SEMINARIO DEL PASE 2006-07: EL PASE EN CUESTIÓN

El tema que proponemos para el seminario del pase es el punto de partida de un programa de trabajo. El objetivo de este programa es actualizar el debate sobre el pase en la Escuela.
Ponemos en juego lo que Lacan llamó: el “espíritu del psicoanálisis”, - (Autres Ecrits, p. 294) – con la esperanza que se ponga de manifiesto…, o sea, que lleguemos a conclusiones efectivas.

El pase existe, recordemos, desde hace casi cuarenta años.
La Proposición lleva fecha de octubre de 1967.
Durante los años que siguieron a esta “inmixión de la función del acto”, - (Autres Ecrits, p.263) -, Lacan perseveró y la comunidad analítica despertó, más de una vez, a causa de su análisis radical de la situación del psicoanálisis y de la formación de los psicoanalistas. Diversos textos, comentarios durante las sesiones de los seminarios, alocuciones recogen esta elaboración continuada y algunos de sus efectos.

El procedimiento del pase, - que cada una de las Escuelas ha inscrito de diferente manera -, implica básicamente que “uno no puede pasarse del examen del psicoanálisis” y también que eso “excluye no concluir nada” (Autres Ecrits, p. 293 y 294).
En España el pase forma parte de nuestros antecedentes como Escuela en cuyo ámbito el dispositivo ha estado en funcionamiento, sin interrupciones desde hace un decenio, en dos modalidades: la verificación del final del análisis y la entrada por el pase.
Durante este período un número considerable de personas han estado comprometidas en diversas funciones en el dispositivo. Hay, pues, una experiencia acumulada en relación a las variedades de las salidas del análisis, en relación a los momentos de pase, etc.
Han habido, también, puntos de impasse; han habido momentos de detención que es preciso retomar ya que la elaboración de la experiencia y la construcción de una teoría de la formación , - la función analista - que son cruciales para el porvenir de nuestra clínica no está libre de dificultades.
Es preciso, pues, repensar la cuestión en todas sus facetas.

Que la Escuela está concernida por la transmisión de un deseo en relación al psicoanálisis se hizo evidente al hacerse la cuestión explícita en el Congreso de Roma.
Eric Laurent señalaba como una de las tareas de la Escuela Una poder interrogar los resultados del pase y poner al descubierto lo que nos aporta así como abordar las preguntas que han quedado a la espera de respuesta en relación al deseo del analista o la relación entre el análisis del sujeto y su manera de practicar.

También señalaba la necesidad de encontrar nuevas fórmulas o dispositivos posibles para entablar un diálogo en las Escuelas.
Ésta será también nuestra cuestión, la de este Seminario.


Comisión: Hilario Cid, Lucía D’Angelo, Xavier Esqué, Vicente Palomera, Estela Paskvan, Hebe Tizio, Shula Eldar (responsable)

Referencias.
Jacques Lacan - Seminario XV - El acto analítico (Inédito).
Jacques Alain Miller - El Banquete de los analistas. Paidós, 2000. Capítulo XIII - "La paradoja de la garantía"
Jacques Alain Miller - Donc. Curso 1993-1994. "La logique de la passe" - Mayo-junio 1994.
Dossier de bibliografía de referencia en la sede de la Escula.

CALENDARIO

Martes a las 21 h.

