2006-07 LA ANGUSTIA: «Los objetos (a) en la experiencia analítica» Seminario X de J. Lacan

En la portada del seminario X “La Angustia” hallamos dibujado un ocho recorrido por una hormiga que ilustra y recrea la topología de una banda de Moebius. El hecho de que el insecto, aún caminando siempre por la misma cara, pueda “pensar” que siempre hay un reverso no transitado, una cara no explorada, pone de relieve una falta estructural de la que el objeto “a” sería su representante. En cualquier caso se trata de una figura ciertamente singular y sugerente, una de aquellas que invitan a detenerse aunque tan sólo sea para acabar dando más de una vuelta.
Comisión responsable del Espacio Central: Clara Bermant - Joan Gibert

Propuesta de trabajo del Seminario X "La Angustia"
Tomando en consideración que el VI Congreso en Buenos Aires -abril del 2008- tratará sobre “Los objetos (a) en la experiencia analítica” la comisión propone trabajar este seminario durante dos cursos. Asimismo la comisión exhorta a los ponentes a presentar viñetas clínicas que pongan de relieve la dimensión y los avatares del objeto en el curso de una cura, así cómo los puntos de viraje en torno de la angustia.

CALENDARIO

TERCER TRIMESTRE: abril-junio 2007

16 de abril a las 20:30 h
Capítol IX: Pasaje al acto y acting out
Ángela Gallofré

07 de mayo a las 20:30 h
Capítol X: De una falta irreductible al significante
Josep Sanahuja

28 de mayo a las 20:30 h
Capítol XI: Puntuaciones sobre el deseo
Joan Gibert

18 de junio a las 20:30 h
Final de curso: Recapitulción del Seminario de la Angustia
Aportaciones de miembros y socios.

SEGUNDO TRIMESTRE: enero-marzo 2007

    15 de enero a las 20:30
    Capítulo V: Lo que engaña
    Clara Bermant

    5 de febrero a las 20:30
    Capítulo VI: Lo que no engaña
    M. Àngela Gallofré

    26 de febrero a las 20:30
    Capítulo VII: No sin tenerlo
    Joan Gracia

    19 de marzo a las 20:30
    Capítulo VIII: La causa del deseo
    Catherine Galaman

PRIMER TRIMESTRE: octubre-diciembre 2006

    02 de octubre de 2006 a las 20:30 h
    La angustia en la red de los significantes
    Joan Gibert

    23 de octubre de 2006 a las 20:30 h
    La angustia, signo del goce
    Gemma Ribera

    13 de noviembre de 2006 a las 20:30 h
    Del cosmo al Unheimlichkeit
    Josep Sanahuja

    04 de diciembre de 2006 a las 20:30 h
    Más allá de la angustia de castración
    Clara Bermant
Título
Capitulo XI: Puntuaciones sobre el deseo
Fecha
28/05/2007
Horario
20:30 h.
Participantes
Joan Gibert
Descripción
Joan Gibert fue el encargado de desplegar este capítulo y basó su primera parte del recorrido en la cuestión del deseo:
“Se puede considerar este capítulo como de transición, en el que de alguna manera se trata de considerar un más allá de tomar la angustia como respuesta al deseo del Otro, a la que ha dado su importancia en los capítulos anteriores, para encarar la angustia como señal, como señal de lo real. Para ello este capítulo se basa en dar toda la importancia al deseo”
Para ello Lacan lo enfrenta desde el lugar más delicado y fundamental: el deseo del analista, como función y motor esencial para “la dirección de la cura”, título del escrito del año 1958.
En este capítulo Lacan dejará a Hegel y el deseo de reconocimiento, para presentar el deseo como aquello que interroga y palpita en el sujeto en tanto que objeto (objeto a). Dijo J. Gibert, “En cualquier caso la tesis central de este capítulo es el deseo del analista como respuesta a lo que desde la IPA se teoriza, a veces con algún acierto por los interrogantes que les plantea a algunas mujeres analistas, como la contratransferencia”.
El deseo del analista vs. contratransferencia abrió el debate a los participantes, donde quedo establecida la diferente orientación de Lacan en tanto para él la cura basada en la contratransferencia es casi lo contrario a la basada en el deseo del analista, en tanto la primera se basa en satisfacer la demanda de identificación (ofreciéndose el analista como modelo con el que identificarse) y la segunda se basa, justamente, en contrariar dicha demanda.
Debate que continuará en la sesión del 18 de junio donde J. Gibert desplegará los trabajos de M. Little y L. Tower, que se quedaron en el tintero al darnos cuenta que conversando se nos hicieron las tantas.

