decidí recuperar el significante “amigo”, proponiéndole que, quizás, el coche que había ido a parar al camión de la basura podría salir de allí con la ayuda de un amigo. Mauro aceptó esta variación y la incorporó, produciéndose, además, un cambio en su estilo de juego, que empezó a tener un evidente carácter lúdico; ahora Mauro se divertía, jugando a que un coche ayudaba a su amigo a salir – a “escaparse”- del camión de la basura; pero durante meses este lugar era inmediatamente ocupado por otro coche que, un poco después se escapaba, ayudado por un “amigo”; pero, indefectiblemente, otro iba a ocupar ese lugar, que no podía quedar vacío.
La situación de Mauro fue mejorando tanto en el CRAE como en la escuela, en la que tanto la adaptación como los aprendizajes avanzaron.
Tres meses antes del alta se produjo un nuevo viraje del que, como en pocas ocasiones me ha sucedido, tuve la seguridad de que se traduciría en importantes cambios en su inserción social y escolar. En la repetición, casi sin cambios, del nuevo juego, se produjo, al fin, un punto de inflexión: en una sesión, Mauro completó la secuencia “coche en el camión de la basura/amigo que le ayuda a escapar/alborozo”, y siguió el juego, dejando por primera vez vacío el camión de la basura. Por suerte, estuve atento, me di cuenta en el acto, y acogí la sonrisa fugaz que me dirigió.
En la reunión que tuve con su tutora tres meses después, justo antes del alta en el CDIAP por edad, me sorprendí de la constancia con la que los significantes “amigo” y “ayuda” estaban presentes en sus explicaciones. Me contaba que, desde el inicio del trimestre, Mauro estaba más alegre, que la relación con sus amigos se había vuelto muy importante para él, que ahora ayudaba y se dejaba ayudar, y que contaba cosas de su casa (el CRAE), y de los amigos que también tenía allí.
Si bien al principio quise incluir en la conversación con Mauro el vínculo con su hermana -también en el CRAE, y a la que él a veces nombraba- constaté que el lazo familiar no era la vía por la que podría construir una nueva ficción, algún semblante que hiciera posible una nueva inserción en el Otro. El lazo social, esbozado en el significante con el que él me recibió, parece haber sido la base de la invención que ahora le sostiene, y cuya solidez será, sin duda, puesta a prueba por la contingencia de nuevos encuentros.

DECLINACIONES “OPERADORES ESTRUCTURALES Y CONTINGENCIA”
En la sesión del mes de mayo de 2009 Pilar Foz y Josep María Panés abordaron el tema “Los operadores estructurales y la contingencia”. Las que siguen fueron algunas de las reflexiones que se produjeron a lo largo de la sesión:
-Los operadores estructurales pertenecen al momento freudiano de Lacan: el Nombre del Padre, el Otro y el falo. Son considerados como efectos de la estructura de lenguaje.
- Frente al padre real que equivale al padre muerto y al goce, Miller hace referencia al momento contemporáneo que plantea Lacan en su última enseñanza, es decir, a la pragmática, puesto que remite a la contingencia. Un más allá de la estructura posibilita reconocer y elucidar los modos de goce, las soluciones sintomáticas singulares, para privilegiar la clínica del encuentro, de lo posible y de la invención.
- Tal como plantea Pilar Foz , en el Seminario 20, Aún, Lacan trató de demostrar que el significante fálico era contingencia, eso que no cesa de escribirse, lo que somete a la relación sexual a estar bajo el régimen del encuentro. Pasó del nombre del padre, el falo y el Otro a la pragmática.
- Con el sexto paradigma, partimos no de la estructura sino del goce y los términos Nombre del padre, falo y Otro devienen semblantes con función de broche, que anudan.
- Conceptualizar la “no relación” (Seminario 20) da lugar a la contingencia, lo que cesa de escribirse, podría no haber ocurrido. La contingencia no depende de la necesidad sino que permite advenir nuevos anudamientos anteriormente dados por estructura.
- Así lo trascendental de la estructura cede el paso a lo pragmático. Miller matiza: esto no significa que no haya estructura, que todo sea semblante; hay lo real, difícil de discernir de la estructura.
-Un operador lógico entra por la vía del eje imaginario a----a´. Es preciso distinguir entre soledad –remite al vínculo con el Otro- y aislamiento que remite al goce, no hay llamado al Otro.
- Distinción entre aislamiento que remite al vínculo y soledad que remite al goce .
- ¿La presencia del analista está en el lugar de la falta del padre real?
-¿Cuál es el papel del analista, la manera de operar ahí? ¿Qué lugar viene a ocupar la presencia del analista para sustituir el lugar del padre real, en el trabajo con niños?
-La respuesta se pondera por la vía del deseo del analista.
La Comisión

Bibliografía
J. Lacan, Seminario 4, La relación de objeto. Paidós.
J. Lacan, Seminario 17. El reverso del psicoanálisis. Capítulo VIII. “Del mito a la estructura”. Paidós.
J. Lacan, Seminario 20. Aún. Paidós.
J. Lacan, Seminario 23.Paidós.
J.-A. Miller, La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, capítulo XIII “Paradigmas del goce”, capítulo XIV, “Las migajas del goce”, capítulo XIV, “El primado de la práctica”. Paidós.
J.-A. Miller, Reencontré clinique du 8 setembre, Les feuillets du Courtil, nº 28.
S. Cottet, El padre pulverizado. Virtualia #15#

Título
EL PSICOANALISTA : OBJETO NÓMADA
Fecha
14/04/2009
Horario
21 h.
Participantes
José Ubieto y Clara Bardón
Coordinadora de la mesa Graciela Esebbag
Descripción
EL TRABAJO EN RED Y EL PSICOANALISTA, OBJETO NÓMADA
José R. Ubieto
Hay una vieja discusión acerca de la presencia del psicoanálisis en las instituciones que se inicia con los postfreudianos y continúa en nuestra época. Por el camino hemos asistido a la creación de diversos dispositivos, antes y después de la II Guerra Mundial. Bajo el signo de la Higiene Mental, el Análisis Institucional, la atención residencial a niños psicóticos y en la actualidad con la creación de nuevos dispositivos como los Centros de psicoanálisis aplicado.
Hasta Lacan, este debate partía siempre de la teoría de la doble verdad, por un lado había unos criterios de actuación como psicoanalistas en el gabinete privado, el analista sedentario y al mismo tiempo se establecían otros criterios para ese mismo analista en su nomadismo institucional, a veces nombrado como tal y otras en diversas acepciones psi.
La clave es que la discusión se situaba siempre en términos de la técnica y el encuadre, eso determinaba la acción misma del analista y las condiciones de su práctica y de la analizabilidad o no de los sujetos atendidos. Fue Lacan quien subvirtió este orden planteando que la pregunta verdadera no atañía a las cuestiones técnicas, sino a la misma ética del analista, a su posición y a su discurso, ligados al deseo del analista, como concepto clave.
Miller recuerda, en “Hacia Pipol 4”, como los efectos analíticos dependen del discurso y del acto analítico, no tanto de las condiciones asistenciales. La suma de acto, discurso y pase permiten pensar al analista también en su versión de objeto nómada y al psicoanálisis como instalación móvil.
Ese lugar posible para el psicoanálisis en la institución es, nos recuerda Miller, un lugar de respuesta, a partir de la localización de una pregunta del sujeto, y supone la transferencia como resorte.
Jacques Lacan, en su conferencia de Junio de 1967, en Milán, y titulada “Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad” (que hace serie con otras dos conferencias italianas del mismo año, Roma y Nápoles dedicadas al inconsciente) afirma, de entrada, que el psicoanálisis es la realidad .
Y la realidad a la que Lacan hace referencia es aquí la realidad del inconsciente, materia significante, una realidad que no admite el metalenguaje ya que esta realidad del inconsciente –realidad psíquica- no es una interpretación de la realidad sino que forma parte de ella.
Conectar con el inconsciente tiene así una función de restitución de esa realidad social, puesto que como destaca también Miller, en su texto, la realidad psíquica es la realidad social. La posición y el acto analítico tienen una sociabilidad estructural y el objetivo de ese acto no es otro que el de reconocer y elucidar la diversidad humana de los modos de goce.

De la Práctica entre Varios al Trabajo en Red
En su versión objeto nómada, las modalidades son pues variadas. Una de las más interesantes ha sido sin duda la iniciada por Di Ciacia, Stevens, V. Baio y otros colegas, a propósito de la atención a niños psicóticos. Bautizada, por Miller, como práctica entre varios, supuso un cambio de rumbo significativo respecto a otras iniciativas (Dolto, Mannoni) de discípulos de Lacan, también centradas en la misma población, pero con otra orientación.
Quisiera referirme aquí a una modalidad de trabajo, conocida como Trabajo en red, que si bien no se equipara a la práctica entre varios, si que toma de ella –en la orientación que podemos definir como de centralidad del caso o conversación- muchas aportaciones y enseñanzas que permiten la intervención del analista y sus efectos.
El Trabajo en Red es una variación, orientada por esta práctica entre varios, que permite, a partir de un método basado en la conversación, producir la construcción del caso según una disciplina propia.
Esta idea se basa en una hipótesis, desarrollada por Alexandre Stevens en un breve texto titulado “Tres lugares del saber en la institución” donde plantea la teoría analítica como un saber sobre la estructura – a diferenciar de la operatividad propia de la cura analítica- que sin embargo permite interrogar y construir la clínica. Proceso que resulta, en muchos casos, como un preliminar necesario para hacer emerger una demanda que encuentre un destinatario en el analista.
Algunos de estos elementos comunes, entre la práctica entre varios y el trabajo en red, serían los siguientes:
• una concepción del saber como el resultado de una elaboración colectiva y no como el resultado de un saber previo, propiedad del profesional, como experto
• el lugar central que toma el caso en toda conversación y de manera especial aquello del caso que es lo más real y por tanto produce un vacío de saber en el grupo.
•la necesidad de una disciplina que asegure la producción de ese saber bajo la modalidad de la construcción del caso
•el trabajo en equipo como una modalidad que requiere, como previo, la enunciación particular de cada uno, que debe posicionarse con su estilo propio
•el rol clave que tiene la función del coordinador o responsable del equipo como garante de ese funcionamiento siempre en cuestión, descompletando los efectos imaginarios del grupo que tienden al desconocimiento de su endogamia.