24 de octubre de 2006
09 de noviembre de 2006
14 de noviembre de 2006
12 de diciembre de 2006
09 de enero de 2007
23 de enero de 2007
06 de febrero de 2007
20 de febrero de 2007
06 de marzo de 2007
20 de marzo de 2007
17 de abril de 2007
08 de mayo de 2007
22 de mayo de 2007
05 de junio de 2007
19 de junio de 2007
Título
El pase en cuestión. En el final del análisis, el significante del Pase
Fecha
19/06/2007
Horario
21:00 h.
Participantes
Rosa Godinez
Descripción
En la última reunión de trabajo de este seminario “El pase en cuestión”, el 19-6-07, se abordaron algunas cuestiones que J.A.Miller presentó en una charla del 6 de septiembre de 1994 en el Centro Descartes en Buenos Aires recogida en el texto “El significante del Pase”. Aquel momento fue importante pues se trataba de la introducción del procedimiento del pase en la EOL después de años de preparación para su implementación.
Algunos de los puntos candentes alrededor del pase que entonces Miller planteó son, en mi opinión, de plena actualidad, a pesar de los 13 años transcurridos y de la diferencia de contexto. Por ello me propuse leer este texto atendiendo a la conversación del “Seminarie de Reflexion” del 21-1-07 a l´ECF: Sur la procédure de la passe” (intervenciones finales de E. Laurent y de J.A.Miller), sobre el cual veníamos trabajando en las sesiones últimas.
Encuentro que un elemento de conexión entre ambos textos (1994-2007), es la necesidad de mantener un clima de debate y de conversación entre los miembros y socios de la Escuela alrededor de la cuestión del pase para dar lugar a nuevas proposiciones y a acuerdos que impulsen una política del pase renovada. Otro elemento que relaciona estos dos tiempos es que se trata de dos momentos políticos en que se convoca la reflexión entorno al instrumento del pase.
Las cuestiones principales que subrayé del texto de Miller del 94 son las siguientes:
-La relación entre pase y debate: El debate es posible por una elección y es necesario para conseguir un consentimiento. Éste se pone en juego en el pase: “nadie obliga a hacer el pase”. El propio Lacan lanzó su “Proposición...del 67” bajo la forma de una propuesta a debatir a riesgo de los efectos producidos, de polémica y escisión en la comunidad analítica.
-El pase en su relación con el análisis: El pase está estrechamente vinculado con él. Es el punto de capitón, el aprés coup de un análisis, señala Miller. En mi opinión, en el final del análisis emerge una nueva lectura frente al sinthome desde una posición de enunciación diferente. Y ello puede dar lugar, en un segundo tiempo, a una escritura que se lee a los otros (testimonio del pase).
El pase toca al análisis mismo. Cuando hay la perspectiva del pase en una comunidad analítica atraviesa el análisis e imprime cambios en el uno por uno y en la propia escuela. Sobre este punto, tendremos que ver cuáles serán los cambios que se irán produciendo tras el ejercicio actual de reflexión sobre este tema. Es de esperar una incidencia particular en cada uno y por tanto ello quizá recalará en el propio procedimiento del pase. Puesto que, según Miller, “hacer el pase mueve muchas cosas en una Escuela”.
-La demanda de pase imprime una formalización: se formaliza la salida del análisis, le da forma al fin del análisis. Es una autoevaluación del análisis por el analizante, que testimonia de una satisfacción de la experiencia. La satisfacción que marca la experiencia del final del análisis. En el seminario 2007 en la ECF, Miller indica que el punto crucial del pase no es el matema sino la satisfacción en juego.
-La relación pasante-pasador es diferente a la del analizante-analista. Ésta última se formaliza a través del discurso analítico. En la de pasante-pasador no hay un matema de esta relación, no está dada de entrada, hay que inventarla en cada encuentro.
Miller en la charla del 94 otorga un lugar central a la elección de los pasadores. Según él, es difícil conseguir pasadores auténticos, en tanto éstos deben dejarse orientar por el trabajo de resolver su deseo y no por el ejercicio de un poder. El lugar del pasador no tiene nada que ver con la posición de infatuación, posición del notable o de la beatitud. El pasador “supuestamente” está un paso por detrás del pasante y por ello sabrá reconocer si éste está un poco adelantado a él mismo. El pasante “supuestamente” ha finalizado su búsqueda en análisis (aunque aún pueda estar en él). Está un paso por delante. Me parece que la puntualización de este adverbio “supuestamente” nos indica que no hay un universal en cuanto al saber de lo que es un pasador y un pasante. Igual que en la relación entre ambos, cada uno de estos lugares se ha de construir según lo más propio y singular del uno por uno.
Lacan en su “Proposición...del 67” plantea una inversión del método usual de selección: manda para reconocer el futuro analista de Escuela a alguien que no lo es, que no tiene ese título: el pasador.
-Significante de la transferencia/ Significante del Pase: En el inicio el sujeto se encuentra con el significante de la transferencia, como el significante de un enigma que le hace buscar respuestas en el SsS constituído en el analista bajo transferencia. En el final del análisis, el analizante puede querer encontrarse con el significante del pase. Éste es el significante que termina con el enigma, en tanto todo el desarrollo del análisis es el esclarecimiento del significante de la transferencia. Este “puede querer encontrarse”es importante tenerlo en cuenta puesto que alude al deseo y a la responsabilidad del analizante en tanto se trata de una elección, una opción de querer ir más allá del análisis.
-Tres significantes cobran hoy una particular relevancia: transacción, confianza y lógica. Miller los extrae de un texto de Lacan y parte de su presupuesto de considerar el pase como momento en que se resuelve un psicoanálisis. Una pregunta que se desprende para mi es si no acontece el paso del momento del pase (pase 1) al del pedido del pase y entrada en el procedimiento (pase 2), podemos considerar que un análisis se ha resuelto o que ha finalizado?
Transacción: Lacan señala que el psicoanálisis no se produce sin medios ni sin personas. Se han de hacer transacciones en el sentido de “acordar”, de “give and take” que apunta a un dar y llevar, un dar y tomar, entre unos y otros de la comunidad analítica.
Confianza: Lacan la deposita en las masas de una asociación. Equivale a confiar en el espíritu del psicoanálsis que se manifiesta : “a través de vds., no se puede esperar de otra parte”. El punto central es que el SsS lo sitúa en el conjunto de miembros y de asociados (socios en nuestra comunidad). Ello contribuye a enmarcar la cuestión que E.Laurent enuncia en cuanto a la “des-idealización” que entiendo como elemento indispensable para que se ponga en juego la operación del pase.
Lógica: Lacan confia en que los que eligen la Escuela se les supone que lo hacen por la lógica y no por el psicodrama. Para nosotros y ahora, se trata de la lógica de la orientación a lo real en la perspectiva del shintome. Hace falta investigar acerca del lugar del analista-shintome y del pase-shintome.
Miller toma nueve puntos que siguen la teoría de Lacan sobre el pase y que abren el debate institucional en el contexto argentino de aquel momento. Lo central de este apartado es que la política del pase está orientada por una ética. Y por otra parte su insistencia de que la reglamentación es importante porque permite hacer existir el pase, y sobre ello se invita al debate y a la reflexión. Llegamos a la pregunta que en aquel momento inaugural se formula: la cuestión es saber qué Escuela? dado que ésta se formula alrededor de una confianza y del reconocimiento a una lista (votada por la asamblea).
Y ahora también nos situamos ante la pregunta, ¿qué Escuela del Pase queremos hoy? a través de poner en cuestión este instrumento central, pilar de la Escuela Una. El pase a partir de la última clínica de Lacan: el pase-sinthome, desde la perspectiva de la lectura actual de JA Miller. Tal y como señala en la parte final del seminario de enero 07, se trata del pase que apunta a la satisfacción del analista que indefectiblemente está ligada a la satisfacción que puede producir en los otros. Un poco de “hystérie” en tanto el AE trabaja para la satisfacción de los espectadores. Un AE, no tanto en el lugar del sabio sino en el lugar del artista, cuyo acto toca el riesgo, un riesgo próximo al amor, en tanto no hay modelo, ni garantía. Más bien, hay que jugársela en el acto mismo del Uno, junto a los otros. Distintas voces, diferentes instrumentos, el que cada uno quiera adoptar y tocar con los que se puede componer y acordar una polifonía.
En mi opinión, tenemos ahora y aquí en el contexto de cada comunidad y en el interior de la Escuela el trabajo de tomar a cargo las transacciones realizadas, y las siguientes por venir, en el clima ya inaugurado de confianza y bajo una lógica particular: aquella que apunta a incluir la diversidad de los finales de análisis a la luz de la última versión de la clínica lacaniana.
Shula Eldar se encargó de abordar los puntos principales de las intervenciones de E.Laurent y de J.A.Miller en el seminario mencionado de enero de 2007, y planteó cuestiones interesantes para ponerlas al trabajo de cara al curso que viene. Algunas apuntaron a: ¿Cómo se produce hoy un analista en el fin del análisis?. ¿Qué lugar y qué quiere decir para nosotros el AE artista, qué conexión tiene con Joyce-sinthome?. Se detectan problemas en el pase pero el propio pase es ya una manera de tratamiento del problema. En cuanto al deseo de juventud, ¿cómo involucrar a los más jóvenes en la vida de la Escuela y en concreto en la cuestión del pase? Antoni Vicens cerró el seminario invitando a los presentes a proseguir el trabajo iniciado en este curso junto a la nueva comisión organizada para tal efecto.