M. Àngela Gallofré
Título
Capítol X: De una falta irreductible al significante
Fecha
07/05/2007
Horario
20:30 h.
Participantes
Josep Sanahuja
Descripción
Sanahuja nos transmitió el denso capítulo X a través de una lectura atenta y minuciosa. Extraeré de esta lectura un esquema de las cuestiones sobresalientes, acentuando su interés para la clínica.
-La angustia, que no es sin objeto, nos introduce en la función de la falta.
Falta irreducible al significante y de la cual éste no da cuenta sino paradójicamente, en la relación simbólica con el Otro. Otro de donde surge que haya significante y donde sitúa el punto que, no pudiendo ser significado es postulado como el punto "falta de significante".
- Se sirve de la lógica y de la topología-banda de Moebius, toro, cross-cap- para aproximarse a esta falta. Aproximación de la que dice:" Si dibujo, es para no expresarme de otro modo"
-La falta sólo puede captarse por medio de lo simbólico, pues en lo real nada falta. Sin embargo, la privación sí es algo real.
-La falta es radical, constituida y constituyente de la subjetividad. La pérdida, vinculada al acceso al saber -tal como es ampliamente desarrollado en el seminario Encore bajo la vertiente de la relación invertida entre saber y goce- remite al cuerpo, a un pedazo del cuerpo. Esto hace a la verdad de la experiencia analítica, en lo que a Freud y Lacan se refiere. Otros, muchos otros, procuran evitarla.
-Falta y privación refieren a la castración que, siendo simbólica, tiene o aparece en su soporte imaginario como menos fi. Dicha castración-complejo o penis-neid, que Freud enuncia como límite en la experiencia analítica es un límite que para Lacan "puede ser cuestionado".
- La falta a la que refiere Lacan en este capítulo es una falta que no puede ser suplida por ningún símbolo. No es una anulación ni una denegación. El significante, esforzándose por borrar una huella, no hace más que insistir en reproducirla.
- El a, pieza faltante en el cross-cap y causa de deseo, aparece en la relación con el Otro bajo dos modalidades reunidas en la función de la angustia : como a y como i(a).
- En relación al tratamiento de la angustia y de la transferencia el discurso analítico presenta dos caras: angustia como defensa y defensa contra la angustia. De estas dos caras se deducen distintos manejos de la transferencia.
-En la clínica, la posición del sujeto respecto del a remite a estos distintos manejos. En la estructura perversa o psicótica el fantasma sitúa el a en i(a). Para manejar aquí la transferencia hemos de incluir en nosotros el a en cuestión. En la neurosis el a, como objeto no especularizable, solo puede aparecer bajo un sustituto. Esto pone en cuestión el análisis clásico de la transferencia.
El a, que no está en escena, entra en el acting out.
-Lacan acude a la clínica de Margaret Little( very Big en sus valientes intervenciones alejadas de las formulaciones clásicas) para ejemplificar un manejo de la transferencia en el que en dos momentos se verifican virajes decisivos para la cura producidos por la introducción-ni calculada ni teorizada-del corte.
A través de la angustia de la analista entra en el análisis el lugar de la falta, falta que conduce a la posibilidad de elaboración de un duelo de la paciente.
- Respecto de las hipótesis freudianas vertidas en "Duelo y melancolía", Lacan nos brinda una admirable precisión clínica. La identificación con el objeto perdido no es una definición suficiente del duelo."Solo estamos de duelo por alguien de quien podemos decirnos: Yo era su falta". Es así que define su discurso como "una reflexión continua y variada sobre las formas diversas, metonímicas, en las que aparecen en la clínica los puntos focales de esta falta"