La red es un conjunto de agujeros cernidos por un hilo
A diferencia de lo que sucede en las prácticas de red, inspiradas en el modelo de la Reingeniería, aquí se parte del supuesto de un sujeto como responsable de sus actos y de sus elecciones, al que se le puede y debe pedir que responda de su demanda, sin reducirla ésta a sus condicionantes legales.
En la orientación de la reingeniería , cada vez más frecuente, la red aparece como un nombre del S1, significante amo, que bajo el pretexto de la modernización (innovación) y la mejora asistencial aspira, en realidad, a “atrapar” dentro de ella todo aquello que funciona disruptivamente (conductas, habilidades, competencias).
En el modelo de la conversación el eje central del modelo, por tanto, no son los profesionales y los servicios, sino el interrogante mismo del caso, lo que emerge como síntoma, eje a partir del cual se organiza el trabajo. La relación entre estos servicios, su vínculo privilegiado debe ser la conversación permanente alrededor de ese vacío de saber que constituye la causa última de la creación de la red.
Retomando una metáfora de la red que usa el escritor Josep Valls en su libro sobre Florencia podríamos pensar la red como un conjunto de agujeros cernidos por un hilo, lo cual complejiza la idea clásica de red, entendida como la estructura que se sostiene en los nodos (o profesionales).
Aquí ese hilo fino que sostiene la red es el hilo del caso, la lógica que debe extraerse en el proceso mismo de construcción del caso. Es ese trabajo de elaboración colectiva alrededor de un vacío (de saber) lo que da consistencia a la red, y no el saber previo de los expertos que la forman.
La noción de saber que se deduce es la de un saber que ya no es propiedad exclusiva, sino el resultado de una elaboración colectiva, en la que el “saber” del sujeto mismo es imprescindible. Reintroducir aquí la dimensión de la transferencia permite esa operación que señala Millar, respecto a los lugares alfa, para transformar el malestar sintomático en una pregunta que posibilite respuestas.
Por lo que hace al método, no resulta útil aquí el enfoque multidisciplinar y se impone una versión de la interdisciplinariedad en la que cada saber quede interrogado por el agujero, la falta de saber, que descompleta a cada una y a la propia red que queda siempre coja de una explicación, a descubrir. Esta imposibilidad del saber Todo no debe pensarse en términos de impotencia, sino más bien como una imposibilidad lógica que pone de manifiesto que el corpus epistémico, lo que la red “sabe” sobre su objeto de trabajo tendrá siempre el carácter de incompletud y por tanto será el resorte de la propia investigación permanente.
Los supuestos éticos que están implícitos en este modelo apuntan entonces a impulsar la participación necesaria de todos los agentes (sujetos, familias, profesionales, comunidad, responsables políticos) en la delimitación misma de lo que se presenta como dificultad y en aquello que quieren hacer, bajo el prisma de una co-responsabilidad de todos ellos.
La experiencia de Interxarxes
La experiencia del proyecto Interxarxes, que tiene ya 9 años de existencia, nos permite interrogar esta posición del analista, como objeto nómada, y el uso posible del discurso analítico para la realización del trabajo preliminar en la constitución de una demanda analítica, que luego podrá ser abordada en el dispositivo asistencial correspondiente.
Este proyecto establece una modalidad de trabajo inter-servicios que supone la existencia de una conversación interdisciplinar permanente entre aquellos profesionales que intervienen en un mismo caso. Esta conversación se orienta siempre a partir del no saber, de aquello que se sitúa en el centro de la conversación como un vacío de saber y toma en cuenta las invenciones y “soluciones” propias del sujeto como orientación. La función que en esa conversación realiza el analista es, en primer lugar, de descompletamiento de los efectos de grupo que implican siempre un rechazo al saber.
La puesta en cuestión de las categorías diagnósticas (TDAH, Depresión, Psicosis simbiótica, Retraso mental, Familia desestructurada,..) permite abrir la perspectiva de análisis, en el horizonte de alcanzar una cierta representación compartida del caso –que tenga efectos de construcción- y que suponga la consideración particularizada de cada miembro del grupo familiar.
Por otra parte, esta conversación tiene un carácter regular y no elimina, sino que potencia, la responsabilidad de cada profesional en lo que se refiere a su acto propio (clínico, educativo, social, legal). La Red no sustituye ni enmascara ese acto, le da soporte. La redistribución de las transferencias, entre los miembros de la red, es también un factor que posibilita, en muchos casos, la actuación del analista –si conviene- y la de los otros profesionales.
En este modelo no se deriva al sujeto, se conversa acerca de los interrogantes que suscita, pero sí se redistribuyen las demandas a sus destinatarios. Los motivos que favorecen la participación e implicación, en el uno por uno, de los diferentes profesionales son variados: constatación de la ineficacia de un saber pret-a-porter que en su reduccionismo diagnóstico borra todo signo subjetivo. El hastío de los protocolos, generalizados hasta la saciedad, es otro factor favorable al trabajo en red ya que contribuye claramente a la “destitución subjetiva” del profesional respecto de su acto.
Esta conversación, que tiene su lugar privilegiado en el uno por uno de los casos atendidos, se continúa también en otros espacios regulares como el Seminario de Análisis de Casos, abiertos al conjunto de profesionales que integran el proyecto, donde se exponen los casos trabajados, y con las aportaciones de un invitado externo se analizan y comentan.
NOTAS:
1-MILLER, J.A. (2008), “Hacia Pipol 4” en Freudiana núm 52, págs. 7-16, ELP-CdC, Barcelona.
2-Jacques Lacan (1988), “Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad” en Intervenciones y textos 2, Manantial, BBAA.
3-Alexandre Stevens (1989), ““Tres lugares del saber en la institución” en Niños en Psicoanálisis, Manantial, BBAA.
4-José R. Ubieto (2009), El trabajo en red. Usos posibles en Educación, Salud Mental y Servicios Sociales, Gedisa, Barcelona (en prensa).
5-Michel Normand (2009),“Le Rapport Couty pour la sante mentale et la psychiatrie : surveillance, depistage, chaine des soins et prise en charge « secure »” en Observatorio Psi núm 3/09, FEEP [consultable online en: http://www.efsp.eu/psy/]
6-Josep Valls (2006), “La ciutat del lliri roig, Florencia o la il•lustre follia dels Medici”, Brau, Girona.
7- Se puede consultar la web del proyecto donde se hallan materiales diversos acerca de la experiencia en curso: www.interxarxes.net


Para trabajar esta idea del analista como objeto nómada, tomaré como punto de referencia fundamental el Seminario XVII. Allí Lacan plantea que la posición del psicoanalista está hecha esencialmente del objeto a. Para ello es necesario articular la posición del analista y el deseo del analista en relación con el discurso analítico, que es independiente del encuadre estandarizado, y está en oposición al discurso del amo.
Esto permite aproximarnos a la diferencia entre psicoanálisis y psicoterapia y también a la diferencia entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado a la terapéutica.
Clara Bardón

DECLINACIONES EL PSICOANALISTA: OBJETO NÓMADA
Partimos de lo que Miller nos propone en su texto “Hacia Pipol 4”: “…Son los conceptos lacanianos del acto analítico, del discurso analítico y de la conclusión del análisis como pase a analista, los que nos han permitido concebir al psicoanalista como objeto nómada y al psicoanálisis como una instalación móvil susceptible de desplazarse a nuevos contextos particularmente instituciones…”
En la sesión del 14 de abril del seminario se plantearon en el debate una serie de aperturas en relación a este tema:
. 1.Se trata de un momento particular: hay que intentar superar la división entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado.
2.Si hablamos de división, esta en realidad se da entre psicoterapia y psicoanálisis. La psicoterapia responde al discurso del amo: intenta velar, (curar, cerrar, omitir...) la división del sujeto. En tanto responde al discurso del amo, le interesa que la cosa marche, Para el psicoanálisis se trata de poner de relieve la singularidad del deseo y de la causa de cada uno.
3.Se trata para ello de construir un nuevo aparato: Miller en “Hacia Pipol 4” conjuga tres elementos: lugar alfa, analista objeto móvil y hay un discurso analítico.
4.Lo que permite concebir a un psicoanalista nómada es el discurso (frente al encuadre).
Para operar a partir del discurso fuera de la consulta privada se necesita un marco constituido en el que sea aceptado el analista y la confianza en el mismo. Es decir, la transferencia sigue siendo la condición de posibilidad.
5.Discurso, lugar alfa y analista como objeto nómada permiten superar la división entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado.
6.La función del analista, tal como se señala en el seminario XXIII, es la de “hacer empalmes, suturas”.
7.Estamos convocados a trabajar en red: ¿cómo entenderla?
8.J.R. Ubieto plantea una metáfora: la red no son tanto los hilos como más bien los agujeros unidos por un hilo.
9.En cierta medida en el trabajo en red se trata de bordear los agujeros a partir de detectar el real en juego.
10.En relación al trabajo en red, este se plantea como una elaboración colectiva de saber. Lo que guía esa elaboración, lo que la provoca es lo enigmático del caso. Se trataría de vaciar los significantes que fijan a un sujeto en un diagnóstico e introducir la noción de lo particular.
11.Se señala que Miller lee nuestra época y la función del analista a partir de la lógica del pase: se trata de operar desde la propia experiencia analítica.
12.También se plantea que la red tiene dos caras: una es la red de significantes que atrapa al goce. La otra es la estructura.
LA COMISIÓN
Título
CLINICA Y PRAGMATICA
Fecha
03/03/2009
Horario
21 h.
Participantes
Patricia Heffes y Carmen Grifols
Coordina la mesa : Ceres Lotito
Descripción
“NOTAS DE UNA INVESTIGACIÓN SOBRE LA PRAGMÁTICA EN PSICOANÁLISIS “
Patricia Heffes

Estas notas que voy a presentar son el fruto de un trabajo que venimos realizando en el Grupo de Investigación: El niño en el discurso analítico, de la Sección Clínica de Barcelona. Junto a Elena Genescá y Marta Cequiel, estamos haciendo un recorrido de textos y casos clínicos bajo el título”Pragmática de la cura: los protocolos y el trabajo de la transferencia”. Es con este marco que plantearé estas reflexiones.
El texto convocante para este Seminario es el mismo que dio origen a nuestra investigación, texto que produce efectos paradojales. Es entusiasta y sin embargo ha propiciado cierto malestar en nuestra comunidad ; aparenta claridad pero encierra complejidades. Desde julio 2007, fecha de su alocución, hasta hoy, surgieron intensos debates que resignifican el texto. Es un texto vivo, un texto en elaboración , que obliga a trabajarlo con las aportaciones más recientes. Vale decir que esto en psicoanálisis ocurre siempre y en esta oportunidad se hace patente.
Un desafío estaba implícito, un desafío respecto de lo que llamamos el psicoanálisis aplicado. Y una provocación a revisar qué entendemos por práctica del psicoanálisis partiendo de que el psicoanálisis es sin estándar pero con reglas. Una provocación al elegir el término pragmática al de tratamiento.
Veamos que el “momento pragmático” está referido a la comparación de evidencias y a poder hallar allí tanto el conjunto como los detalles. Es un llamado al “esprit de finesse” pascaliano, un llamado a distinguir en el choque de civilizaciones con qué hay que arreglárselas hoy. Tengamos ‘buena vista’ y saquemos consecuencias porque “se tiene necesidad de nosotros”. No es lo mismo la civilización dominada por el Ideal del yo que cuando el Superyó hace de su imperativo la norma. Tenemos una misión dice Miller: reconocer y elucidar la diversidad humana, la diversidad de los modos-de-goce de la especie.
¿ Qué significa esto y cómo se hace? Aquí viene el pensamiento de Pascal en nuestra ayuda. En el espíritu de finura los principios pertenecen al uso común y están ante todo el mundo, basta con tener buena vista de verdad; los principios son muchos y están desligados así que es probable omitir alguno y así se incurre en error. Se trata para Pascal de captar las sutilezas.
¿Es nuevo esto en psicoanálisis? No. Es el nacimiento del psicoanálisis mismo, es Sigmund Freud desde el inicio y Jacques Lacan y Jacques-Alain Miller. Lo nuevo es hablar de pragmática cuando nos referimos a la práctica del psicoanálisis. Miller propone hablar de pragmática más que de tratamiento o cura porque la pragmática es del orden del “saber-.hacer-con”. Esto no explica lo novedoso, el savoir y faire ya era una condición para conducir un análisis. Entonces, hay algo más.
La etimología del término pragmática permite centrar la cuestión en la acción. Cuando importamos el término pragmática al psicoanálisis nos referimos a la acción. del analista. Es la función del analista , el acto analítico, lo que se interroga.
Jacques-Alain Miller se refiere en el texto al momento pragmático y define a los psicoanalistas de hoy como “pragmáticos paradojales”; pragmáticos, como algo propio de nuestra época. Paradojales, porque no rendimos culto al “eso marcha”, que siempre fracasa, apostamos por el fracasar de la buena manera, porque sabemos que el defecto de satisfacción es un asunto de estructura.
La pragmática es la apuesta a retornar a los principios, a los conceptos fundamentales, al discurso analítico de una buena manera, es decir, ajustados a la época.. Se trata de aplicar los conceptos fundamentales al síntoma tal como se presenta en la civilización actual sin desviarnos de la praxis -como se propone en la experiencia analítica.

Es posible distinguir y ordenar los términos en uso:
La experiencia analítica es la experiencia del inconsciente. La pragmática en psicoanálisis es la pragmática del lazo social entendido éste como el modo en que el lenguaje se sitúa en el ser que habla. Y tomando como principio que la realidad psíquica es la realidad social.
El término clínica , desde su concepción tradicional, remite a lo que está allí, a lo que se hace evidente, a lo que se recoge de la observación para componer un diagnóstico. Hoy no son los ideales, son los goces descarnados, son los pequeños objetos de consumo que el sujeto abraza para lograr la satisfacción.