Rosa Godínez

Bibliografía
-JAMiller, “El significante del pase”, charla del 6-9-04 en B.Aires en el Centro Descartes.
-École de la Cause freudienne, “Sur la procedure de la passe”, Seminaire de Reflexion du 21 janvier 2007
-Textos, notas y reseñas de las presentaciones de los participantes del Seminario “El pase en cuestión”, 2006-07, sede de la comunidad de Cataluña, ELP.
-J.Lacan, “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, en Momentos cruciales de la experiencia analítica, Ed. Manantial.
Título
El pase en cuestión.El destino del Sujeto supuesto Saber en el final de análisis
Fecha
05/06/2007
Horario
21:00 h.
Participantes
Isabelle Durand
Descripción
Elegí este tema de la transferencia en el final del análisis a raíz de la lectura que hice de dos textos del dossier: el de Jacques-Alain Miller Las paradojas del pase y el de Jeanne Favret-Saada Excusez-moi je ne faisais que passer al cual Miller se refiere. Además las próximas Jornadas de la ECF, precisamente los días 6 y 7 de octubre de 2007, tienen por título: “Nuestro Sujeto supuesto Saber, sus incidencias clínicas, sus apuestas políticas. Como acaban los análisis”.
El Sujeto supuesto Saber se fundamenta en el S1 y cuando se produce la caída del S1 en la cura se destruye esa ilusión del ideal. Por lo tanto, ¿cómo puede ser que en el pase, el Sujeto-upuesto-Saber se encuentre restablecido?
La transferencia de saber, que ya no opera en beneficio del analista, operaría en beneficio de la comunidad analítica. Para hacer el pase hay que suponer un saber a la comunidad analítica y a lo que ésta delega bajo la modalidad del jurado o de los carteles.
¿De que suposición de saber se trata, entonces, para que funcione el pase? (Hugo Freda, pag. 7 del dossier “La prdocedure de la pase” alude a esta cuestión subrayando que el destino del pase está estrechamente ligado al destino de la transferencia).
Miller, en su texto “Introducción a las paradojas del pase” de 1977, hace unas referencias explícitas al artículo de Jeanne Favret-Saada, recomendando incluso su lectura.
Jeanne Favret-Saada llega a plantear, en una crítica feroz al pase , que la caída del Sujeto-supuesto-Saber sólo puede producirse verdaderamente en los análisis llamados terapéuticos, es decir en estos en los cuales no existe ningún proyecto para el analizante de convertirse en analista. Porque en el caso contrario, añade, la transferencia sólo se desplaza de la persona del analista al del jefe de la escuela.
A mi entender, y sea dicho de paso, me parece que se trata aquí del testimonio de alguien que no consiguió en su análisis barrar el Otro, y que intenta hacerlo en este texto de forma salvaje. Todo su escrito esta plagado de referencias implícitas a su propia alienación, y parece ser un intento de separarse del Otro. Por ejemplo, y refiriéndose a la Escuela y al pase, habla de máquina de estrujar sujetos para convertirles en alumnos que no se autorizan a pensar por sí mismos. La Escuela y el pase serían, según ella, los responsables de no poder destituir el Otro.
En su respuesta a Jeanne Favret-Saada, Miller nos recuerda primero la distinción entre el momento del pase, que llama también pase 1, con el procedimiento del pase, o pase 2, que incluye un jurado que confiere una nominación.
Jeanne Favret-Saada dice que hay paradoja en el sentido que el momento del pase es el fin, la caída del SsS. Con el procedimiento se impediría este fin del SsS, se lo desplazaría sobre la Escuela y su fundador, y se eternizaría. Habría paradoja, dice, entre el principio según el cual “el analista se autoriza por sí mismo” y alienarlo en el procedimiento del pase. Sin embargo, contesta Miller que califica esta posición de anarlítica, que el analista se autorice de sí mismo no significa que haga lo que le de la gana. El “por sí mismo” del analista no es su yo sino su deseo. Además, si en el acto de fundación de su Escuela (1964) Lacan enuncia este principio según el cual el analista se autoriza de sí mismo, en su proposición de 1967 añade que “esto no excluye que la escuela garantice que un analista surge de su formación”. En 1974, en el Seminario XXI, “Los desengañados se engañan”, Clase 11, Lacan dice “que el analista se autorice de sí mismo no quiere decirlo que esté solo para decidirlo.” “Se autoriza de sí mismo y de algunos otros”.
Por lo tanto, no se trata de un desplazamiento del mismo SsS que había en la transferencia analítica a la Escuela, sino de su transformación. El pase es la caída de la transferencia analítica, del trabajo de transferencia, pero es también el surgimiento de algo: es el surgimiento del trabajo . Lo que cae es la causa de la represión, la causa del horror de saber que daba lugar al amor de transferencia, a la transferencia analítica. Y lo que surge, en lugar de este amor-horror al saber, es un deseo de saber que se encuentra liberado. El SsS al final de un análisis, y después de haber servido, se desvanece. Y eso es justamente lo que permite una posibilidad de creatividad para el analizado. Es algo del orden de: “no todo está escrito”. La salida de la transferencia es la salida del amor al saber, de la fascinación por un saber completo, al cual no habría nada que añadir. Eso dejaría lugar al deseo. Es el pasaje del Ideal a lo que causa.
La transferencia de trabajo se diferencia de la transferencia analítica en el sentido que ya no se trata de un saber supuesto sino de un saber que hay que demostrar, y por lo tanto que exponer. Se pasa de un saber supuesto a un saber expuesto. Hay un pasar de la transferencia analítica a la transferencia de trabajo. Y, para Lacan , la selección por el pase no anulaba en absoluto la selección por las producciones concretas que pueden dar cuenta del pasaje del trabajo de transferencia a la transferencia de trabajo.
La respuesta al interrogante inicial implica considerar que puede haber varias salidas en lo concerniente al SsS:
- La salida cínica, por ejemplo, del desengañado: “no hay nada que saber, es un engaño”. Este, dice Miller, se ha identificado tan bien con el SsS que ya no lo ve, y alardea de haberlo derivado .
- La salida del que acepta dejarse engañar, del que elige trabajar a partir de S(A barrado), a partir de su propia ignorancia y de la del Otro. Esto implica un SsS que incluye el A barrado.