Clara Bermant
Título
Pasaje al acto y acting out
Fecha
16/04/2007
Horario
20:30 h.
Participantes
Ángela Gallofré
Descripción
“Pasaje al acto y acting out”, capítulo IX del Seminario de la Angustia, nos convocó al Espacio Central de la Sede de Tarragona el pasado lunes dieciséis de abril. Ángela Gallofré fue la encargada de desplegar un tema sugerente en lo teórico y, además, de considerable alcance e interés en lo clínico. De su exposición, didáctica y amena, me gustaría destacar la puesta en acto del formato seminario. Me explico. En ningún momento sus elaboraciones fueron puestas sobre la mesa a título de verdades incuestionables y ello propició intervenciones sobre la marcha., deberíamos tomar buena nota. Sin embargo, aquí y ahora, se trata de dar cuenta de las elaboraciones que tuvieron lugar y me gustaría empezar con la frase que, de alguna manera, pautó su intervención: -el aislamiento del “a” se produce a partir del Otro-. Para proseguir el relato me parece indispensable poner de relieve, cuál telón de fondo, la interlocución entre Dora y la Joven homosexual que permitía, a partir de las particularidades de cada caso, evidenciar las diferencias entre el pasaje al acto y el acting out. Mientras que el “dejar caer” devino, en el caso de la joven homosexual, el correlato esencial del pasaje al acto traducido en el salto al hueco del tranvía; en Dora, fue “la bofetada” la que ocupó dicho lugar, no antes, pero, de escuchar la desafortunada frase del Sr. K: “mi mujer no es nada para mí”. Podemos ver que en el pasaje al acto se trataría de una salida precipitada de la escena al mundo. Arribados a este punto Àngela se propuso abordar la angustia distinguiendo entre dos registros: el mundo, donde lo real se precipita y la escena del Otro, donde el sujeto se constituye como hablante, como portador de la palabra en una estructura que no puede ser sino de ficción. Apoyándose en “Introducction à la lecture du Seminaire L’angoisse de Jacques Lacan” nº 59 de la revista de La Cause Freudienne y en el texto de Guy Trobas “Dialéctica del acting out” publicado en Virtualia nº 7 destacó que, a diferencia del pasaje al acto donde el sujeto sería el objeto “a” fuera de la escena, en el acting se trataría del surgimiento del objeto “a” en la escena. Un “a”que no sería sino el resto aborrecido del Otro. Un ejemplo clínico extraído de la práctica analítica posibilitaría visualizar algo del orden de la separación, no tanto de madre y niño, sino del niño y el “a”. Se trataba de un joven que miente desde pequeño. Cuando era un niño robaba y no lo decía. Ahora, ya mayor, es infiel y no lo dice. El imperativo materno “dímelo” presente en la queja del analizante da cuenta de una satisfacción en más que al sujeto no se le escapa y que, al menos de momento, mantiene como enigma el porqué de sus actos mientras saca un provecho de su pulsión.
Para finalizar me gustaría dejar constancia del esfuerzo realizado por la ponente para situar el objeto “a” en los pasajes al acto y en los acting out tanto en el caso Dora, como en el de La joven homosexual.

Joan Gibert
Título
“La causa del deseo”, del Seminario X. La Angustia de Jaques Lacan.
Fecha
19/03/2007
Horario
A determinar
Participantes
Caterine Galaman
Descripción
El día 19 de marzo, en nuestro Espacio Central, Caterine Galaman expuso con claridad -a pesar de las dificultades del texto -el capítulo VIII, que lleva por título “La causa del deseo”, del Seminario X. La Angustia de Jaques Lacan.
La angustia, indefinida e imprecisa, carente de objeto que nos presentaba Freud, es definida por Lacan por el aforismo que la distingue como “no sin objeto”.
El seminario recusa lo que en la tradición filosófica moderna, especialmente en Husserl, se caracterizaba por la idea de intencionalidad.
Si el penis-neid planteaba el deseo femenino como tendiente a la búsqueda de eso que comprueba de inmediato no tener, el objeto a, delimitado por Lacan de forma sucesiva a lo largo de su obra, es un objeto que no fascina como algo a obtener, sino que es “ un objeto que está detrás del deseo”. Esto cambiará tanto los destinos del análisis como la significación de la castración.
Es en el fetiche que Lacan encuentra el modelo que le permite identificar al objeto como causa de deseo. Para el fetichista el fetiche es la condición, como objeto separado, en la que se sostiene su deseo (sexual). Es el sostén de la libido y este sostén, así como la función de señal de la angustia, está ligado a lo que reconocemos como ese momento privilegiado de la “interrupción”.
A partir del tratamiento del objeto fetiche, nos ubicará en la estructura perversa del sádico y del masoquista. En dicha estructura, es el perverso mismo quien opera como objeto, él es el objeto, se identifica al objeto, está en el lugar del objeto que divide al partenaire, el cual está ubicado en el lugar del Otro. Posición ésta, la de objeto, que no resulta ajena a ningún sujeto, aún cuando su estructura no sea perversa.
El deseo sádico apunta a introducir en el otro una disociación llevada hasta un límite imposible de tolerar, un sufrimiento insoportable para el cuerpo. Sin embargo no es tanto el sufrimiento lo que se busca, sino la angustia. Angustia que el deseo sádico es un experto en hacer emerger.
En el cumplimiento de su acto, con más precisión llamado ritual, el sádico busca hacerse aparecer a sí mismo como puro objeto fetiche. Esta búsqueda, desconocida para él mismo, se diferencia de la del masoquista, para quien esta encarnación de sí mismo como objeto es un fin conciente y declarado.
Es siempre en la escena donde ambos despliegan sus estrategias, aunque ahí donde el sádico no se ve como objeto, el masoquista se reconoce concientemente en ese lugar buscado.
Recordando capítulos anteriores, Lacan refiere al mito edípico para reiterar que “sólo la función de la Ley traza el camino del deseo... el mito del Edipo significa que el deseo del padre es lo que hace la Ley”.
Es así que el “mérito” del masoquista es hacer manifiesto que “el deseo del Otro hace la Ley”.

Introduce, aquí, una puntuación:
1-El objeto a es causa de deseo.
2-Reconocerse como objeto del propio deseo es siempre masoquista.
3-La falta concierne a las posibilidades estructurales del objeto a. Es en la falta constitutiva del ser parlante, en tanto emerge del Otro, que se produce el vacío en el que se aloja el “agalma” y por lo tanto, las condiciones para la transferencia y el amor.
El amor como don de lo que no se tiene, principio del complejo de castración, y también principio de su significación.