Una nueva hipótesis que pudimos formular a consecuencia del recorrido hecho hasta la fecha : “El psicoanálisis de hoy es pragmático porque nuestra civilización ya no es la del privilegio de los ideales, sino de los goces”. Es decir, hay una relación entre aplicar la idea de pragmática al psicoanálisis y la civilización actual.
¿Cómo abordamos La Cosa (To prâgma) hoy? Siendo pragmáticos . Esto es que la realidad se aborda con los aparatos del goce sin olvidar que aparato no hay otro que el lenguaje. La última enseñanza de Lacan nos orienta a abordar la realidad con el matema, con la formalización, con la escritura discursiva. En el Seminario XX, Lacan apela a los discursos cuando señala que “la esencia del objeto es el fallar” y curiosamente nombra a William James quien junto a Peirce dieron origen al pragmatismo filosófico.
La mención que hace Lacan de W.James y algunas de las elaboraciones de Jacques-Alain Miller en su Curso actual “Cosas de finura en psicoanálisis”, sugieren que el tratamiento de Eso que siempre fracasa es por la vía del deslizamiento de los discursos. “Los discursos son modos de tratamiento” dice Miller en la clase III.
Una vez más se trata de estar a la altura de la subjetividad de la época.

DECLINACIONES CLÍNICA Y PRAGMÁTICA
En la sesión aparecieron una serie de declinaciones y aperturas en relación a esta definición:
-Miller dijo en su texto Hacia Pipol 4 que el momento actual es pragmático y los psicoanalistas nos incluimos en este momento de un modo particular: somos pragmáticos paradojales.
-La pragmática paradojal quiere decir que por un lado nos inscribimos en la época actual, pero por otro no rendimos culto al “eso marcha”, porque eso no marcha nunca, eso fracasa por estructura.
-La pragmática implica un llamado al espíritu de finura pascaliano.
-La clínica nos desvela unos signos. En la pragmática se trata de un “saber-hacer” con esos signos.Lo particular se sitúa del lado de la clínica; lo singular del lado de la pragmática, del saber-hacer-con ese núcleo incurable del sinthome.
-La pragmática ¿viene a modificar algo de la clínica? Podemos pensar la pragmática como un desplazamiento que permita operar al discurso analítico.
-¿Qué diferencias entre el psicoanálisis actual y el psicoanálisis del siglo XIX? Nuestra civilización ha cambiado de paradigma, no se rige por los ideales sino que privilegia los goces.
-Entonces de lo que se trata en este momento para la Escuela de Psicoanálisis es cómo elaborar lo nuevo. También podemos preguntarnos ¿cuál es la acción analítica que va a permitir que el discurso se desplace para que siga existiendo?
-El lugar alfa es un enunciado pragmático en amplitud, es un lugar de respuesta analítica donde se recoge el efecto psicoanalítico, el efecto sujeto, como resultado de enfocar la escucha como lectura. Alfa no define el tipo de lugar sino que acentúa el nivel de la respuesta.
Título
BASE PSICOANALITICA DEL SINTOMA
Fecha
03/02/2009
Horario
21:00 h.
Participantes
Victoria Vicente y Rosa Calvet
Descripción
BASE PSICOANALÍTICA DEL SÍNTOMA (B.P.S.)
Propongo tomar las cosas de otro modo; como la ocasión de hacer pasar nuestra clínica , sus diagnósticos y sus descubrimientos al circuito de la comunicación común* (Hacia Pipol IV, J.A. Miller )
Me ha parecido que una de las maneras de introducir una reflexión y un debate sobre la propuesta que aparece en el texto de J.A. Miller sobre la B.P.S. -y que comenté con la comisión del espacio- era enfocarlo desde la cuestión de los procesos diagnósticos y de las clasificaciones.
Voy a plantear entonces dos interrogantes que se abrieron para mí al leer estas líneas al iniciar este trabajo:
1º Interrogante: Si es la ocasión de “formalizar nuestra clínica y por qué no, de rivalizar con el DMS" ¿se trata de abordar el tema de la base psicoanalítica del síntoma como un sistema clasificatorio?
2º Interrogante: ¿Se trata de servirnos de esta propuesta de la B.P.S. para interrogar la manera en que hoy practicamos el psicoanálisis , la manera en que realizamos los diagnósticos? ahora que lo “sólido” de las estructuras ya no está para clasificar la clínica y orientarnos en su dirección.
Voy a abrir entonces estos dos interrogantes con algunas reflexiones.
1.- De lo que podemos extraer de los Manuales Diagnósticos.
Las categorías diagnósticas, los manuales de clasificación, los DSM o los CIEM proceden a partir del universal, de lo que es de entrada para todos. La ambición es la de abarcar todos los síntomas, -contenerlos en categorías- y todos los tratamientos una vez que han sido reducidos a un protocolo.
Pero también, un manual diagnóstico lleva en sí mismo contenido una política sobre el síntoma. Es decir, cómo tratarlo, cómo entenderlo, cómo abordarlo.
Por otro lado, se puede decir que actualmente el proceso del diagnóstico está rebajado a ser igual a conocer y ajustar los criterios que formula el manual.

Me ha parecido que era importante para responder a esta interrogación proponer una hipótesis que se puede formular así: las nuevas formas clínicas de los síntomas, ya sean ligadas a los desarrollos científicos o al imperio del consumo, transmutan, cambian, disuelve o altera los estandars diagnósticos usuales.
¿Qué quiero decir con esto? Voy a explicarlo.
Los que debemos manejarnos con estos manuales en los ámbitos institucionales, asistimos a una serie de movimientos en el plano del diagnóstico – no sólo en el proceso del diagnóstico, que se basa en la aplicación de escalas – a deslizamientos que son indicativos de una cierta inadecuación entre las formas actuales de los síntomas y su clasificación.
Por ejemplo, si se revisan las estadísticas que aparecen en torno a los diagnósticos más prevalentes, nos encontramos cada vez más con la proliferación de los códigos que llevan añadido el de trastorno no especificado que da cuenta de la dificultad en acoplar los casos a las estructuras categóricas. Son por ejemplo las llamadas tecanes (TCANE) que sin ser anoréxicas ni bulímicas no pueden ser encuadradas dentro de los criterios marcados por los trastornos de la alimentación. Pero como se ve, esto mismo que queda como resto, como afuera, es de vuelta introducido como categoría.
La misma cuestión la introduce la actual investigación sobre los TDHA en los adultos y la queja de que el DSM no tiene en cuenta, no registra los síntomas que podría identificarlos.
En la misma línea se presenta la vigente cuestión de la comorbilidad, que recoge el listado de síntomas que coexisten con el cuadro principal.
Es decir por un lado, vemos la aparición de un menos, de algo que queda al margen y por el otro una voluntad de reabsorber los síntomas en el S2 del manual clasificatorio en una lógica de adición exigente.
Y en el fondo siempre la operación contemporánea de hacer del diagnóstico un nombre del sujeto.

2.- Y para nuestra clínica, nuestros diagnósticos?
Hemos encontrado en la última enseñanza de Lacan, tal cual nos la ha presentado, J.A.Miller, una manera de poder abordar las nuevas formas de los síntomas.
Es entonces, la época en que para nosotros hay un desmontaje de la clínica estructural. ¿Las preocupaciones concernientes a la estructura están así desfasadas? ¿Las preguntas diagnósticas están olvidadas?
Podemos decir que nosotros también tuvimos un DSM 1 inicial que se constituyo a partir de los 5 casos princeps de Freud y, a partir de este manual, fuimos encontrando los criterios diagnósticos que nos sirvieron en nuestra práctica.
Quizás se puede pensar, incluso de manera nostálgica, que es más sencillo hacer una tipología clasificatoria a nivel significante entre neurosis , psicosis y perversión , que a nivel del objeto porque introduce lo singular y porque el goce siempre introduce un exceso con el que más que catalogar, hay que maniobrar.
En el texto de Miller El psicoanálisis líquido, hay algo que me pareció interesante. Él allí habla del psicoanálisis nodal como aquel que propone Lacan al final de su enseñanza. Nodal es el que estudia deformaciones, deformaciones que se producen al tirar de la cuerda, cambios de aspecto. Dicho de otro modo, Lacan exploró de manera repetida el clivaje entre estructura y aspectos. ¿Cómo realizar una base de estos aspectos?

¿Desde dónde hacemos el diagnóstico? He pensado en esta pregunta, quizás una respuesta es preguntar no qué diagnóstico para el sujeto sino qué partenaire .
1. Caso
Isa tiene 15 años y es derivada por un cuadro de vómitos importantes hasta el punto que el psiquiatra que la visita en primer lugar piensa en un posible ingreso tanto por el trastorno de conducta alimentaria como por una práctica de autolesiones en la que se provoca heridas en brazos y piernas. Aunque no cumple los criterios ni de depresión ni de TCA, se le prescribe un fármaco para frenar esta conducta y elevar su estado de ánimo.
¿Por qué tomarlo cómo un trastorno alimentario?
Lo que esta joven va a poder situar desde el principio son las coordenadas de estos trastornos dentro de una alteración de su imagen corporal: ¿cuáles son sus palabras?
Ella se ve mal, no se gusta (estamos en la línea de la imagen, de su mirada ante el espejo , se ve fea, gorda, etc.)
Se dedica a navegar en internet por lugares donde las adolescentes cuelgan fotos y ella se mira a sí misma y se compara con las otras y en esta comparación se siente siempre en falta .
¿Es una autoevaluación? Mirándose en las otras, se mira. Tenemos así esta estructura imaginaria de a dos, de mirar y ser mirada pero luego aparece otro aspecto el que implica desde dónde se mira.
Hace unos 6 meses que sale con un chico.
Si está con el novio hace que la mirada de este chico se dirija hacia las otras, es ella quien fascinada, le propone al muchacho la comparación, ella se ve mirada por el otro para luego sentirse indignada , celosa y menospreciada.
Este verse diferente puede situarlo en torno al inicio de las relaciones sexuales con este chico, relaciones que pudo explicar a su madre, entre culpable y ansiosa, pero no al padre. Es decir, algo contó a la madre y la obligó a tener entre las dos este secreto. Qué dice ella de esta imposibilidad: ella no puede hablar con el padre ya que “el padre la ve aun como su niña y no estaría de acuerdo, no le gustaría saber eso de ella. La miraría mal”. Podemos plantear así que este verse mal a sí misma , no gustarse conlleva algo del reproche paterno, es la mirada critica del padre que cae sobre ella, es la evaluación del padre que la puede empezar a mirar mal pero también muestra el lazo amoroso edípico que se pone en juego frente al despertar de lo sexual.