Isabelle Durand

Miller, J.-A., 1977, “Introducción a las paradojas del pase”, Ornicar?, p. 48, 49.
Jeanne Favret-Saada, 1977, “Excusez-moi, je ne faisais que passer”, Les temps modernes nº 371, Junio 1977, p. 2094, 2095.
Miller, J.-A., El banquete de los analistas, p?, capítulo: la enseñanza del psicoanálisis.
Miller, J.-A., 1990, Ethique et formation des analystes, Soirée de la garantie, 12 de febrero de 1990, p. 22.
Miller, J.-A., 1977, “Introducción a las paradojas del pase”, Ornicar?, p. 51.
Título
El pase en cuestión.Actuar el fantasma en el PaseComentario del texto “Retratos de familia”, de Jacques-Alain Miller
Fecha
22/05/2007
Horario
21:00 h.
Participantes
Ivan Ruiz
Descripción
“Retratos de familia” es el título que los miembros que compartieron Cartel con Jacques-Alain Miller le propusieron para dar cuenta de los efectos de saber que se produjeron por la puesta en serie de los relatos de pasadores que les correspondió escuchar. Del azar de la serie que resulta, aparece algo que no se podía ver antes tomando cada relato de manera aislada. El Cartel del Pase se hizo cargo de seis demandas de pase, es decir de seis análisis supuestamente llevados hasta su fin. Conviene tener en cuenta que este texto, que escogí para mi intervención en la sesión del 22 de mayo de 2007 del Seminario del Pase, en la Comunitat de Catalunya de la ELP, fue escrito en 1994 para verificar de esta manera, y una vez más, la implicación directa entre la clínica del final de análisis y la resolución del procedimiento del Pase con el nombramiento o no de un Analista de la Escuela. La concepción teórica del final de análisis se centraba en aquel momento entorno al atravesamiento del fantasma y es de este modo que Jacques-Alain Miller se referirá en este texto a los seis casos presentados.
En la historia de estos pasantes, se constata el peso de los personajes familiares. Es éste un punto que se vuelve sensible a través de la transmisión indirecta que se produce en el procedimiento del Pase. Incluso la carga afectiva se transmite de algún modo, así como el deseo de la madre y su relación con el goce. Al lado, la posición del padre en el orden de los valores permanece constante, aunque muestra la disimetría entre su posición y la de la madre.
A menudo, un Pase se enuncia, llega al cartel como la historia de una familia, como una serie de retratos de familia, a veces completados por una galería de ancestros. Se verifica regularmente que el secreto que habita en una familia, lo oscuro que hay en la relación de filiación, aquello que se transmite como desviado, descentrado, la torsión que rodea a la familia, no deja de resonar lejos en la vida y en el análisis del pasante. Dado que el pasante va al pase a testimoniar de una solución de su deseo, lleva necesariamente el problema que este deseo vehiculiza. En ese momento, Miller se refiere a la demanda de pase a la Escuela a partir de la formulación del problema que el pasante ha podido elaborar en su análisis. No se trata de una solución sino del problema. El Pase, entonces, suscita el enunciado del problema, eventualmente la solución, y también lo hace la demanda de Pase. Con lo cual, admitiendo que el pase suscita el enunciado de un problema, y comparando los Pases –cosa, de algún modo, inevitable-, se puede constatar que este problema está formulado en los términos de los complejos familiares. Lo que está en la base de lo que se presenta en los pases es muy a menudo la relación que puede casi siempre ser escrita bajo la forma típica de la metáfora paterna. Así, el Pase suscita el enunciado del problema del deseo en los términos de los complejos familiares y el síntoma resulta ser la modificación de la relación típica enunciada bajo esa forma de la metáfora paterna. Porque, en realidad, la metáfora paterna es la fórmula de un sujeto sin síntoma, especialmente sensible, esto último, cuando el deseo materno desborda la forma del significante padre.
De este modo, quedan dibujados algunos retratos de familia en los que se transmite las figuras de las madres que parecen su propia caricatura: madres insatisfechas, descritas en su goce, pareciendo tan pronto vitales, de un goce bestial, animal; como presentes desde la vertiente de un goce mortificado, comprimido, consagrado a adorar el defecto, la pérdida, el mal humor. Frente a esta potencia, están los retratos de padres pálidos, muchos de ellos lejanos, marcados por la distancia, eventualmente por el respeto, y otros marcados por el sello de la impotencia. Con todo, se percibe que cuando brillan es por medio de la madre que lo hacen, a través de su consentimiento. En los retratos también encontramos a los hermanos, con sus funciones bien distribuidas, formando sistema, y que marcan la historia del sujeto.
En este texto, Miller compara el pase como la mirada retrospectiva que tendería a dar el fantasma del sujeto, el rodeo por un 1 fantasma familiar, de un sistema de la familia tan articulado que se puede reparar en lo que hace agujero en el discurso del pasante. Por ejemplo, el hermano del que no se habla, la abuela que queda en la sombra, quizás el genitor del que no hay nada que decir, etc.
Entonces, el material que se produce en el Pase, ¿es muy diferente al que se recoge en el análisis? Resulta complejo responder a esta pregunta pues en el pase el pasante es conducido a volver al fundamento familiar de su existencia, a volver a la familia, que quizás ha dejado ya atrás en su análisis. Miller muestra así como el Pase, en la época a la que nos referimos, funciona como un 1 empuje-a-la-biografía, como efecto del pedido de los pasadores al pasante –también del jurado- sobre los hechos, las fechas, la genealogía de su historia y también del análisis (encuentro con el análisis, con el analista, cuyas circunstancias están necesariamente articuladas a la vida del sujeto). Se ve, así, como la vida durante al análisis se mezcla con los acontecimientos del análisis, y es por eso que cuando el pasante alega la solución que ha encontrado, se le piden las transformaciones de su vida, y, si no están, serán los pasadores y el jurado quienes se interrogarán sobre si la lógica de la cura ha pasado o no a la vida del sujeto.
Sobre todo ello, Miller se pregunta si es lo propio de la clínica del Pase y si es suficiente con este empuje-a-la-biografía y esta refamiliarización del fantasma que se induce por la demanda de saber de parte de la Escuela. Es claro, la cuestión central se encuentra en lo que concierne a la clínica de los obstáculos al Pase, es ahí donde abunda el material. Por ejemplo, se observan salidas de análisis bajo el impacto de la primera o segunda revelación en el análisis, por una revelación a partir de la pulsión anal, entreviendo el sujeto, en este punto, la equivalencia entre el sujeto y el objeto a. Aquí, el sujeto se evacua el mismo del análisis creyendo que es suficiente con testimoniar de una sorpresa que a menudo no es otra que la sorpresa del acting out. Se lleva la elaboración analítica que falta en ese momento sobre el procedimiento mismo y se observa en ocasiones la prosecución del análisis por otros medios, por los medios del Pase. Cuando esto sucede, los pasadores acostumbran a captarlo como analizantes que son ellos mismos.
Pero, de nuevo, ¿qué es lo propio de la clínica del Pase? El Pase es un aparato incomparable cuando se trata de verificar la permanencia del fantasma detrás del sujeto, y se constata que el pasante demuestra en el Pase el fantasma que asegura haber atravesado. Y lo más demostrativo en este punto es quizás la manera en que el sujeto se sitúa respecto del procedimiento, en relación a los pasadores, en relación al jurado que no ve, en relación a la Escuela. El pasante actúa el fantasma que dice haber atravesado en el procedimiento mismo del pase. Esto es lo que Miller muestra en los seis casos que fueron sometidos a uno de los Carteles del Pase de aquel año y que convienen leerse con detenimiento pues se trata de seis relatos cuya escritura, condensada y reducida a su forma más esquemática, aporta la estructura del chiste, donde algo pasa, se transmite. En estos relatos, el desarrollo mismo del pase es susceptible de repetir el fantasma bajo una forma que lo pone así de manifiesto. El foco está aquí puesto sobre el pasante, pero el pasador es susceptible también de ser evaluado. Y todo ello no vale más que si él mismo –en tanto aquél a quien el pasante se dirige- se formula la pregunta de su propio Pase, más que si está él mismo animado por la cuestión del Pase. Si el pasador está bien animado por la cuestión del Pase, sabrá suscitar el dicho del pasante y aportarlo como una respuesta posible del fantasma. Entonces, podrá decir si esta respuesta vale. De igual manera, el jurado debe estar habituado por la cuestión del Pase pues, si cree saberlo todo o incluso si quiere saberlo todo, eso podrá modificar la enunciación.
A modo de conclusión, podemos decir que los ejemplos que, de manera excepcional, Miller ofrece en esta ocasión están tomados desde su vertiente cómica. Son sujetos que se encontraban bien, que ya no sufrían. El pathos del malestar estaba para ellos borrado por el análisis y es por este motivo que se proponen al Pase. De la lectura de estos ejemplos se puede constatar como la estructura del Pase es la del chiste, es decir, la estructura de la tercera persona a la que se va a explicar una historia para compartir el efecto cómico que ella produce. Miller demuestra así que cuando se lleva un caso hasta sus raíces significantes, entonces se vuelve cómico. Mientras tanto, se está en la dimensión de lo patético.
De igual manera, Miller pone el acento en el espacio entre el sujeto que va bien, según su decir, y lo que muestra, constatándose un resto de fantasma que no es descalificante. En la época a la que corresponde esta intervención, la travesía del fantasma tiene su sentido en hacerlo bastante menos descifrable. Si el sujeto lo adopta de nuevo, se supone que lo hará con conocimiento de causa. Así, se podrá diferenciar entre fantasma despejado y fantasma atravesado. Se verá que la verdad no se encuentra en los dichos del pasante, y que de una cierta manera la palabra demuestra no ser idéntica a aquello de lo que habla. El sujeto habrá testimoniado de un momento en que el proyector iluminaba para él el teatro de sombras haciendo desaparecer algunas, momento correlativo a la caída de las identificaciones. Apagadas las sombras, se ve otra cosa: lo que estaba tapado por esa pantalla. La pregunta que le queda plantear a Miller es: ¿Con todo esto, como abordar la cuestión del padre? Un pregunta que no puede ser abordada si no es con la conversación que la Escuela promueve entorno al Pase sinthome.