Lacan nos recomienda la relectura del caso de la joven homosexual, paradigma y motivo de desafío y ejemplo al padre: que sepa realmente en que consiste el “1” amor: “El niederkommen que allí se significa es esencial en toda súbita puesta en relación del sujeto con lo que él es como a. Allí, en el salto, podemos advertir, la conjunción del deseo y la ley”.
Para definir este suceso como “pasaje al acto” son necesarias dos condiciones:
1-La identificación absoluta del sujeto con el a al que se reduce.
2-La confrontación del deseo y la ley.

Una precisión sobre el proceso de duelo nos aporta un detalle de gran interés clínico: “...llevamos luto y experimentamos sus efectos de devaluación en la medida en que el objeto por el que hacemos el duelo, era, sin nosotros saberlo, el que se había convertido en soporte de nuestra castración”
En el caso de la joven homosexual Freud nos deja pendiente una cuestión acerca de la transferencia pues el abandona el caso para derivarlo a una colega mujer. Maniobra transferencial que merece un abordaje minucioso. Abordaje al que, al igual que otras cuestiones clínicas de este Seminario, Caterine Galaman nos animó a trabajar, con su habitual interés y entusiasmo.


C. Bermant
Título
Capitulo VII: "No sin tenerlo"
Fecha
26/02/2007
Horario
20:30 h.
Participantes
Joan Gracia
Descripción
El lunes, día 26 de febrero por la noche, en el Espacio Central de la Sede de Tarragona, Joan Gracia fue el encargado de abordar el capítulo VII del Seminario X: “No sin tenerlo”. Inició su recorrido apoyándose en el esquema óptico y en el escrito de Jacques Alain Miller “Introducción a la lectura del Seminario de La Angustia de Jacques Lacan”, publicado en Freudiana nº 42, donde se pone de relieve que la angustia no hay que tratarla sino más bien franquearla, no se trata de un trastorno o una disfunción, sino de una vía de acceso al objeto “a”, vía de acceso al resto, a aquello que no es significante. Miller destaca este hecho y pone de relieve que hablar de la angustia como vía de acceso al pequeño “a” exige una especial delicadeza, debido a que no se trata de un objeto modelado sobre la imagen como los otros. Tras ubicar estos conceptos en el esquema óptico, Joan Gracia tomó la referencia freudiana de 1932, en la 32ª de las “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis”, para destacar los puntos de viraje introducidos por Lacan en la conceptuación de la angustia que nos llevan a considerar que, aunque la angustia sea la señal de alarma más llamativa del objeto “a”, ello no significa que este objeto sea sólo su reverso, sino que su funcionamiento es correlativo a aquélla. Asimismo, en relación a la afirmación freudiana de que la angustia no tiene objeto, Lacan da una vuelta de tuerca al afirmar que “no es sin objeto”. Un recorrido por la topología nos permitió apreciar la sofisticación inherente al tema de estudio que nos ocupa. Una vez finalizada su exposición, quién suscribe, se ocupó de presentar un pequeño ejemplo, extraído de la clínica, para poner de relieve la angustia presente en una demanda de tratamiento formulada por una madre angustiada por la grave repercusión que el “bullying”, del cual era objeto su hijo de doce años, estaba teniendo sobre la salud del niño y la propia. Unas pocas sesiones procuraron un alivio considerable y bastaron para vislumbrar que la madre no era ajena a lo que le sucedía a su hijo, un chico con recursos y un cierto saber “Los del pueblo dicen que soy igual que mi padre, un clon en lo físico, pero en lo relativo a las enfermedades soy como mi madre: migrañas, dolores de barriga, vómitos, diarreas,…”. La madre no es ajena a ese saber y se da cuenta que está demasiado pendiente de su pequeño. En el curso de una entrevista habla de sus problemas conyugales y del deseo, no exento de miedo, de separarse. La invito a hablar de ello, acepta, y ahora es ella quién acude puntualmente a sesión. Hasta hace poco había podido escuchar a la madre, ahora empiezo a escuchar a la mujer.