Victoria Vicente


DECLINACIONES ACERCA DE “BASE PSICOANALÍTICA DEL SÍNTOMA”
En la sesión dedicada a trabajar esta formulación extraída del texto de Miller, “Hacia Pipol 4” aparecieron diversas vías para explorarla:
1-Partimos de lo que Rosa Calvet nos plantea: Si pensamos en una BPS, esta ha de ser consensuada a nivel de la AMP.
2-Pero ¿qué sería una BPS? R. Calvet nos propone que la “base” es que se trata de una clínica esclarecida por lo real del goce. Cómo eso se articule es otra cuestión.
3-Entonces, se trata de preguntarnos ¿cómo transmitir una clínica orientada por lo real a nivel de la comunicación global?
4-Una vía: categorizar los modos de gocen en la civilización recurriendo a los cuatro discursos para observar el movimiento metonímico y los desplazamientos de los elementos, de cuyas operaciones resultan los nuevos modos de goce.
5-En la BPS se trataría de los modos de goce ya que “síntoma” es singular. No se trata, entonces, de un catálogo de síntomas. La clínica del síntoma se ha desplazado a la del semblante. Se trata de construir semblantes.
6-La BPS es una construcción que debería servirnos para pasar al circuito de la comunicación.
7-Ahora bien si está en juego lo real, hay una aporía: lo real es la opacidad. Entonces, ¿cómo esclarecer a partir de la opacidad?
8-Por otro lado esto nos obliga a pensar los casos ya no desde el Otro, no desde el lugar del S1,transformado en símbolo de deslocalización en la comunicación global, sino más bien a partir del objeto a.
9-Una de las consecuencias derivadas del lugar vacío del agente son las neoperversiones, las cuales disocian sexualidad y familia.
10-El lugar del S2, lo ocupa el saber de la técnica, acéfalo como el de la pulsión, que en tanto es saber sin sujeto, no hace llamado a la verdad.
11-El Psicoanálisis no se ocupa de la práctica del lazo social sino de lo que el otro no quiere saber, de lo que no queremos saber de lo nuestro.
12-¿cómo hacer entrar al psicoanálisis en el circuito de la transmisión generalizada?
13-Surgen preguntas: ¿puede haber una estadística que no mortifique la enunciación?
Título
EXCLUSIÓN SOCIAL, DESINSERCIÓN, PRECARIEDAD SIMBÓLICA:
Fecha
13/01/2009
Horario
21 h.
Participantes
Intervendrán: Montserrat Puig y Estela Paksvan
Coordinadora de la mesa: Carmen Alda
Descripción
“SITUACIONES SUBJETIVAS DE EXCLUSIÓN SOCIAL”
En el texto “Hacia Pipol IV”, J-A. Miller afirma que “desinsersión” es el término del lenguaje administrativo contemporáneo para referirse a la marginación social. Y así propone reorientar nuestra investigación según “lo que concierne a los fundamentos psicoanalíticos”. “Conviene –dice- pasar al estudio temático, diferencial, gradual, de las situaciones subjetivas de exclusión social”. Comentaremos, entonces, algunas de esas situaciones subjetivas que pueden presentarse ateniéndonos a esos fundamentos.
Estela Paskvan

Calificar a nuestra sociedad como "la sociedad del riesgo" conlleva la organización de actuaciones en los ámbitos social, sanitario, militar o político con la finalidad de mantener la seguridad y la prevención. Con esta orientación los sujetos son tomados por sus conductas que pueden poner en riesgo a la sociedad (conductores temerarios, fumadores, terroristas..) o a ellos mismos (estilos de vida poco saludables, pasajes al acto suicidas...). Mantener la seguridad por una buena adaptación es la prevención que se propone ante el riesgo siempre presente.
Si hablamos de precariedad simbólica, de desconexión o de desinserción es porque la forma de lazo social posible no es ajena a las versiones de la realidad social, que se le presenta al sujeto como insegura, precaria, inestable, cambiante cuando no claramente amenazante o malvada.
¿Qué respuesta ofrecer a sujetos cuyos anclajes a la vida, al lazo social, son precarios?
Montse Puig

NOTAS SESIÓN: “EXCLUSIÓN SOCIAL. PRECARIEDAD SIMBÓLICA,DESINSERCIÓN”
La comisión de organización del seminario ha tomado algunas notas de lo que en esta sesión plantearon Estela Paksvan y Montserrat Puig. Son sólo algunas de las reflexiones que allí se vertieron.

La sesión se inició con una pregunta central para tratar el tema anunciado:
-¿Qué respuesta ofrecer a sujetos cuyo anclaje a la vida es precario?

-Por el lado de la salud pública encontramos políticas de prevención y por el lado del psicoanálisis, anclajes en la vida
-¿Qué modos de anclaje a la vida tiene el sujeto? ¿Cuál es el aparato R,S,I suficiente que lo sostiene?
-Es inadecuado pensar la adaptación como una buena herramienta para evitar la ruptura al lazo.
-La ruptura del anclaje está en relación con la precariedad simbólica, con el anudamiento de los tres registros, por lo tanto: se trata de construir un aparato de sostén para estabilizar el lazo social del sujeto.
-Hay tres modos de hacer con lo real, de encontrar un punto de anclaje: la identificación, el discurso y el síntoma.
-La transferencia es la oferta del psicoanálisis para una restitución de la relación con el Otro. El analista mismo encarna lo social, restituye el lazo.
-El psicoanálisis ofrece una clínica orientada hacia lo real: presenta las lógicas de los sujetos en sus tres modalidades de hacer lazo: des [conexión], des[inserción], des[anudamiento].
-Los modos de hacer lazo se diferencian por el síntoma. La pragmática apuntará a propiciar el modo de “hacer con” el síntoma que cada sujeto presenta.
-La realidad psíquica es la realidad social, no siendo articulable la inversa.
-La realidad no es exterior.
-El anudamiento (4º nudo para Lacan, Edipo/ realidad psíquica para Freud) es la condición para que el sujeto tenga sentido de la realidad.
-La exclusión implica un lugar. Los lugares dependen del discurso.
-Los sujetos psicóticos no entran en el discurso. Son sujetos que no pueden representarse por un significante para el Otro. La relación con los objetos del Otro no queda limitada y el sujeto se preserva de las invasiones del Otro mediante el recurso a la exclusión. Por ejemplo en la paranoia, el Otro queda localizado en el perseguidor.
-Son los sujetos neuróticos quienes sufren de la verdad que está en juego en el lazo social.
-Del lado de la histeria: queja de no tener un lugar en el deseo del Otro, lo cual implica sentimiento de exclusión. El juego de su intriga gira en torno al excluir/excluirse.
-Del lado de la neurosis obsesiva: el aislamiento en el pensamiento afecta a los vínculos sociales y en el caso extremo puede llegar a la marginación. Gira en torno a la destrucción del deseo del Otro.
Título
LA REALIDAD PSIQUICA ES LA REALIDAD SOCIAL
Fecha
02/12/2008
Horario
21 h.
Participantes
Mario Izcovich y Anna Aromí
Descripción
Intervención de : Mario Izcovich
En el debate llevado adelante en Barcelona con ocasión del encuentro RIPA del 7 de noviembre, J.A. Miller haciendo referencia a la famosa cita de Lacan, con oferta he creado la demanda, señalaba lo siguiente: … “con la oferta hemos creado la demanda. Bien, pero ¿qué hay después? El psicoanalista con su oferta crea la demanda del sujeto, pero no responde a esta demanda que ha creado. Toda la cuestión es no responder a la demanda creada, a la demanda del Otro social”…
Es esta precisamente la coordenada que guía mi trabajo en la experiencia que relataré. Interpreto esto, en el sentido de no tomar la demanda en sentido literal. Por otro lado, si la demanda de un sujeto es poco menos que compleja, cuando se trata de un cúmulo de demandas la cosa se complica más. Hablamos de la demanda de una institución, y luego las múltiples de cada participante de esa institución.
La experiencia a la que hago referencia es la realización de unos ciclos de seis encuentros con padres de adolescentes. Se trata de una actividad cerrada a un grupo de gente, es decir requiere una inscripción previa, quienes repetirán las seis reuniones. Tanto del lado de la institución que me convoca como por parte de los padres se insiste con el significante Escuela de Padres(EdP). Sin embargo soy convocado para realizar otra experiencia, distinta a lo que se entiende como EdP.
Los antecedentes:
Propongo dos, aunque hay más.
La idea de EdP tiene muchos años. En los años ’60 y de la mano de cierto psicoanálisis vinculado entre otros a Françoise Dolto y los Mannoni se insistía en la necesidad de educar a los padres. Había una idea de familia en la cual, el niño era víctima de sus padres, en tanto puro objeto. El niño estaba, pues, a merced de la neurosis de sus padres. Y la conclusión era que los padres podían ser educables y esto sería beneficioso para el niño. En realidad en el fondo era una idea bastante médica, se trataba de dar consejos a los padres, de decirles como conducirse ante sus hijos para que ellos sean libres.
Es interesante que indagando en estos autores aparece como ideal el modelo de educación del Kibutz en Israel, en el cual y con matices, los niños convivían entre ellos y no con sus padres. Se trataba de una experiencia de vida en comunidad. Este modelo según estos analistas tenía la ventaja que limitaba los estragos maternos y la institución hacía cumplir las normas. Idea bastante imaginaria de lo que son las funciones paterna y materna. De más esta decir que esta experiencia fracasó.
La segunda referencia la encontramos desde hace pocos años: Los padres no saben. Es decir que ser padres o madres, es un savoir faire, una técnica. Si lo subjetivo no interviene, entonces ser padres es algo que se puede aprender. La consecuencia de esto es la infantilización de los padres, son ellos puestos en el lugar del objeto. Y ellos son partícipes.
De ahí surgen programas de TV, libros, etc. Y aparece el padre objeto del goce del hijo. La figura fantasmática sería, si me permiten el giro, el “Pegan a un padre” . Surge la novedad y la ilusión de la renuncia a ser padres y se traslada la responsabilidad al Otro social para que se haga cargo, el Estado a través de la escuela, de los servicios sociales, etc.
Como lo señalaba en un texto para el blog de la ELP:
Una madre me dice: ..."Es que los padres estamos perdidos"... Podemos pensar esto como un problema de falta de orientación, es decir que cada cual deberá encontrar su particular GPS, pero también debemos pensarlo como pérdida. Es decir, se trata de un menos del lado de la Función paterna, que como tal puede ser cumplida por cualquiera en ese lugar. Los padres se convierten, pues en los 1s niños que buscan certidumbres por doquier en el regazo del Otro.
Si en el primer modelo el ideal es la familia sin padres, en el modelo contemporáneo tal como lo señalaba E. Laurent en la clausura de las últimas jornadas de la ELP:… “el ideal propugnado por la cultura cognitivo conductual son familias sin hijos”... Sin embargo no son pocos los padres que no quieren participar de este engaño.
La experiencia:
Convocados por una coordinadora de asociaciones de padres de adolescentes de Centros públicos del barrio de Gracia, y con la demanda de hacer algo distinto, decidimos lanzar un ciclo de 6 encuentros quincenales.
Los padres se inscriben de forma gratuita. Y han de participar en los seis encuentros. Una vez finalizada la inscripción hasta llegar a 25 personas, el grupo se cierra. El argumento central que los convoca está en relación a los hijos adolescentes. Lo que los convoca es el malestar que genera este nuevo tiempo, nuevo para los adolescentes y nuevo para ellos. El objetivo es tratar ese malestar.
En la primera reunión pedimos a los participantes que escriban una preocupación y que lo hagan en forma de pregunta. Este material muy valioso es la base que nos permite trabajar en esta experiencia.
De entrada aclaramos a los participantes lo que no haremos:
No pensamos enseñar nada.
No pensamos que haya un ideal de cómo relacionarse con los hijos adolescentes.
No es un espacio que pretenda ser terapéutico, aunque sin duda tenga efectos.
Aclaramos que se trata de un espacio de reflexión y de escucha. Resaltamos el valor de la palabra.
La EdP:
El concepto EdP a nosotros como analistas lacanianos nos chirría. El reto que nos planteamos es como ir más allá. Como dialectizar los dos significantes amo en juego: Escuela y Padres, dando lugar a la aparición de la sorpresa, efecto de una escucha otra.
Para pensar la cuestión de la escuela me ha servido mucho pensar esta experiencia a partir de lo que J.A. Miller señala en su seminario “De la naturaleza de los semblantes”, en la clase “el Analista y los semblantes”. Miller hace referencia al concepto de escuela en Lacan, no se trata del grupo en el que se sabría lo que es el analista, sino que no se sabe que es un analista y se lo investiga.
Hay una X que nos pone a trabajar. Salvando las distancias, esto es lo que nos guía. No hay “el padre”, hay la función, hay los semblantes. Y proponemos este espacio para que cada quien trabaje sobre él.
Sin embargo sabemos, tal como señala E. Laurent en “Un nuevo amor por el padre” cuya traducción de un artículo aparecido en La Cause Freudienne No 64 tenemos gracias a Freudiana No 53, que… “hay una separación radical entre el discurso de la ciencia, que se propone saber absolutamente quien es el padre biológico y el discurso del psicoanálisis que hace de ello un punto de imposible en el saber y en las normas. El Nombre-del-Padres es lo que recubre este imposible”...
Estar apercibidos de este imposible es lo que nos orienta como una brújula y desilusiona al sujeto en su búsqueda de respuestas a sus demandas. De manera que no pensamos esta experiencia como la de un conjunto cerrado, sino la de los “Uno x Uno” si se me permite la expresión, esto se opone al Ideal de familia completa que no hace otra cosa que síntoma como señalaba E. Laurent en su clausura de las ultimas jornadas de la ELP. Ideal que produce culpa del lado de los padres.
Algunas conclusiones:
Planteadas las cosas así, lo que vemos es que de lo que los sujetos hablan es de una renuncia, algo del orden de un duelo.
Los adolescentes renuncian a la infancia y los padres?
La renuncia está en relación con los ideales puestos en juego en relación a sus hijos. Se constata que los hijos no serán como ellos esperaban que sean. Esto se acompaña de no poco malestar.
Pero también está en relación con la pujanza de la pubertad que trae como consecuencia el ver el paso del tiempo de otra forma. La muerte cobra otro valor.
Esto lleva a estos padres a medirse con sus hijos.
Una mujer dice:… “no soporto a mi hija, es banal, no tiene interés por nada”… Una madre cuenta la dificultad que pasó ante su hija cuando esta le preguntó si cuando era mas joven fumaba porros o se emborrachaba.
Constatamos el malestar de un padre al no poder entrar al baño mientras su hija púber se estaba duchando, le cerraba la puerta y a través de este acto le anunciaba que eso era un acto privado.
Una manera de tratar esta renuncia pasa por buscar igualarse, borrar las diferencias y hacerse amigos de los hijos.
Las relaciones se instalan en la pura demanda. Del lado de los adolescentes, pero también del lado de los padres. Funciona en espejo.
En una de las reuniones promediando uno de los ciclos, una mujer explicó que cada día al llegar a casa le decía a su hijo…. “haz esto, haz lo otro, y así hasta el infinito”… Por supuesto que su hijo hacía sólo lo que le convenía y esto generaba mucho malestar. Cuenta que en esos días, viendo un programa de TV, en un momento y para sorpresa de su hijo, ella se rió. La respuesta que descolocó a esta mujer fue que su hijo le dijo: “…mamá, ¿qué te pasa?” Este comentario llevó a reflexionar a esta mujer y a los otros integrantes del grupo acerca de su posición en relación no sólo a sus hijos sino a ellos. El efecto de la risa, situó algo de lo subjetivo en juego.
Esto pone en juego que lo que hace síntoma son las demandas infinitas dirigidas al otro. Infinitas que marcan precisamente es imposible. Y que evidencian el poco sentido de las escuelas-de-padres en el sentido tradicional, a las que cada uno acude en búsqueda de una confirmación.
De lo que se trata es en efecto lo contrario, es decir, buscamos descompletar el savoir faire. E intentamos que cada cual particularice la búsqueda de un saber. Esto va en consonancia con la época actual, ya que los modelos son múltiples, eso es una ventaja.
La conclusión de esto es que estos padres en general se singularizan y acaban hablando de ellos. No sin angustia.
Esto apacigua las demandas infinitas tanto sobre los hijos como sobre sí mismo. Permite que en vez de respuestas, los participantes se vayan con otras preguntas. Y en muchos casos además interesados por esto del psicoanálisis.
Finalmente, cuando Miller se pregunta que es lo social en su texto hacia PIPOL IV y señala que la realidad psíquica es la realidad social, habla de un equívoco. Hoy vemos más que nunca en los debates acerca del CPCT que sin duda podemos tomar lo equívoco en el sentido de un efecto de lenguaje, en el sentido de un síntoma. Que también lo es para nosotros. Pero sólo podemos tratarlo si salimos allí fuera y lo analizamos après coup. El efecto del decir de un sujeto es diferente en presencia de un analista que este dispuesto a que se escuche.
Mario Izcovich