Iván Ruiz
Título
El pase en cuestión
Fecha
08/05/2007
Horario
21;00 h.
Participantes
Ricard Arranz
Descripción
En esta ocasión se presentó un trabajo en base a dos lecciones del seminario de Miller El banquete de los analistas de los años 1898-90. Son la lección 12 y la 13; “La Escuela de Lacan” y “ La paradoja de la garantía”. Miller propone en estas dos lecciones una articulación entre la Escuela y la garantía de la figura del analista. Las cuestiones claves consisten en intentar colocar la “tensión, ebullición, efervescencia” en el corazón de la Escuela, y la “apuesta” ante la posibilidad de lo nuevo, en lugar del conformismo de lo conocido. Todo ello con el objetivo de mantener vivo el psicoanálisis, y crear dispositivos que contravengan el real de la acomodación que conduciría a la muerte del psicoanálisis.

Lección XII: La Escuela de Lacan.
Aborda el tema partiendo de las similitudes y diferencias que encuentra en dos textos institucionales de Lacan. El 1º de 1964, el “Acta de fundación”, y el 2º de 1967, La “Proposición del psicoanalista en la Escuela”.
Miller busca los elementos estructurales que se pueden encontrar en ambos. Lo común es que la Escuela acepta como miembro sin más requisitos, a aquél que solicita formar parte de ella proponiendo un trabajo. Sea cual sea su formación teoría, su titulación o el recorrido o la ausencia del mismo de la experiencia analítica, es aceptado.
No hay más ni menos en el “Acta” de 1964, no hay más porque el candidato es aceptado como quien dice trabajar como analista, como AP, no hay definición de psicoanalista. No hay menos porque, de un modo implícito esta la igualdad para todos, hasta el punto de que Lacan propone el cartel rotativo, de modo que el más uno volverá a la base tras el trabajo del cartel.
En la fundación de la Escuela, el “acta de fundación” de 1964, se basa en un “fundo”, en una primera personal del singular, y no en un “fundamos”, de manera que Lacan ofrece la posibilidad de reunirse entorno de él a los que quieran. En 1967 la “Proposición del psicoanalista en la Escuela”, que es donde introduce el tema del pase, va dirigida a aquellos que quedaron agrupados por la fundación, y busca darle a la Escuela su psicoanalista. Por tanto, en un primer tiempo, el del “acta de fundación”, es el de la Escuela de trabajadores, y en un segundo tiempo, el de “la proposición”, busca definir al psicoanalista adecuado para esta Escuela de trabajadores, trabajadores para la reconquista del campo freudiano. El primer tiempo es el de la escuela de “todos iguales ante el trabajo”, el segundo establece una desigualdad.
El tiempo uno, el de la “fundación” se puede describir como: “Por aquí, seremos todos iguales, todos estaremos en carteles y habrá permutación, nadie podrá capitalizar su estado de más uno, por el contrarió si se fue más uno se volverá a la base en el próximo cartel”. En este sentido, se trata de un aspecto a tener en cuenta respecto a la problemática de los carteles en la Escuela en este momento.
El tiempo dos, “la proposición” introduce una desigualdad, pero ¿qué tipo de desigualdad, y en qué se funda?. Hay una gradación que no estaba en el tiempo uno, al lado de cada nombre de los miembros de la lista, aparecen marcas que señalan posiciones: AE, AME y AP. La desigualdad es de grado, pero, sorprendentemente, no lo es de jerarquía. Lo lógico sería que aquel que tiene un grado más, tuviera mayor poder de decisión, pero Lacan mantiene la igualdad jerárquica en un solo rango, tiene el mismo derecho a voto el que entró hace unos días, que el que lleva años, hay una sola categoría de miembro. Por tanto, establece una diferencia entre grado y jerarquía.
¿En qué se funda la desigualdad?. En una gradación respecto al saber, que no tenga una repercusión directa respecto al poder. Apuesta difícil de sostener en cualquier comunidad humana, ya que introduce una tensión, que implica una cierta cesión por parte de todos y cada uno de los miembros de ese colectivo. Implica una confianza en las instancias que van a juzgar u otorgar los grados. ¿Porqué esta complicación?, ¿Porqué no escoger el modelo de la IPA donde no hay diferencia entre jerarquía y grado?. Miller propone una respuesta: “para que el psicoanálisis avance”. Dice que se produce según este modelo de agrupación una “efervescencia”, que evita el estancamiento y la acomodación propia del dispositivo estructurado de un modo jerárquico, donde la cosa no pasa de una cierta rebeldía cuando se está en la base, para aferrarse y descansar luego, una vez conseguido el lugar jerárquico.
Si hay garantía en el AME, ya que este grado se otorga por la Escuela, y dice que el sujeto “ha dado muestras con su trabajo de que funciona como analista”, no de que sea analista, pero sí de que funciona como tal. El grado de AME no se solicita, es la Escuela, mediante sus instancias quien lo otorga. Podemos decir que se trata de alguien que sabe funcionar como analista.
Finalmente el AE, demandado por el sujeto y otorgado o no, si es confirmado, se responde con un “eres analista”, no que funcionas como analista, sino que lo eres, y la Escuela, mediante las instancias del pase lo confirman como tal.
Parece evidente que esta apuesta es difícil de mantener y gobernar. Pero no es eso lo que le interesa a Lacan, lo que le interesa a Lacan es si este planteamiento provoca una “transferencia de trabajo”. Entiendo, que más allá de las dificultades de organización, lo que hay de fondo es la modalidad de transferencia de trabajo, que es la que puede mantener vivo, “en ebullición” al psicoanálisis. Esa es mi lectura.
Entonces, según mi lectura, no hay garantía plena del AE. Es una apuesta de futuro por parte de la Escuela, y donde este luego demostrará lo acertado o no de la decisión.
La idea de fondo de Lacan, no es la de seleccionar a los más experimentados, sino a los jóvenes, ya que considera que éstos son capaces de hacer avanzar al psicoanálisis, porque no se trata simplemente de practicar el psicoanálisis, sino de ayudar a reinventarlo con lo nuevo. Con este planteamiento de Escuela, Lacan no apuntaba a la paz, sino a la “guerra programada”.