Joan Gibert
Título
Lo que no engaña
Fecha
05/02/2007
Horario
20:30 h.
Participantes
Ángela Gallofré.
Descripción
Ángela Gallofré nos expuso detenidamente y con claridad el capítulo V "Lo que no engaña" del Seminario X. La Angustia, de Jacques Lacan. Este capítulo nos conduce paulatinamente a las elaboraciones centrales de este seminario. Un seminario que destituye al padre castrador de Tótem y Tabú para colocar, en primer plano, la castración como hecho de estructura, una castración sin agente que apunta a lo ineludible de la falta de goce que representa. En este sentido, todo el seminario constituye un esfuerzo para deshacer el supuesto vínculo causal del padre con la castración, esfuerzo que se hará solidario más adelante de lo que constituirá la pluralización del Nombre del Padre. Se trata, en cierto modo, de un rechazo del mito del Edipo freudiano, aunque constituye una afirmación más tajante en lo que respecta a la castración.
De este modo, a lo largo del seminario vemos palidecer la cuestión significante para asistir a la emergencia de lo real. El falo, como significante, pierde valor y nos lleva al encuentro del órgano como parte del cuerpo que no ha sido significantizado y cuya detumescencia apunta a la angustia que, en el coito, habita a los seres parlantes.
La falta de objeto a la que Lacan se refiere ya no es la falta significante, lo que nos sitúa ante un cuerpo diferente. Se subraya así la emergencia de un objeto que no resulta aprehensible en el estadio especular, es decir, que escapa a lo especularizable. Si pensamos en la angustia por la vía significante, ésta no tiene objeto. Pero si abandonamos la vía significante, la angustia surge ante la aparición de un objeto, un objeto que emerge cuando y donde no debiera.
De este seminario se desprenderá asimismo otra concepción de la mujer y lo femenino: no se trata de la mujer enfrentada a su falta particular, tal como Freud la describe, sino de una mujer a la que, desde este punto de vista, nada le falta. Este seminario ahonda en la crítica ya desarrollada en el texto de 1958, " Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina". Sin duda, la mujer no aparece en este momento de la enseñanza de Lacan bajo el signo de un menos. En este sentido, Gallofré nos recordó la cuestión de la sexuación en Lacan y cómo ésta no se agota en las identificaciones sino que se juega a nivel de la diferencia de goces que reparte a los seres sexuados.
La exposición de Gallofré recalcó la función del marco en la construcción del fantasma, ejemplificándolo con cuadros en los que conocidos pintores muestran a través del arte la complejidad de la función de la ventana, el marco y el vacío. Subrayó la acepción según la cual lo siniestro (heim) no sería tanto lo oculto, sino aquello que debiendo quedar oculto se manifiesta y es el surgimiento de lo oculto disimulado lo que angustia. La angustia hace aparecer lo que no engaña, evocando así aquello que engaña, denunciando un mundo de simulacro, es decir, un mundo de engaño.
Gallofré finalizó su amena y difícil exposición haciendo referencia a la relación entre el deseo y la ley, instándonos a no perder de vista lo que hay de 1 tras el engaño al que remite el mito del Edipo. Este tema se retomó en el debate posterior y seguramente será retomado en otras reuniones, pues apunta a desdibujar la figura del padre castrador, anulando al llamado padre simbólico. Si el deseo y la ley son idénticos es porque el deseo prohíbe tanto como la ley; uno y otra actúan como barrera contra el goce.

Clara Bermant
Título
Lo que engaña
Fecha
15/01/2007
Horario
20:30 h.
Participantes
Clara Bermant
Descripción
En el Espacio Central de la Sede de Tarragona dedicado al Seminario de La Angustia, Clara Bermant inauguró el segundo trimestre abordando el capítulo V dedicado a “Lo que engaña”. De entrada situó al Otro en relación a la demanda, al goce y al deseo e indicó la necesidad de replantear la clínica a partir de la introducción del objeto “a”.
Prosiguió con una referencia al esquema óptico y al estadio especular para poner de relieve “lo que engaña”. De “Intervenciones y textos” de Lacan retomó la referencia “La biografía infantil, su instancia y su motor, son la forma en la que han sido entregadas las figuras del saber, el goce y el objeto”. De la angustia vinculada al deseo del Otro hasta el objeto “a” articulado a la demanda y a la pulsión hubo todo un desarrollo que condujo a distinguir la dimensión imaginaria del engaño, proveniente del estadio del espejo, de la dimensión simbólica ligada al conocimiento.
Clara continuó con una referencia de Colette Soler relativa a la angustia materna derivada del no poder transmitir la significación de la vida a su hijo y le permitió situar la pregunta sobre el deseo de la madre. Comentó que en el caso del pequeño Hans lo que angustia al niño no es tanto el hecho de alejarse de su madre sino su proximidad excesiva, aquello que reclamaría Juanito sería que su padre lo pusiera a salvo de ella. A partir de este punto retomó el estadio del espejo para señalar lo que sería la ilusión fundante, el engaño primordial, concretada en una ilusión de completud que se traduciría en el júbilo del niño. En cualquier caso dejó bien claro que el objeto “a” queda fuera del campo especular y por consiguiente se trata de “lo que no engaña” debido, justamente, a que no entra en el campo de “lo especularizable”.
Otra forma de referirse al objeto pequeño “a” fue la de “un vacío que descompleta la imagen”. Como ya va siendo habitual en el Espacio Central presentó una viñeta clínica que nos permitió analizar la particularidad de la demanda de unos padres angustiados ante la perspectiva de dejar sin regalos a su hijo de doce años debido a que en el cole todo le había ido mal. Ante la inminencia de la visita de Papa Noel y de los Reyes Magos los padres buscaban en el Otro encarnado en el analista un “autoríceme a dar regalos” que les permitiera salir del atolladero redoblado por el “no querer nada” sostenido por su hijo. Una MP4 cuya pantalla se rompió nada más estrenarla y que los padres, mediante engaño, consiguieron reemplazar por una nueva atribuyendo la rotura a un defecto de fabricación, fue la respuesta a la imposibilidad para sostener un vacío y procurar un tiempo de espera.