Exposición de Anna Aromí
No es sencillo comentar esta frase, la realidad psíquica es la realidad social, que se encuentra en la presentación de Jacques-Alain Miller Hacia Pipol IV (1). El primer obstáculo para entrar en el tema es que, de manera ingenua, siguiendo una especie de intuición, podríamos creer que sabemos qué es lo social. Pero el discurso analítico tiene la particularidad de requerir el cuestionamiento de sus propios predicados, y por tanto a que tengamos que preguntarnos si está tan claro, si en realidad sabemos qué sería “lo social”. Incluso, como se pregunta Miller, si existiría eso que llamamos “la sociedad”. En eso el psicoanálisis se distingue de cualquier sociología. Hay que recordar que Lacan no habla de sociedad sino de lazo social, y su reverso del psicoanálisis es un modo de barrar “la” sociedad para mostrar que hay distintas formas de hacer lazo.
Por otro lado, un segundo obstáculo para entrar en el tema es la necesidad de definir previamente a qué sujeto nos referimos cuando hablamos de “realidad psíquica”. Los conceptos psicoanalíticos no son monolitos, no están terminados de una vez por todas, por lo cual necesitamos precisar los términos en su propia lógica temporal. Como de los buenos vinos, de los conceptos conviene conocer sus diferentes añadas. Los seis paradigmas del goce de Jacques-Alain Miller, por ejemplo, nos orientan en esta precisión situando el paradigma de la “no relación”, en el cual el sujeto y el Otro no están destinados a entenderse.
Este paradigma de la falta de relación entre los sexos (pero también de la falta de relación entre el sujeto y el Otro), registra las consecuencias de cambios de los que hablamos a menudo, pero que no siempre resultan simples de reconocer en el día a día. Para ello hay que estar dispuesto a pensar a contra corriente de lo aprendido, incluso a pensar a contra corriente de uno mismo. Lo dicho: nada fácil, porque en el trayecto de un paradigma a otro han cambiado las principales categorías del psicoanálisis, hasta el punto de quedar difíciles de reconocer. En efecto, ¿cómo reconocer en la categoría del parlêtre -a quien todo le sirve para gozar, incluso el lenguaje-, al viejo y conocido sujeto del significante? Y en el autismo de goce que caracteriza a ese parlêtre, ¿dónde encontrar al Otro simbólico, previo al sujeto, lugar y tesoro de los significantes? No se trata solamente de estudiar unos cambios teóricos muchas veces desconcertantes, sino de aprender a reconocer y a situar sus alcances en la clínica y en la política analíticas, sin descuidar los efectos en el análisis propio.
Volviendo al comentario de la frase la realidad psíquica es la realidad social, el problema es entonces qué entender por “realidad psíquica” cuando ya no se trata de un sujeto caracterizado por su relación con el significante sino del parlêtre y su pragmática con el goce. La cuestión es cómo, un viviente así definido, construye una realidad.
A lo largo de su enseñanza Lacan fue dando varias respuestas a esta cuestión de la construcción de la realidad psíquica por parte del viviente. Algunas de estas respuestas son freudianas y otras no tanto, pero todas tienen en común la implicación de que en psicoanálisis no se trata de “lo social” o de “la sociedad”. Para Lacan, como hemos dicho, “la sociedad” no existe, otra cosa es lo que pone en ese lugar en cada momento. Puntuemos un breve recorrido por algunas de estas respuestas.
- En el Seminario VII La ética del psicoanálisis Lacan es freudiano al afirmar que la realidad humana es una realidad siempre alucinada. “Con placer hacemos realidad”: es el Freud del Proyecto del que Lacan toma la figura de das Ding como núcleo de goce a partir del cual el sujeto se orienta y se construye una realidad.
- En La ciencia y la verdad Lacan define, en anticipación de lo que serán sus discursos, cuatro campos donde se teje para el sujeto el lazo con el otro: la magia, la religión, la ciencia y el psicoanálisis. Señalando que el elemento que tienen en común es precisamente la relación de cada uno de ellos con la verdad ya está mostrando que no hay un solo modo de acceder a ella. Como sabemos, la pluralización es para Lacan un modo privilegiado de barramiento.
- En el Seminario XVII El reverso del psicoanálisis Lacan construye su propio operativo del lazo social, los cuatro discursos. Estas cuatro formas de bridar el goce, que son cuatro formas organizativas de la realidad, barran el “la” de la sociedad. Tres de ellas las toma de Freud, los tres imposibles clásicos (amo, universidad y psicoanalista) y añade un cuarto, la histeria como lo imposible de contestar al amo (Lacan lee así el mayo 68). - En el Seminario XXIII Le sinthome Lacan sigue a Joyce para que ilumine una forma singular de responder a lo real del goce. Aparece entonces esa función insólita de lalengua cuando el lenguaje se divorcia de la comunicación para ofrecerse a efectos de satisfacción. Operación asentada en las bases del Seminario XX Aún donde el lenguaje no ciñe al goce sino que lo produce…, aún.

20 LÍNEAS por
Cecilia Hoffman
[Des] INSERCIÓN
En el debate de la sesión del 2.12.08 del Seminario Pipol 4, el sintagma “la realidad psíquica es la realidad social” se fue declinando, tal como recoge la comisión, en términos de percepción, construcción fantasmática. Este eje pone el acento en lo que la realidad social es para un sujeto.
Quisiera explicitar otro eje, implícito tal vez en las formulaciones que se hicieron. Se trata del eje según el cual la realidad social es modificada, incluso en lo real, por el sujeto, que se incluye allí con su síntoma.
La inserción del sujeto en la realidad social, se realiza sobre el fondo de una desinserción que, como recordaba Ceres Lotito en la introducción, es estructural.
El sujeto responde, siempre sintomáticamente, a lo contingente del encuentro traumático con lalengua, y ese nudo hace, de la realidad social, realidad psíquica, en tanto inclusión del sujeto en la red de intercambios, con un modo de goce particular; una invención de funcionamiento, funcionamiento en lo social.
En Psicología de las masas y análisis del yo, Freud establece la no dicotomización entre psicología colectiva y psicología individual. Y desarrolla el concepto de lazo social como lazo libidinal, en tanto el sujeto, para su satisfacción, ha de pasar por el Otro, a excepción de los procesos narcisistas. En este artículo encontramos también, como es sabido, desarrollos sobre el rasgo unario, la constitución de los objetos, la identificación, la transferencia, el amor, los ideales y la segregación.
Este término, “segregación”, refiere a un mecanismo de exclusión social, solidario de la masa – el grupo - organizada en función de ideales y del lazo social anclado en la identificación. La tolerancia o intolerancia de la masa social respecto a las diferencias individuales o a las diferencias de otras colectividades está en función de la ligazón del ideal del yo al superyó, a la pulsión de muerte.
Nuestro término actual “[des]inserción”, responde a otra lógica, acorde por un lado a otro momento histórico, en el que los ideales y la identificación no son el motor principal de la organización social, viniendo a su lugar la permisividad-imperativo de goce, de modo que el sujeto está más sólo frente al goce, a su elección. Al lugar de los ideales vienen en nuestra época los significantes amo, tal como señalaba Anna Aromí a propósito de los padres identificados a “padres” al inicio de la experiencia presentada por Mario Izcovich.
Por otro lado, el término “[des]inserción” es acorde a otro momento de la teoría psicoanalítica, que privilegia, en la constitución del sujeto, su invención originaria para anudar lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario. Por eso creo que es interesante tomarlo no dicotomizado, de modo que nuestra pregunta no sea (sólo) sobre inserción y desinserción, sino (también) sobre [des]inserción, es decir, sobre cómo la respuesta sintomática del sujeto incluye algo del orden de la pérdida de goce, algo del orden de la separación, (mostrada, tal vez, en nuestro término actual, por los corchetes) y cómo se instaura para él – o no - un recorrido pulsional que pase por el Otro. Se trataría entonces de una pregunta por el síntoma, en tanto opera como interfaz que separa y une el sujeto y el Otro.