Lección XIII: La paradoja de la garantía.
Miller propone que esta estructura de Escuela responde a la estructura misma de la experiencia analítica. No se trata de una invención diferente algo más elaborada que la de otros colectivos humanos, sino de darle la cara a lo inatrapable del real y el goce, y cernirlo con una determinada organización, que pivota sobre el dispositivo del pase.
Ello comporta ciertas paradojas, como las de la garantía. Por ello, la garantía de la Escuela es la del AME, al que se le reconoce un “funcionar como analista”, mientras que en el caso del AE, se trata de que el “analista es siempre supuesto”.
En lugar de una propuesta identificatoria del analista, Lacan propone el concepto del “deseo del analista”, que modula como una incógnita, y que Miller resume como:“significa que es capaz de hablar sin identificarse”.
Esta propuesta del final de análisis donde el sujeto no esta identificado, comporta una cierta problemática. Para ello Miller plantea que hay tres alternativas: 1. “reidentificarlo de inmediato”, es la alternativa de la IPA.
2. “identificarse con su propio vacío, con la falta en ser”, la histeria postanalitica.
3. Hay una tercera vía, que es la que indica Lacan que tiene dos modalidades: Se trata de “orientar su posición por lo que llama objeto a, donde no se trata tanto del no identificado, como de un elemento refractario a la identificación”.
La primera modalidad en esta vía es la de “identificarse con el desecho”, lo que daría lugar a la posición cínica pura. pág.249. “considera todo lo que es del orden del significante como una sublimación vacía de sentido y le opone le goce del Uno (aquí el maestro es Diógenes el Masturbador). No tiene más ley que el goce Uno, llega hasta ahí y rechaza asimismo el lazo amoroso. Esta posición cínica, de alguna manera abierta por el análisis, es exactamente la que podríamos llamar del nuevo amo”. Miller avisa: es una posición “tentadora para cualquier analista”.
La segunda modalidad en esta tercera vía: “orientado respecto al objeto a”, no es la del amo, sino justamente la del esclavo, “es precisamente hacer de esclavo, en lugar del amo solitario y cínico propone al trabajador”.
La elección de la conducción hacía el lugar de amo o esclavo, dependen del sujeto al final del análisis, y lo que Lacan intenta crear es una Escuela que dé lugar a los que elijan la forma del trabajo que debe estar orientada por el deseo, y el amor a la Escuela, aunque ello implique siempre una cierta tensión entre los miembros de esa Escuela.
El debate giró entorno a la salida cínica con ausencia de amor a la Escuela, posición “tentadora” ya que el propio recorrido analítico lleva a ella, y donde es necesaria una elección del sujeto, que incluya el amor, para ir más allá si quiere colaborar con la Escuela.