Joan Gibert
Título
Más allá de la angustia de castración
Fecha
04/12/2006
Horario
20:30 h.
Participantes
Clara Bermant
Descripción
En la Sede de Tarragona, Clara Bermant concluyó el primer trimestre del Espacio Central dedicado al Seminario de La Angustia, abordando el capítulo IV dedicado al “Más allá de la angustia de castración”. Su exposición didáctica empezó aclarando que Lacan no se propuso tanto definir la angustia, como señalar el impasse freudiano de la roca de la castración mostrando que se puede ir un poco más allá. La primera parte giró alrededor de las distintas conceptualizaciones de la angustia: “no es sin objeto”, “no engaña”, “emerge cuando falta la falta”, “surge del yo y no del sujeto”, y a partir de los esquemas con las imágenes especulares plasmadas en la pizarra introdujo el fantasma como marco de la angustia ya que, como bien dijo, la imagen descansa en el vínculo con el Otro.
Una incursión por Lévi Strauss permitió poner de relieve que su ideal consistía en encontrar los supuestos universales de la cultura para destacar, seguidamente, la dimensión del mundo y la escena que implica al espectador. Desde el inicio, Clara dejó meridianamente claro que la angustia resulta básica tanto en la consulta como en la conceptualización de los casos clínicos y la ligó al enigma ante el deseo del Otro y a una presencia que aparece donde debiera haber falta. La clínica diferencial hizo acto de presencia mostrando que el neurótico hace de su castración lo que le falta al Otro. A falta del significante del goce, el neurótico consagra su castración a la garantía de un Otro que no siempre respondió al llamado, cuestión que ejemplificó mostrando la serie de tres manifestaciones infantiles de angustia paradigmáticas: la soledad del niño, el miedo a la oscuridad y el pánico ante un extraño.
Tras una somera exposición sostuvo que, contrariamente a lo que pudiera parecer, la falta brinda un apoyo, puesto que lo que aterroriza es la posibilidad de ser reintegrado en el otro materno como ponen de manifiesto tantos cuentos infantiles en los que uno corre el riesgo de ser comido. Ahí es donde se ve que la ley brinda un límite muy preciso enunciado en un no reintegrarás tu producto.
A continuación presentó el fantasma en el perverso y en el neurótico situándolo en relación al objeto, mientras que en el primer caso se trataría de llenar la falta del Otro, en el segundo el objeto situado en el Otro adquiriría una función de demanda que podría ser traducida como un quiero que el otro me pida. Un recorrido por el film “Las horas” valió para ejemplificar la falta del lado de lo femenino y propició una serie de intervenciones que permitieron articular las cuestiones recién trabajadas con lo cotidiano. Valga como ejemplo de lo anterior la diferenciación entre los guantes en dos dimensiones que encontramos en las gasolineras y los de piel, en tres dimensiones, que usamos para resguardarnos del frío que surgió a raíz del enunciado que sostiene que el objeto “a” no es especularizable. La pregunta del neurótico: ¿Cómo me ve el otro? daría pie al i(a) que sería justamente aquello que no es accesible para uno; una cuestión que conduciría al neurótico a preguntarse ¿cómo me veo en el otro? para hacer que el otro me pida eso.
Tras una animada conversación sugerida por las cuestiones planteadas, Clara Bermant presentó un caso para ilustrar la angustia, un caso clínico en el que un joven se presenta a consulta angustiado para decir que se angustia; un caso en el que se vio muy bien la dimensión de la división subjetiva propiciada por la vergüenza al poner en la entrada, y en primer plano, que él no quiere que sus padres sepan que se angustia cuando ha de separarse de ellos. Un 1 juego de palabras trenzado alrededor del tema de trabajo que nos ocupa.