DECLINACIONES ACERCA DE “LA REALIDAD PSÍQUICA ES LA REALIDAD SOCIAL”
En la sesión dedicada a trabajar esta formulación extraída del texto de Miller, “Hacia Pipol 4” aparecieron diversas vías para explorarla:
1-Si la realidad social se constituye con los aparatos de la lengua y el lenguaje en función de la relación con el Otro, ¿Cómo se inscribe en el sujeto lo social? ¿Cómo hace el sujeto para construir una realidad? La inserción en la lengua es traumática, implica una pérdida de goce. El sujeto consiente o no al anudamiento al Otro, a ser insertado en el mundo abonándose a la lengua.
2-La realidad psíquica y la realidad social están hechas de vínculos, ligazones, nudos, lazos y cadenas significantes.
3-Lacan recurre a los sociólogos (Durkheim, Weber, Marx) para estudiar cómo la realidad social toca lo individual es decir cómo lo social pasa al sujeto.
4-Para pensar esta cuestión podemos dirigirnos al Seminario de La Ética, donde a partir del concepto de Das Ding, núcleo de goce, vemos cómo siempre hay algo que fracasa en la adaptación del sujeto. Das Ding sería lo que fracasa en la inserción del sujeto en el Otro.
5-El tema de la realidad es también central en la obra de Freud: desde el “Proyecto de una psicología para neurólogos”, “La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis”. Un texto central es “Psicología de las masas y análisis del yo” cuando Freud afirma: “En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social…”
6-Por otro lado esta afirmación nos lleva a explorar las diversas versiones del Otro. Por un lado tenemos la idea de que nuestra época está caracterizada por la inexistencia del Otro. Sin embargo para el paranoico la existencia del Otro es absoluta. En el psicótico “el Otro está incrustado en el Uno y no puede separarse”. En cambio la cuestión para el neurótico es cómo hacer que el Uno se inserte en el Otro.
7-La identificación es una manera de dar cuenta de cómo se inscribe lo social en el sujeto.
8-La transferencia ya es en sí misma un lazo social. El analista trabaja con un sujeto insertado en el síntoma, “eso más íntimo de su des-inserción estructural” señalaba Ceres Lotito en la sesión. Su intervención apunta a producir nuevas formas de arreglarse con el goce, lo cual permite al sujeto construir nuevos lazos sociales.
La comisión

Título
CONEXIÓN, RECONEXIÓN
Fecha
04/11/2008
Horario
21:00 h.
Participantes
Elizabeth Escayola y Miquel Bassols.
Descripción
Extracto del trabajo presentado por Elizabeth Escayola.
DE DESINSERCIÓN SUBJETIVA A DESCONEXIÓN SOCIAL
DE REINSERCIÓN SUBJETIVA A RECONEXIÓN SOCIAL

EL PASAJE AL ACTO
Lugar: Centro de día. En el comedor.
Ahora, Marc está en el comedor del Centro. No quiere comer y tiene que hacerlo. Hay croquetas. « No puede ser que no comas ninguna » -le dice la educadora
-No quiero -repite él dos veces.
-Bueno pues al menos una -le insiste ella. .
Marc oye sin querer oir más: “al menos te has de comer una”. ¡Que no! –dice él. Que sí –le repiten. Entonces él, como si fuera una mole de rabia, capturado por la ira, agarra una silla, la levanta y la dirige hacia la mujer que le hablaba. Pero hay dos chicos en medio y le dan, sin saberlo, el tiempo suficiente para que él desvíe el giro y al estrellarla contra el suelo se rompa en pedazos.
Marc se da cuenta, grita y vocea. Su boca tan contenida siempre se le abre contra su voluntad e injuria. Sus piernas se sueltan y da patadas. Lo sujetan entre cuatro y lo apartan. Se deja.
Ahora está conmigo en una sala. Nos han dejado solos a los dos. Para que le escuche si él quiere hablarme. Él si quiere. Solloza y dice que está acabado, que esto es el fín que todos le van a llamar loco, aquí y en su casa. Para siempre, que ya no hay remedio. Habla sin parar y mirando al suelo. « ¿No te das cuenta de que es el fin? ¿Sabes lo que es hacer un esfuerzo constante para controlarme? Y ¡Mira! En un momento, todo por la borda. ¿Sabes lo que es tener que cerrar la boca día a día para que no se me escapen miles de insultos y tacos? Y ahora esto. Es una fuerza que se me lleva y yo la he dejado. Y lo peor ¿sabes? Lo peor es que cuando acababa de hacerlo no he sentido nada. ¡Nada! ¿entiendes? Solloza. Estoy loco, loco. Sólo tengo once años. Qué voy a hacer con esta locura ahora...ahora... «
Una pregunta de Marc abre la puerta a la respuesta del analista. Desde ese lugar al que ahora lamamos alfa.
¿Qué hace que a Marc un imperativo le impulse a una desconexión social tan máxima, que en realidad es también, como señala Miquel Bassols, una desinsercion subjetiva ? Una desinserción que le va a permitir luego, cuando habla con el analista, conectarse consigo mismo y decir lo que dice. Además de permitir que el otro lo escuche. Porque ese pasaje al acto es un acto anti social y a la vez una desinserción del Otro. Y después, cuando habla, se da una conexión con él mismo y una « cierta » conexión con el analista. Porque hay que tener en cuenta que Marc, hasta ese momento, apenas hablaba de nada íntimo, de nada personal.
Y esa violencia ¿De donde venía ? ¿Cómo era Marc de pequeño ? ¿Cuándo aparecieron los primeros síntomas ?
El diagnóstico de Marc es el de autismo, más concretamente el de Síndrome de Asperger.
A Marc una palabra lo traslada a lo real de inmediato. Como si el registro de lo real y lo simbólicoy lo imaginario estuvieran unidos, como si los tres círculos estuvieran superpuestos.
. PARTICULARIDADES DE SU LENGUAJE
Empezó a hablar a los cuatro años.
En el momento de la llegada al Centro, el hablar de Marc es contenido, y, aunque parco, coherente. Se expresa con frases perfectamente bien hechas, pero es como si hablara con monosílabos y se encasquilla un poco. Puede seguir una conversación de lo más cotidiana y normal Sin embargo, las frases son como S1 y, en la medida en que está en juego su subjetividad se calla.
Una frase es tratada como un S1. Cuando explica cómo es uno de los personajes de cómic que inventa, y le pregunto por ejemplo por cómo irá vestido es, se irrita. Es como si la palabra y el objeto estuvieran unidos, por eso responde como si se le estuviera agrediendo, como si se le estuviera rompiendo el dibujo mental. La pregunta le sorprende y le irrita tanto como cuando se le rompía una hilera de coches cuando era pequeño o alguien intentaba jugar con él o como cuándo se le fuerza a comer. La palabra mata.
Podemos pensar que el registro de lo real, lo imaginario y lo simbólico está completamente soldado, sin posibilidad de trasladar un símbolo de un objeto a otro. Para él cada cosa es una con su nombre. No puede tener en su mente una palabra para dos cosas distintas. Si están juntos se le mezclan y entonces se confunde.
PARA CONCLUIR
El eje de la cura ha sido posibilitar la palabra a partir de distintos momentos de escucha, no únicamente desde mi lugar, sino también desde los distintos profesionales del Centro. Y así permitir que todo lo que Marc tiene encerrado pueda ir teniendo acceso a la palabra y de esta forma no tener que caer en pasajes al acto (en desconexiones bruscas y reconexiones) tras riesgos contra él o los otros.
Elizabeth Escayola Freixa

ALGUNAS NOTAS SOBRE INSERCIÓN Y CONEXIÓN
La clínica debería servirnos para problematizar los términos que utilizamos como si fueran de la teoría, no para ilustrarla sino para ponerla en cuestión. Creo que el caso de Marc, que Elizabeth Escayola nos ha expuesto de manera tan clara y precisa, puede servirnos para problematizar los términos de (des)inserción y (des) (re)conexión.
Sobre el término “Desinserción”, recordemos lo que Jacques-Alain Miller indica en su “Vers Pipol 4”. “Desinserción” es un término del “lenguaje administrativo”, es un significante amo que ordena y segrega a la vez. Hacer un estudio “temático, diferencial, graduado” debe empezar por poner en cuestión la significación recibida de un significante amo. Un recorrido del término siguiendo el siempre sorprendente “Diccionario etimológico” de Joan Corominas nos muestra su parentesco con “injerto”, con el “serere” del tejer y el trenzar y su equívoco con el “serere” de sembrar y el plantar. De ahí el término médico aplicado a la acción de injertar. Se inserta una rama en el tronco, o una letra en el texto, o la hoja del cuchillo en el mango, un músculo en el hueso. Hay en la inserción un punto en el que un elemento y otro se confunden, se funden. No es una simple conexión (de un elemento con otro, de un cable con otro). En realidad podemos decir todo lo contrario: donde hay inserción hay desconexión, reconexión y fusión.
Estamos aquí en la dimensión de la fusión del sujeto con su objeto, con el Otro. Es el autismo del sujeto con el Otro, su Otrismo, en realidad. Podemos oponer entonces inserción a conexión. Conexión implica la constitución de una cadena, hasta de un nudo. Inserción implica un punto de fusión, de disolución, de liquidación. ¿Por qué no decir, por ejemplo, que en el autismo lo Simbólico, lo Imaginario y lo Real están insertos, injertados, con zonas de confusión, de disolución? Es algo distinto al anudamiento que implica siempre una discontinuidad en alguna parte.
La conexión implica la lógica de la cadena significante: S1 --> S2, la conexión de un significante con otro, donde hay espacio intersignificante, intersináptico.
La inserción implica la lógica del objeto ($ <> a), el objeto que envuelve y es envuelto por el sujeto.
Planteemos entonces dos modos de conexión presentes en la lógica del discurso para Lacan:
1) S1 --> S2
La conexión de un significante con Otro. Es el vínculo con el Otro, es el vínculo social, el discurso como vínculo. Es el principio de la cadena, del discurso, pero es también la oposición de uno frente a todos los otros: hay ahí más bien des-inserción. Un ste. (S1) queda desinsertado del conjunto (S2), excluido incluso. ¿Las frases Una de Marc son frases desinsertadas del Otro, de la lengua como conjunto o como cadena? Puede haber aquí conexión con desinserción.
2) $ <-- a
La “conexión” del sujeto con su objeto sucede en otro registro.
Es la inserción del objeto en el sujeto. Ahí puede haber inserción con desconexión. La fórmula del fantasma, ($<>a), escribe la forma de inserción con un objeto del que me siento desconectado como de una parte fuera del cuerpo: oral, anal, mirada, voz. Cuando decimos que el psicótico lleva consigo su objeto, ¿podemos decir que está inserto en él, sin conexión, es decir, sin separación tampoco?
En el caso de Marc, ahí donde la palabra y el objeto aparecen unidos, donde el objeto aparece pegado al cuerpo (como una “fuerza” en el cuchillo, la comida, el olfato...) ¿no podemos decir más bien que el objeto está insertado, injertado incluso en el sujeto, hasta en su cuerpo, de modo que no puede separarse de él?
Hay que hacer, en efecto, un estudio de los significantes-objetos injertados en el psicótico, o en la modalidad del autista.
Una referencia útil para seguir este estudio es el libro de Martin Egge, “El tratamiento del niño autista” (Gredos 2008). Leemos en el prólogo de Antonio di Ciaccia, p. 13, a propósito del niño autista: “Su mundo se reduce al horizonte extremadamente restringido en el que prevalecen gestos repetidos; su espacio no se amplia con el juego y sólo se limita a algún objeto, a alguna cosa mínima que sin embargo no llega a adquirir ese valor de cambio que lo abriría a la socialización y a la integración con sus coetáneos”. ¿De qué “vínculo” se trata?
No hay aquí conexión con el Otro (S2) sólo hay “conexión” con el Uno de lalengua. Cuando se le exige entrar en el discurso en nombre de un S1 que pide responder con un S2, hay rechazo radical, pero no en el discurso sino en el registro del objeto.
A su vez, el objeto no está separado del sujeto, está injertado, uno en el otro. La llamada holofrase es precisamente la imposibilidad de conexión entre S1 y S2, es una suerte de injerto generalizado del significante y del objeto – uno en el otro - en lalengua.
Estos dos modos de inserción, en sentido genérico, corresponden a los dos modos que Jacques-Alain Miller subrayó en “Vers Pipol 4”, distinguiendo dos épocas a nivel histórico-social. Una primera época donde el Nombre del Padre cumplía su función edípica de vincular al sujeto con el Otro por las identificaciones simbólicas – “era la época donde la inserción social se realizaba primordialmente por la identificación simbólica” – y una segunda época donde “la inserción se hace menos por identificación que por el consumo; el sueño, no es tanto la liberación como la satisfacción, y la realidad social se muestra dominada por a falta de gozar”.
Miquel Bassols

DECLINACIONES CONEXIÓN-RECONEXIÓN

Partimos de lo que Miller nos propone en su texto “Hacia Pipol 4”: “…una conexión , incluso fugaz, con el saber supuesto que, por hipótesis llamamos inconsciente, se traduce por una conexión con lo que se llama tradicionalmente el discurso del Otro…¿El gran Otro?, esa manera de llamarlo, es una aproximación porque no se trata de una instancia unificada, ni de un monolito. Por eso no veo objeción en hablar de una reconexión con la realidad social”.