Ricard Arranz.
Título
El pase en cuestión
Fecha
20/03/2007
Horario
21:00 h.
Participantes
Presentación: Marta Serrra
Descripción
La sesión de trabajo se dedicó a dos textos de Miller publicados en “Delende” números 2 y 6 que corresponden a dos conferencias de finales del 1980 y principios de 1981. Se iniciaba una nueva época para el psicoanálisis lacaniano: Lacan había disuelto la EFP basándose, precisamente, en el fracaso del pase y había fundado la ECF pero, además, había dejado de dictar su Seminario que era el elemento aglutinador y orientador de los miembros de su escuela. Miller empezaba a tomar el testigo y lo hacía abordando un tema complejo y muy polémico: el pase.
DELENDA 2. POUR LA PASSE. 20 OCTUBRE 1980
En la primera de las conferencias, señala el riesgo de desorientación de la experiencia analítica que puede producir quedarse en el primer Lacan - el de los juegos del significante, olvidando el Lacan del objeto. Pone pues en tensión dos máximas de Lacan: “el inconsciente está estructurado como un lenguaje” y “no hay relación sexual”.
1. Impasse freudiano y pase lacaniano
Si para Freud todo análisis está abocado al impasse del complejo de castración, para Lacan el pase es el momento en que se resuelve el impasse del sujeto analizante.
Con el atravesamiento del fantasma y la separación del objeto Lacan plantea que el fin de la experiencia analítica no es la emergencia de la relación sexual sino la emergencia de la no relación sexual, obturada por el objeto (a) que le daba consistencia fantasmática.
2. Los problemas del significante
En el inconsciente falta un saber sobre el sexo que concierne electivamente a La mujer, falta el significante que sería necesario para que existiera relación sexual. Esta ausencia produce ilusión de infinitud de la experiencia de la palabra, en tanto un significante no toma su valor sino en relación a otro significante que siempre está por venir.
Pero, si bien es innegable que en la experiencia analítica hay las metamorfosis del deseo, también se comprueba que sus desplazamientos no son cualesquiera: gira en redondo y ese círculo se llama fantasma.
3. La fijeza del fantasma
El objeto es el fundamento de la unidad ilusoria del sujeto porque el fantasma es la función que acuerda el sujeto del significante –siempre deslocalizado y falta en ser- con el objeto que lo fija y le da certitud subjetiva.
La estructura del fantasma no es la de las formaciones del inconsciente. Si el discurso analítico se soporta de las segundas pone en evidencia la primera: por eso está hecho de la articulación de esos dos pares: S1-S2 y $ –a. El pase es la disyunción que se opera en la experiencia analítica entre sujeto y el objeto, a eso llamamos atravesamiento del fantasma.
DELENDA Nº 6. POUR LA PASSE.DELENDE. 17 MARZO DE 1981
En “La proposición del 9 de octubre de 1967” Lacan califica al pasante de psicoanalizante. Aunque trabaje como analista, es en tanto analizante que hace el pase, éste, como momento, define la salida del proceso analizante y, como dispositivo, le da la palabra. Por tanto, la vocación del pase es la transmisión que, precisamente, fue impedida y corrompida en la EFP.
1. Amnesia del acto
El pase anula al didacta porque supone que el psicoanalisis no contiene nada parecido a lo didáctico. Para Lacan el tiempo del pase no es la duración didáctica –que más bien es rutina, factor de olvido- sino el instante, el relámpago. El prácticante no sabe mejor lo que es el psicoanálisis sino que ha taponado la paradoja hasta el punto de producir una amnesia del acto. Para verificar la experiencia práctica ya hay otro título el de AME.
2. Ser y saber
El pase autentifica un franqueamiento que debe tener lugar en la experiencia analítica y el testimonio del pase implica dar cuenta de la mutación del sujeto que le lleva a ocupar la posición analítica, independientemente de la práctica de esa mutación.
El pase no es una cuestión sobre el ser del sujeto sino sobre su saber: es una invitación al analizante de ofrecer su experiencia a la transmisión de eso que no se pierde al ser repetido por otros a otros sino que, por el contrario, se constituye en esa misma divulgación.
Tiene la estructura de una formación del inconsciente en la que el sujeto emerge, la estructura de un Witz: existe por la palabra, admite variantes, amplificaciones y malentendidos; para nada tiene la forma de un matema – en el que el sujeto más bien se ausenta. Después, el matema tendrá su lugar en la elaboración esperada del AE.
3. El dispositivo del pase
El dispositivo del pase contiene una paradoja: recupera al nivel del significante el momento del pase en el que lo esencial se juega a nivel del objeto.
De eso se aclara la dicotomía, entre el pasante y el pasador: el uno que franquea el pase y el otro que “lo es” en tanto no está suficientemente separado del objeto para no “ser” el pase.
El jurado entre en el dispositivo como Otro, y para Lacan no hay duda, es Otro barrado que demostrará con su trabajo su no todo saber, condición para que pueda dar la respuesta que se impone en su lugar, o sea, el significante de que no existe.
Título
“Las paradojas del Pase”. (1977), J.A. Miller
Fecha
06/03/2007
Horario
21:00 h.
Participantes
Lucia D’Angelo
Descripción
En esta reunión se trató de “Las paradojas del Pase” (1977), de J.A. Miller.
Fue de sumo interés contextualizar esa intervención en los acontecimientos que se produjeron en la EFP en esa época, pero al mismo tiempo, dado que dicha intervención fue traducida e incluida en el primer número de Ornicar? en castellano en 1981, la publicación en sí, fue un momento inaugural, del Campo freudiano en España, aún en vida de J. Lacan. En efecto, la revista apareció meses antes de las Jornadas de presentación de Ornicar? , que se celebraron en Barcelona, el 21- 22 de marzo de 1981, bajo el título: ¿Cómo incide la teoría en la práctica analítica?.
La publicación en sí, y en el apartado que lleva por título , “ La institución del pase”, ya se incluyen los tres textos que actualmente J.A. Miller está comentando en su Curso de la Orientación lacaniana de este año: 1. Proposición del 9 de octubre de 1967 (1969) primera versión, 2. Sobre la experiencia del pase (1973-1975), 3. Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI (1976). (Probablemente sean las primeras traducciones al castellano) y 4. La introducción a las paradojas del pase (1977). En “La introducción a las paradojas del pase” (1977), J.A. Miller hace una lectura comentada de la “Proposición…” y el Discurso a la EFP, “Adresse du jury d’accueil” y subraya que “diez años después”, la promesa de la Proposición no se cumplió. Se esperaba una selección fundada en doctrina y hay una decepción. El pase no dio lugar a otra elaboración que aquella que presidió su institución. Que hay descartar el prejuicio de que el pase sólo incumbe a los pasadores, a los pasantes o al jurado porque: “El pase, modifica la noción del proceso analítico. Cambia en un pelo (D. a la EFP) pero cambia “la demanda de análisis con fines de formación”.
También plantea que el pase es doble: 1) el procedimiento del pase y 2) el momento de pase. No distinguir los dos pases es fuente de error ya que el pase no es una obligación. No se plantea que un análisis deba ser autentificado. Se apela al consentimiento, siempre conserva el carácter de una proposición, y es un riesgo.
Por otra parte, se supone que se confía en la teoría del pase, en los pasadores, en el jurado, en Lacan, en la Escuela y hasta en el espíritu del psicoanálisis.
La primera paradoja es que el análisis se instaura por el SsS y termina con la emergencia de un analista “que solo se autoriza de sí mismo”. El momento del pase consagra el fin del SsS. El procedimiento del pase lo releva, lo transfiere a la Escuela y lo eterniza en el analista. La solución a esta aparente paradoja es que 1) o bien el psicoanálisis es una profesión, 2) o bien está en juego otra dimensión que no supone elección sino viraje. El viraje de la posición del analizante a analista, pasaje, paso, pero estructurado. Por último, Miller examina la figura del analista y declina la frase:
“El analista sólo se autoriza por sí mismo”. Para responder que el analista se autoriza por su deseo, por el analizante que él fue, por aquel en que se convirtió en el análisis para autorizar a otro a proceder según la regla del discurso analítico. Es innegable que la actualidad de este texto nos orienta en la prosecución de nuestro Seminario en las próximas reuniones.

Lucia D’Angelo
Título
Tres versiones de Lacan sobre el pase
Fecha
20/02/2007
Horario
21:00 h.
Participantes
Vicente Palomera
Descripción
En esta sesión se partió de una recensión de las intervenciones de J.-A. Miller sobre el pase, desde 1977 hasta su Curso de este año. Se hizo hincapié en la intervención del 23.05.01 del Curso Le lien et le lieu, donde Miller marca tres versiones de Lacan sobre el pase:
1967 - Proposición de octubre 1967
1973 - Nota a los italianos
1976 - Introducción a la edición inglesa de los Escritos

En la "Proposición de octubre del 67" se trata de una ruptura con una práctica consagrada en las sociedades psicoanalíticas donde el analista es cualificado por su propia práctica como analista. La ruptura consiste en que el analista no será reconocido por su práctica, es decir, no se hará de la práctica del psicoanálisis una habilitación. El AE es nombrado a partir de su análisis y no por su práctica. Lacan sustituye la habilitación por el pase, en tanto considera el análisis como una experiencia de saber.
Por otro lado, Lacan sustituye, simultáneamente, la habilitación por el pase y la Sociedad por la Escuela. El nombre de Escuela hace del saber el pivote del grupo analítico. Es un nombre que privilegia el saber. Esta tesis es explícita en 1973, al decir que el análisis es una experiencia de saber.
El análisis como experiencia de saber se deduce de la definición freudiana de la represión. El sujeto supuesto saber como vínculo entre represión y transferencia, converge en saber como ser de deseo. El analizado se sabe ser algo, saber lo que es. El analista como el que sabe lo que es. (a/ -phi). Centrar la experiencia analítica sobre el sujeto supuesto saber implica una desrealización del inconsciente. Este es el valor que tenemos que dar a la fórmula de Lacan de que el sujeto supuesto saber no es real. Lo no-sabido es puesto en función en el S.s.S. Es sobre esto sobre lo que se apoya el pase: hay saber. ¿Sobre qué? Es un saber sobre el deseo, sobre el sujeto como ser de deseo. Lacan define el deseo como un problema que tiene una solución, dando a la palabra solución todo su peso, ya que los AE son invitados a testimoniar de los problemas porque se supone que han resuelto su problema, haber resuelto el problema particular de su deseo, lo que pondría a los AE en posición de testimoniar de los problemas cruciales del psicoanálisis.