Joan Gibert
Título
Del cosmos al unheimlichkeit
Fecha
13/11/2006
Horario
20:30 h.
Participantes
Josep Sanahuja
Descripción
En la continuidad de la lectura propuesta en el espacio central hizo la presentación del capítulo III Josep Sanahuja, con la claridad y precisión a la que nos tiene acostumbrados. Trató el tema desglosándolo en tres subtemas: primero, la referencia al texto; segundo, la ilustración clínica y tercero, un prolijo comentario sobre la obra de Freud “Lo siniestro”, comentario en el que con un acertado sentido del humor nos mantuvo atentos y expectantes hasta el desenlace.
En lo que respecta al texto subrayó los siguientes puntos:
-La articulación entre el estadio del espejo-imagen especular- y el significante, articulación que implica un hiato o corte. Interjuego de los registros-imaginario y simbólico-que Lacan anticipaba en 1946:”Acerca de la causalidad psíquica”
-La distinta dimensión de la historia que es posible extraer de la “cosmología tranquilizante” de Levi-Strauss y del “patetismo histórico” de Sartre, dimensión por la cual accedemos a lo real del mundo a través de su escena-significante.
-Así la trama de la causalidad psíquica puede leerse en la perspectiva imaginaria y/o simbólica, a partir del interjuego de los registros.
-Metáfora entre la cultura como amontonamiento, restos de mundos que se han ido sucediendo y la superposición de recuerdos que forman el sustrato inconciente de toda estructura psíquica.
-Se dedica un comentario al júbilo especular en el que se asume la imagen del cuerpo como totalidad, advenimiento de i(a), donde la constitución del sujeto en el lugar del Otro permite delimitar los conceptos de yo ideal e ideal del yo. Predominio de una gestalt primordial, que hace del júbilo por la totalidad axioma.
-Se insiste en este capítulo en una cuestión que Lacan irá conceptualizando progresivamente: el investimiento de la imagen especular como tiempo fundamental de la relación imaginaria tiene un límite que queda como resto. No todo el investimiento libidinal pasa por la imagen especular. Emerge aquí ya el objeto a como no especularizable en su forma primera: el falo bajo la forma de una falta-en la imagen.
-El a será no sólo soporte de la imagen: i(a) sino también objeto de deseo, lugar imprescindible en el abordaje de la angustia. Cabe destacar aquí la importancia de esta conceptualización para entender el fenómeno angustiante del “doble” (tal como aparece en “Lo siniestro”)
-Ambas funciones del objeto se ejemplifican en los mecanismos identificatorios en Hamlet, con Ofelia como objeto de deseo y objeto perdido. Identificaciones que permiten a Lacan retomar el mecanismo del duelo tal como lo presenta Freud, identificación con el objeto perdido que reclama su lugar en el yo desde el reproche insistente.
-A la pregunta acerca de la emergencia de la angustia Lacan responde que surge cuando algo-alguna cosa, cualquier cosa-viene a ocupar el lugar que debería preservarse para la falta, para el menos phi que la simboliza. En el segundo tiempo de su intervención J. Sanahuja nos ofreció el ejemplo clínico de una joven que se valía de una identificación narcisista, fálica, a un rasgo imaginario:”hacerse la fuerte” a la manera del padre, para, en un cortocircuito del deseo, defenderse de la emergencia de la angustia.
El tercer tiempo se dedicó al relato del “Hombre de la arena” y a la interpretación freudiana en “Lo siniestro”, para abordar el concepto de unheimlich como el extrañamiento angustioso que emerge cuando la falta viene a faltar, cuando algo recubre el menos phi que simboliza la castración.
Angustia infantil, angustia ante la castración, angustia prototípica del nacimiento, angustia ante el enigma de lo femenino: diferentes versiones de un afecto que es brújula y timón de toda cura analítica.

Clara Bermant
Título
La angustia, signo del goce
Fecha
23/10/2006
Horario
20:30 h.
Participantes
Gemma Ribera
Descripción
El pasado día lunes 23 de octubre, Gemma Ribera nos condujo por los vericuetos del “Signo del deseo” que, como sabrán, se corresponde con el segundo capítulo del Seminario X. Con el estilo didáctico y claro al que nos tiene acostumbrados empezó su recorrido recordándonos las dos teorías sobre la angustia en Freud: la primera localizada en el texto de 1895 “Sobre la justificación de separar de la neurastenia cierto complejo de síntomas a título de neurosis de angustia” y también en el llamado “Manuscrito E” de la correspondencia con Fliess; la segunda en el célebre trabajo de 1925 “Inhibición, síntoma y angustia”. En la primera teoría la represión produciría una acumulación de libido, no tramitada, que acabaría generando la angustia. En la segunda teoría se produce una inversión y pasaría a ser la angustia la generadora de la represión; la célebre frase de Freud “La angustia, motor de la represión, la sintetizaría”. Un paseo por la cuestión del afecto nos permitió extraer que Freud reconoce como afectos al amor y al odio, a la tristeza, a la angustia y al dolor. Lacan sólo reconoce un afecto: la angustia, un afecto que no miente, mientras que los senti-mientos llevan la mentira incorporada a su propio nombre. Prosiguió su recorrido por el rasgo unario diciendo que no hay sujeto como tal sino a partir de la introducción primera de un significante, del significante más simple, el llamado rasgo unario que estaría antes que el sujeto -en el principio era el verbo- El significante es el origen –initium-. La presencia del Otro es anterior al sujeto y la angustia hay que pensarla relacionándola con la presencia del Otro. Más precisamente con su deseo, todavía más preciso, de la relación del sujeto con el deseo del Otro (A). Durante esa presentación Hegel no estaba demasiado lejos y una a una fueron desgranándose en la pizarra las fórmulas que darían cuenta de la relación de la angustia con el deseo. Así, como sin querer la cosa, llegamos al capítulo de “La división” dónde se abordó el objeto a y se dijo que mientras que en la formula hegeliana ese objeto viene investido por el A, en la lacaniana tiene que ver con la falta en A. Llegados a ese punto la pizarra adquirió protagonismo y en ella se fueron desglosando el conjunto de conceptos trabajados durante la presentación y que sirvió para resaltar que en el Otro hay algo más que significantes, ahí se halla también este resto a que precisamente no es significante. Tras la presentación teórica siguió un animado debate que solo cesó al presentar la viñeta clínica que serviría para ilustrar el tema de la angustia; caso clínico que ponía de relieve la angustia de una madre en el momento mismo de formular una demanda de tratamiento para su hija, quién, a su vez, había sufrido un ataque de angustia ante un vendaje que le habían aplicado en el hospital en el que fue tratada de un esguince. La viñeta sirvió para establecer una conexión entre teoría y práctica; una apuesta de la comisión de organización del espacio central de la Sede de Tarragona durante este curso y el siguiente.