En la sesión del 4 de noviembre del seminario aparecieron una serie de declinaciones y aperturas en relación a este tema, a partir de la presentación de un caso de autismo diagnosticado como Síndrome de Asperger y los comentarios al respecto:
1.En primer lugar el texto de Millar nos invita a problematizar ciertos significantes que aparecen como significantes amo. Ellos son: inserción, desinserción, conexión, reconexión.
2.Nos interrogamos acerca de si todos ellos significan lo mismo.
3.Aparecen diferencias interesantes a partir del rastreo etimológico de cada término.
4.Vemos que hay una relación entre insertar e injertar y también con trenzar, tejer.
5.Inserción y conexión no son lo mismo.
6.Cuando pensamos en inserción hay que acompañar esta noción del punto en que esa inserción se produce.
7.El orden del injerto no es el mismo que el orden de la conexión.
8.Del lado del injerto, inserción tenemos la fusión.
9.Del lado de la conexión tenemos la cadena, el anudamiento.
10.La conexión está dentro de la lógica de la cadena significante.
11.La inserción en cambio está dentro de la lógica del objeto.
12.En el caso de autismo presentado durante la sesión tenemos al autista que lleva consigo al objeto: está inserto, pero sin conexión porque no hay separación.
13.La pregunta entonces es ¿cómo desinsertarlo del objeto para reconectarlo con el Otro?
La comisión

20 LÍNEAS:
EL ANALISTA COMO LUGAR DE RESPUESTA
"EL ANALISTA LECTOR"

El analista lee con la pauta de la escritura.
En el seminario 20 , Lacan ubica al analista como lector. La tesis que postula en Aún, es: el analista lee en aquello que incita al analizante a decir, orientado por el ejercicio de escritura en tanto matematización, en tanto extracción de las condiciones de goce en los decires del sujeto.
Intentando situar la función de lo escrito en relación al discurso analítico, dice en el tercer capítulo: “(…) en el discurso analítico (…) se trata (…) de lo que se lee más allá de lo que se ha incitado al sujeto a decir, que no es tanto (…) decirlo todo, sino decir cualquier cosa, sin vacilar ante las necedades que se puedan decir” .
Por lo tanto en la función del analista no se trata tanto de lo que escucha, sino de lo que lee. Pero además, su lectura no se iguala a otras hermenéuticas. Lo que hace que su lectura sea particular, es que:
a) lee teniendo en cuanta las “necedades” que invita al analizante a no desdeñar.
b) lo hace advertido de que toda lectura es en relación a un discurso.
c) sabe que hay una distancia entre la dimensión de lo escrito y la del significante; que se escucha el significante, y que el significado es el efecto del significante.
d) lee orientado por la formalización matemática , en tanto horizonte del discurso analítico , ya que sólo la matematización alcanza un real ; y el real de que se trata es el misterio del cuerpo que habla, el misterio del inconsciente.
e) lee las condiciones de goce.
El analista lee entonces con la pauta de la escritura, en tanto lo escrito es aquello que está en relación con la barra, con la no relación entre significante y significado, y con la no relación sexual en tanto imposible de ser escrita.
Laura Canedo

BIBLIOGRAFÍA:
Enric Berenguer, "Autismo y psicosis infantil: síntoma y desconexión", en Rev. Carretel Nº3.
Martin Egge, “El tratamiento del niño autista” . Ed.Gredos 2008.
J. Lacan, Seminario 20, Ed. Paidos, Buenos Aires, 1992. Págs. 38, 157,58,158.
J.-A. Miller, “Hacia Pipol 4.
Jacques-Alain Miller y otros, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, ICBA-Paidós, 1999, Buenos Aires.
Título
LOS LUGARES ALFA
Fecha
07/10/2008
Horario
21 h.
Participantes
Eugenio Díaz y Francesc Vilá.
Descripción
LA ACCIÓN LACANIANA EN UN LUGAR ALFA PARA ADOLESCENTES
Esta exposición trata de una experiencia de conexión con la red social y de trabajo compartido con una práctica educativa (El Aula-Taller de la Fundació El Llindar en Cornellà), con adolescentes cuyo recorrido se dirige a la desinserción.
1. ACCIÓN LACANIANA como orientación de la experiencia
El concepto de acción lacaniana puede ayudar a discernir las cuestiones que plantea el lugar alfa como lugar de respuesta. En este sentido resaltaré una cita de X. Esqué en el marco de los parlamentos de los presidentes de las Escuelas de la AMP sobre “La Acción Lacaniana” en abril en Buenos Aires: “El discurso analítico tendrá que hacerse escuchar en lo social del mismo modo que el inconsciente se hace escuchar en la cura”. Por tanto, añado, agujereando creencias e inercias conceptuales, haciendo resonar malos-entendidos, mostrando puntos de no-saber.
El lugar analítico que promovemos se orienta en el planteamiento de Miller sobre lo que se espera de los analistas: “La acción lacaniana”, cuyo realismo obligatorio consiste en tomar en cuenta al Otro. O como señala X. Esqué, “invita a un decir del uno por uno, que no es sin los otros discursos”.
Promocionamos así, el encuentro con un discurso educativo que dice sí al sujeto, poniendo en primer plano el surgimiento de la singularidad del caso. Ello permite: Pasar de la conducta como eje de la intervención, a un malestar subjetivo que puede ser dicho (la conducta como eje es lo que aparece en el mundo psi, educativo y social, “descomponiendo, como señala Lacan, hasta la necedad todo dramatismo de la vida humana”); Buscar el consentimiento de adolescente al aprendizaje, a la construcción de un lazo social, a la sintomatización de su malestar y al camino de posibles rectificaciones subjetivas; Apostar por el síntoma subjetivo frente a un síntoma social que es una etiqueta; Ir a contracorriente de la desinserción (con el caso se trata de la inserción de cada sujeto en su excepcionalidad); Promover circuitos de intercambio, reflexión, orientación, que “den un lugar a la experiencia subjetiva, en contrapartida al imperio de lo cuantitativo”.
2. Sobre el LUGAR ALFA como lugar analítico posible en la institución Algunos comentarios sobre lo que Miller propone como lugar alfa. “Un lugar alfa no es un lugar de escucha”.
Podríamos decir que no es un lugar donde el objetivo sea fomentar la aparición de una palabra que no tenga consecuencias, como un desahogo, una opinión, el enunciado que no tiene en cuenta la enunciación, o el todo es posible de decir.
“Es un lugar de respuesta. Un lugar donde el parloteo toma la forma de la pregunta y la pregunta gira a la respuesta”
Miller no habla del lugar alfa como un lugar de soluciones. Marcar la diferencia entre solución y respuesta me parece de utilidad.
Milner, en su libro “Las pendientes criminales de la Europa democrática”, habla de dos lógicas posibles a la hora de encarar lo social: la lógica problema-solución y la lógica cuestión-respuesta. De la primera señala sus consecuencias nefastas, partiendo del ejemplo más terrible, la solución final de los nazis en relación al problema judío. Plantear algo como un problema incluye la solución segregadora, es la tesis de Milner. Nos interesa entonces en relación al lugar alfa más bien la lógica cuestión-respuesta. Así, podemos hablar de respuesta en tanto se ha construido previamente una pregunta, no como un problema cuyo enunciado siempre induce a lo segregativo, sino como una verdadera cuestión, cuya respuesta no es solución universal y que genera una respuesta particular.
“La acción del analista hace que el parloteo se revele como un tesoro”.
Como un sentido otro, como algo con un valor y cuyo encuentro no será sin consecuencias. Es un tesoro anuncio y condición de posibles rectificaciones subjetivas. Así, la posición de un chico víctima del maltrato de sus compañeros, se desvela a partir del acontecimiento interpretativo, como más bien siendo él el verdugo de los otros, a los que hace víctimas de su hacerse pegar. Modalidad de goce que produce la ilusión de un lazo pero que anuncia futuras desinserciones.
“Para que haya un lugar Alfa es necesario y suficiente que se instale el lazo por el que ‘el emisor recibe del receptor su propio mensaje en forma invertida”.
La frase “el emisor recibe del receptor su propio mensaje en forma invertida”, como una forma de lazo la entiendo del siguiente modo: anudado al Otro que es de quien recibe el mensaje, pero separado, pues es el suyo propio. Anudado al Otro pero separado es con lo que cada uno construirá su invención particular para estar en el mundo y lo que posibilita al sujeto una salida a la segregación y a la desinserción.
3. LA PRAGMÁTICA DE LA EXPERIENCIA
Descripción del dispositivo educativo:
El Aula-Taller es una experiencia educativa con adolescentes de entre 13 y 16 años, que por sus conductas han sido expulsados del Instituto, que ofrece un lugar para los aprendizajes curriculares, de aprendizaje laboral donde se promueven saberes actuales sobre oficios, y para la orientación laboral.
Pero más allá de estos aprendizajes, lo que verdaderamente se ofrece es un lugar de acogimiento de su palabra, de inserción de un deseo propio, a contracorriente de las historias de exclusión y autoexclusión, de desinserción, del adolescente sus familias y de las instituciones educativas y sociales por donde circulan a menudo a la deriva.
La acción lacaniana:
La acción lacaniana que ponemos en acto desde la Fundació Cassià Just, en tal experiencia educativa consiste:
-En la puesta en marcha y sostenimiento de un espacio regular de construcción de casos. Allí, partiendo de la conversación sobre el alumno uno por uno y de un no saber compartido, colaboramos en convertir lo que es una dificultad para el educador en una cuestión. No es el alumno-problema el que interesa, sino el alumno que con sus actos plantea una cuestión al educador y como la cuestión acaba siéndolo para el mismo.
-En construir argumentos de derivación. No es a partir del “tu eres eso” de los diagnósticos alienantes, sino del “me pasa algo” de una subjetividad que puede ser dialectizada, como se generan posibilidades de derivación. El diagnóstico es una herramienta clínica y no un nombre para la desinserción. -En la formalización de una lógica institucional en que “el detalle detrás de la norma” impregna los actos educativos.
-En facilitar múltiples conversaciones -de trabajo en red con otros discursos e instituciones, organizadas sobre los agujeros de saber y la responsabilidad compartida.
-En la lógica de la construcción de casos se trata en un primer tiempo, de producir un saber sobre el particular lazo con el Otro de la época, que condena a ciertos jóvenes a conductas que velan el dramatismo de su vida y los empuja a mostrarse como perturbadores, locos, delincuentes o adictos, para después, en un segundo tiempo, ensayar un hacer que facilite un viraje que les permita ver de cara los impasses de su crisis adolescente. Saber-hacer-con, es el nombre que Miller le da a la pragmática.
Algunos efectos:
Se ha ido depurando la lógica de la entrevista de entrada del alumno al centro. Ahora es aún más un lugar para el decir del adolescente, separado de los dichos de la institución educativa y familiar, pero separado también del relato de unas normas que puestas en primer plano, convocan a la repetición. Con ello se da a entender que la norma no un acto burocrático y sádico como suele ser habitual. La entrevista de entrada es una verdadera puesta en acto de un espacio de acogida.
Es la razón por la cual un nuevo alumno puede decir “tengo miedo”, cuando era él el que había producido un miedo en los otros que provocaba la dimisión o la agresividad disciplinaria.
Alguien más puede reubicar el lugar al que va, pasando del estigmatizante “voy al colegio de los malos”, referencia estándar con la que suelen llegar los alumnos, a ser “un lugar de oportunidad para la vida”.
El trabajo en red en el que participamos, ha colaborado en otro caso, en que en la nueva situación familiar del adolescente -después de una separación forzada de una madre muy desequilibrada- los abuelos y en particular el abuelo con la transmisión de un deseo para él, se hagan cargo verdaderamente. Al mismo tiempo que el joven quiera saber sobre eso que no controla y que le hace mostrarse loco.
Estos son algunos ejemplos, entre otros, de las consecuencias de la acción lacaniana en un lugar alfa como lugar de respuesta a la desinserción que la época de la cuantificación, el protocolo y la estandarización promueve.
Eugenio Diaz

ACCION LACANIANA, LA POLITICA LACANIANA DE HOY.
CUINA JUSTA, UN EJEMPLO ALFA DE LA ACCION LACANIANA. .