Joan Gibert
Título
La Angustia
Fecha
02/10/2006
Horario
20:30 h.
Participantes
Joan Gibert
Josep Pallejà
Descripción
En el horizonte el VI congreso “ Los objetos (a) en la experiencia analítica” -abril del 2008- .El lunes 2 de octubre iniciamos la actividad del espacio central, que trata este curso sobre el seminario “La angustia”. La exposición, a cargo de Joan Gibert, contó con una aportación de Josep Pallejà sobre “Inhibición, síntoma y angustia” que puso de relieve los conceptos cruciales del texto freudiano.
Joan Gibert nos supo conducir con claridad y en detalle, por el primer capítulo: “La angustia en la red de los significantes” a través de “la erotología” lacaniana. Erotología que tratará la angustia como un afecto, nunca reprimido, con una vinculación fundamental al deseo del Otro. Vinculación que, al dibujarse en el grafo del deseo, deja ver una pera, plexo solar que evoca la presencia del cuerpo en la angustia.
Tema densamente tratado por la filosofía -Kierkegaard, Sartre, Heidegger, Hegel-, rechazado por la psiquiatría, abordado por las psicoterapias para eliminarla. Sólo el psicoanálisis la aborda de otra manera, pues si la estructura de la angustia es para Lacan equivalente a la del fantasma, no se trata de “curarla sino a lo sumo, franquearla”.
Siguiendo las huellas de Freud, Lacan hace de la angustia una brújula que nos orienta hacia el “corazón” del sujeto. Y ya en este primer capítulo nos da algunas indicaciones precisas: No arreglarla demasiado pronto, ver en qué puntos y momentos privilegiados emerge, buscar la distancia “óptica y óptima” para ocuparse de ella (distancia que nos remite a la lejanía o proximidad que hacen de lo familiar lo extraño, tal como lo evoca Freud en “Lo siniestro”) y saber que el analista, en su práctica, no está excluido de sentirla; pues no sabe, de entrada, con qué máscaras es visto por el paciente.
Para abordar la angustia - a pesar del título del capítulo- Lacan nos dice que no hay red., hay vacío. Y para tratar ese vacío construye series significantes retomando la tríada “Inhibición, síntoma, angustia” y obtiene, según la relación con el movimiento o su ausencia otras dos: “inhibición, emoción, turbación” y “inhibición, impedimento, embarazo”.
La lectura detenida de Joan Gibert hizo especial hincapié en la angustia articulada al Che Vuoi? y a los cortocircuitos del grafo del deseo, donde la captura narcisista de la imagen especular es trampa, señuelo que impide el acceso al deseo.
Ilustró su exposición con un caso clínico, un valioso testimonio de pase, donde pudo dar cuenta de aquello que emerge ya en este seminario: “el objeto a como resto real que no se deja capturar por el significante” y su articulación con los momentos privilegiados en los que emerge la angustia y se precipita en la transferencia.
Esta velada de apertura del Espacio Central augura un buen año de trabajo si sabemos, siguiendo la atinada exhortación de J.A.Miller, convertirlo en un taller: “Este seminario va en contra de la sugestión pero, él mismo podría, a su vez, hipnotizar. Querría darles un antihipnótico, y por eso les invito a recibir este seminario como un taller, a permanecer despiertos ante lo que Lacan trama en él”. Contamos para llevarlo adelante con un grupo participativo y entusiasta que puso manos a la obra y en la obra.

Clara Bermant

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