La política lacaniana. .
Miller, en su Seminario de Política Lacaniana , distingue tres sentidos para la política: en general, en el psicoanálisis y en la cura. En las tres acepciones se trata de conjugar la ética del psicoanálisis y la acción. .
Lacan trata el primer sentido a parir del el ejemplo de la superioridad del mundo british ante la muerte en la Segunda Guerra Mundial , hasta la generalización en occidente, durante la guerra fría, de “…una concepción de las relaciones humanas que se manifiesta en el estilo y las formas que vemos florecer en las democracias populares… y los efectos de grupo que de allí resultaron me enseñaron más sobre el problema del tipo proceso llamado de Praga…” . A partir de los años 60, presenta una doctrina sobre el discurso del capitalismo, un discurso no afectado ni de imposibilidad ni de impotencia, que reproduce objetos non stop y genera pluses de goce. En cualquier caso en esta deriva orientada sostiene una máxima: el analista debe estar a la altura de la subjetividad de época, debe saber de la debilidad de la mente por decir de la realidad y de las verdades del momento. .
En ¨La dirección de la cura” Lacan distingue la política, la estrategia y la táctica del psicoanálisis en la cura. La política atañe, tanto a cómo opera el analista en la cura, como a su formación. En la época el asunto principal giraba en torno su ser de nada. El analista, hacía con su ser de nada. .
En El Seminario de la Ética habla de bien decir las formaciones del inconsciente ante el malestar en la cultura. La ética del acto analítico, con el tiempo del saber y hacer analítico, es una ética de las consecuencias. Solo habrá sido sí, finalmente, revela haber cambiado alguna cosa. .
Estos apoyos doctrinarios justifican la apuesta del Lacan clásico, la apuesta de reconquista del campo freudiano volviendo a la lectura de Freud. Está lectura produce la siguiente cuestión: cómo surge el analista en el mundo freudiano y cuál es el principio de su poder. El algoritmo que formaliza esta enseñanza dice de la primacía del significante sobre el significado. El poder del analista consiste en su hacer con el significante. Y el inconsciente está estructurado como un lenguaje. El entramado simbólico de las instituciones y de los sujetos asistidos por ellas es descifrado por el dispositivo analítico para dar lugar a la palabra plena. .
El analista por aquella época muta en su ser –caída de los significantes amo- por el análisis y se forma en la Escuela. Es la apuesta de una experiencia inaugural en lugar de un ceremonial para la infatuación y la repetición de rituales como ocurría en la IPA. En la IPA que quiso Freud para proteger al psicoanálisis de los psicoanalistas. .
Entre El Seminario X y el XI se produce el barrado del Otro y la producción del objeto “a” lacaniano. La angustia es la emoción por excelencia y la transferencia se concibe como la puesta en acto de la realidad sexual de inconsciente. La primacía del significante tropieza con una nueva tensión. Ahora con el resto producido por la operación simbólica y los avatares de la satisfacción del síntoma. Es el alba del goce lacaniano que orientará la política de las paradojas placer en la cura y en la vida. Si bien sigue estando de partida, al principio, el Verbo, este ya no es garantía de Verdad. Solo la angustia no engaña. El Pase clínico argumenta del sujeto que cede en tapar la falta del Otro y se separa. A partir de ahora el analista inicia el tiempo de destierro de las formaciones… del inconsciente. Aprende el arte de des-ser. .
En El Seminario XVII el discurso analítico es el reverso del discurso del amo. Y la política se sirve del acto analítico. Consiste en producir el giro al reverso. La tarea es resistir y interpretar el síntoma que emerge y obstaculiza el lazo social, producido por el discurso del amo. La experiencia del Pase dice del acto de producción del analista. El analista no cede, hace semblante de imposible. .
El Seminario XX declina un cambio radical de paradigma. Al principio es el Goce, no el Otro. Y el Goce desconecta el cuerpo hablante y hace de la no relación sexual el modelo para la sociedad. El goce, el real humano, orienta la política. Al principio no es el lenguaje, invento científico, es lalengua que goza en el bla-bla-blá del en-cuerpo. ¿Qué política para este principio que informa del ronroneo en el cuerpo del viviente? ¿y qué analista?... .
La acción lacaniana hoy. .
En la época del zenit del objeto “a”, el padecimiento generalizado de la civilización es un hecho. Se medicaliza o se segrega. En esta civilización los sujetos están tocados por un sentimiento globalizador, el sentimiento de ser descartables. Tienen prisa por ser en el consumo de objetos y en el deber de hablar y justificar su derecho. Se vive, no sin impotencia, eligiendo en las múltiples ofertas normativas, autoritarias o fuera norma de la sociedad de la comunicación. Entre todo eso el cuerpo sobra. Excedido o faltante es silenciado. Es reducido a un organismo cientificado, con necesidades y holguras de funcionamiento. .
La política del psicoanálisis, ya sea puro, práctico o en conexión con lo social trabaja con el algoritmo de la primacía del real sobre los semblantes, no se trata ya de significantes sobre representaciones. La pragmática de la vida sustituye a la estructura del lenguaje. .
Primero hay goce, no empalmado al Otro y librado a la deriva de la satisfacción autística del ronroneo, el soliloquio o el parloteo. Es la evidencia clínica y social que el psicoanálisis demuestra para no defraudar a la época de traspaso de la hipermodernidad. .
La acción lacaniana se ocupa por hacer resonar -no razonar- el goce del hablar para cada cual y colabora a que se responda con un síntoma que interroga aquello que perturba el cuerpo. La acción lacaniana hace por el decir de sus consecuencias para la vida y la degradación del lazo social. A la acción lacaniana le atañe el cuerpo y la vida. El psicoanálisis de hoy en día da para decir de la dirty reality del sujeto y de la convicción de su dignificación por la narración ordenada por la sintomatizacion de su situación. .
Saber de esto otorga un lugar respetable desde donde opera el psicoanalista en conexión con otros discursos sin necesariamente estar preso del desarrollo de la transferencia y sus avatares. Puede actuar como lugar alfa, que responde a lo social sabiendo del goce que alimenta la individualización de masas o la fragmentación del tejido social. Lo hace resonar y colabora a enfrentarlo, como él mismo lo ha hecho en su análisis y lo ha dicho de su análisis en el Pase. .
Cuina Justa, un ejemplo Alfa de la acción lacaniana. .
La Fundació Cassià Just surgió en su día como entidad cuya misión era acompañar en la edad adulta a ex autistas y psicóticos infantiles de Institución Balmes. Habían corrido mejor suerte de la esperada después de leer y digerir el libro El nacimiento del Otro, de Rosine y Robert Lefort. Educadores, trabajadores sociales y sanitarios se orientaron en la acción propuesta y sus casos. Era una acción que ponía en cuestión el dogma según el cual lo simbólico está siempre ahí. .
La Institución Balmes estaba en hora, ese libro inauguraba la clínica lacaniana y los cuidados a varios en las psicosis infantiles. .
El punto de partida era saber de la congelación y la parasitación que lalengua produce en el sujeto autísitco cuando no empalma con el Otro o como efecto de la catástrofe subjetiva. Y hacer por su sintomatizacion. .
Con esta visión la Fundación Cassià Just se dotó de dos instrumentos: una empresa solidaria, “Cuina Justa”, que ofrece trabajo y oficio a personas especialmente frágiles por su condición mental y “Recerca i Desenvolupament”, un lugar para la investigación y encuentro entre la sociedad del conocimiento y la política de las mentalidades. Trata tanto del mundo del aprendizaje, el trabajo y la empresa como de los colectivos de personas frágiles por razón social o personal y especialmente frágiles por razón mental. .
La acción lacaniana responde acompañando en la modalidad de “práctica a varios” el ajuste laboral y social de los aprendices y trabajadores especialmente frágiles de Cuina Justa. Parte de un hecho: han sido reconocidos como enfermos mentales y testimonian de la parasitación de lalengua en sus cuerpos y sus vidas. La verbosidad, el lenguaje de órgano, el soliloquio interior, el bla-bla-blá, las frases interrumpidas, el lenguaje holofrástico… son la condición para la existencia cuestionada. Y los tratamientos médicos y psicológicos hacen, infructuosamente, por rehabilitarlos a base de mostrar el error de su existencia. .
Son identificados por el universal “el hablar no sirve para defenderse del sufrimiento mental ni para pacificar el cuerpo poseído de goce”. .
La oferta de Cuina Justa consiste en dar tiempo para hacerse al trabajo -rutina del cuerpo- y tener una epifanía en la vida -inventar relaciones- . Hay la oportunidad para “encontrar un lugar para vivir” y sintomatizar la perturbación del cuerpo. Se apuesta por “hacer relación sintomática” con la interpretación metonímica de los sucesos repetidos. Este trabajo fuera de sentido produce seriaciones de significantes amo y el recortado del objeto indiferente que constituye un cuerpo no-todo goce. .
Se desconfía de la relación y se confía en el acontecimiento que evita el encuentro con el semejante, cuyo peligro más agudo es la inminencia del goce destructor. El equívoco, el atrincheramiento y el arraigo producidos por las vías del semblante dan oportunidad al empalme de las series metonímicas que anudan al sujeto con el Otro vaciado de goce. .
Se trata de un proyecto donde el desarreglo de las palabras y de los cuerpos encuentra la evocación que permite que cada uno se ubique en el entorno de la existencia de un proyecto colectivo: hacer existir una marca tanto para los trabajadores como para los productos. Una manera de nombrar, hacer semblante y existir en el mundo del consumo con responsabilidad social y justa. .
Francesc Vilà.

DECLINACIONES: LUGAR ALFA
Partimos de la definición de Miller: “un lugar alfa no es un lugar de escucha. Es un lugar de respuesta”. Pero ¿de qué tipo de respuesta se trata?
En la sesión del 7 de octubre del seminario aparecieron una serie de declinaciones y aperturas en relación a esta definición:
-Un lugar de respuesta ha de diferenciarse de pensar en un lugar de soluciones. No se trata en un lugar alfa de la lógica problema-solución sino de la lógica cuestión- respuesta.
-Se trata de una respuesta no preparada. Es en realidad una respuesta como efecto de un encuentro.
-Se trata en un lugar alfa de responder a partir de una orientación: la orientación de lo Real.
-En un lugar alfa se diferencia lo que es del orden de los efectos analíticos de lo que es del orden de los efectos terapéuticos.
-El lugar alfa es un lugar de partida, no se trata de un lugar de llegada. -Se trata de un lugar donde pueda darse la producción del sujeto y la inserción en un deseo.
-Las respuestas en el lugar alfa se anudan con el nivel de la causa.
-En tanto : “el emisor recibe del receptor su propio mensaje en forma invertida” la relación a la respuesta es del orden de lo particular.
-Hay lugar alfa en tanto hay un lugar analítico posible: es decir que se trata del lugar, no de quien lo encarne.
-La respuesta es algo a construir , no se trata de un saber previo sobre el sujeto. -Tomar en cuenta al sujeto que sufre y a su vez que es responsable de sus actos y de sus palabras.
-Puesta en acto de un espacio de acogida.
-Apostar por el síntoma subjetivo. Promover la sintomatización del malestar.
-Dar un lugar a la experiencia subjetiva.
Elaborado por la comisión.

BIBLIOGRAFIA:
X. Esqué, “La acción lacaniana” en AMP-UQBAR
J.-A. Miller, Seminario de Política lacaniana, Colección Diva , 1999.
J.-A. Miller, “Hacia Pipol 4.
J-.C. Milner, Les penchants cirminels de l’Europe démocratique, en Verdier, 2003.

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