1.- La primera versión del pase se apoya en el par problema-solución y sobre la noción que la cuestión del ser encuentra su respuesta en el deseo. Lacan distingue dos soluciones al problema del deseo: una solución negativa (-phi) y una positiva (a), ambas son correlativas: al nivel de -phi el sujeto descubre el deser, y el ser se encuentra no a nivel de la meta del deseo sino a nivel de la causa (a).
(a) : objeto obturador
- j : hiancia de la función fálica
Esta salida es una solución en términos epistémicos, pero implica lo que Lacan llamó un viraje, una metamorfosis del ser del sujeto. Antes, el sujeto era un ser que no sabía la causa. Después, se convierte en el ser que sabe la causa. Y para Lacan eso constituye un rechazo del ser anterior y la emergencia de un ser nuevo, con una paradoja: el sujeto analizado sabe lo que es, pero precisamente sabe lo que ya no es. El pase es, por esto mismo, un duelo, es el duelo del ser anterior que no sabía la causa. El vínculo entre el saber y el ser tiene esta consecuencia paradójica: uno sabe lo que ya no es.

2.- En la segunda versión del pase, en 1973, encontramos esta problemática retraducida en términos de ex-sistencia. En la "Nota italiana" hay dos expresiones donde figura la "ex-sistencia" y que se corresponden con las dos soluciones (positiva y negativa) de la Proposición del 67: la "ex-sistencia del objeto (a)" y, correlativamente, la "inex-sistencia de la relación sexual". Se puede reconocer en estas expresiones una nueva versión de la oposición que Lacan había introducido entre la negatividad del falo y la positividad de la causa del deseo:a/ -phi--ý ex-istencia de a/inex-istencia de RS.
El saber aquí no es solo "el saber del ser que no sabía la causa de su deseo", como en 1967, sino que es "el saber que no hay relación sexual", es decir, se trata de un saber que va más allá de la verdad del ser del deseo. Es un saber que Lacan tiene que situar en el registro de lo real. La consecuencia es que empieza la desvalorización de la verdad que abre la última enseñanza de Lacan.
Lo que se esboza en 1973 es la noción de que al final del análisis consiste a desembarazarse de la verdad, que la verdad hace obstáculo al acceso del saber sobre lo real: verdad // real. En suma, no hay verdad sobre lo real, puesto que lo real excluye el sentido. Este deslizamiento consiste en renunciar al saber sobre la verdad para apuntar a un saber sobre lo real. Más que creer en un saber sobre la verdad que habría que descubrir, Lacan habla de invención de saber. Si habla de "inventar el saber" es porque ya no está en el régimen del descubrimiento de la verdad. Para ello, es preciso haber reducido la verdad y no soñar en los "amores con la verdad".

3.- Se entiende así el pasaje a la tercera versión del pase, en 1976. Lacan subraya que el pase consiste en "someter la profesión analítica a la prueba de la verdad". Pero lo que hay que señalar es que la verdad es aquí un sueño. Es más, la definición de la verdad es, justamente: la mentira. "La verdad es lo que sueña con la función llamada inconsciente". Como se ve esta definición de la verdad como un sueño no deja intacto el concepto de inconsciente, en la medida en que el inconsciente quiere decir: "¡Tú no sabes la verdad!". Aquí, saber la verdad se ha convertido en algo dudoso, razón por la cual Lacan puede hablar de "espejismo de la verdad" ("espejismo de la verdad" ésta es la nueva definición del S.s.S.).
Todo esto implica que el final del análisis no se define más en términos de saber o de verdad, sino -esta es la novedad- por la satisfacción: "la satisfacción que marca el final del análisis". El final del análisis es definido por el goce no por el deseo. La cuestión es saber si se sale de la mentira. ¿El pase es salir de la mentira?. El pase es testimoniar de la mejor manera posible de la verdad mentirosa. Testimoniar es ya relativizar aquello de lo que se trata, y en efecto es relativo ya que se trata de obtener la satisfacción de los colegas. Es aquí donde Lacan introduce un neologismo: hystorizarse. En el pase se trata de hystorizarse a sí mismo, es una auto-historia. El pase es, en esta tercera versión, una hystorización del análisis, es el pasaje del análisis al estatuto de material, de material para una historia, pero, al mismo tiempo, es una hystorización puesta a prueba. Este termino sirve para mostrar las afinidades del pase con la histeria: confrontar al que escucha con su deseo. Al final, para Lacan hystorizarse supone que uno haya reemplazado sus amores con la verdad por el amor a la Escuela. ¿Cómo ha cesado el AE de amar la verdad? Si en el dispositivo analítico se trata de histerizar al sujeto y llevarlo a buscar la verdad de su ser de deseo, la hystorización sería precisamente hacer de esta búsqueda de la verdad una historia que se cuenta. Se abre entonces la pregunta que hay entre histerización e hystorización. La diferencia podría ser un punto de cinismo que traduciría justamente el viraje del ser a lo real.

Vicente Palomera
Título
El pase en cuestión.
Fecha
06/02/2007
Horario
21:00 h.
Descripción
Descripción: La sesión está dedicada a la consideración de los siguientes pares: “Psicoanálisis puro/ psicoanálisis aplicado; producción de un analista/ efecto terapéutico”.
A partir del texto de Jacques-Alain Miller “Psicoanálisis Puro, Psicoanálisis Aplicado y Psicoterapia” 1 se señalaron los siguientes puntos:
1)En “Televisión” Lacan afirma: “la psicoterapia especula sobre el sentido y en eso consiste su diferencia con el psicoanálisis”. Lo que se pondrá en juego como cuestión decisiva es el fuera del sentido y Lacan hará su apuesta por el nudo borromeo.
2)Si el fuera del sentido establece la diferencia con la psicoterapia, al mismo tiempo tiende a borrar la distinción entre psicoanálisis puro y el aplicado a la terapéutica.
3)La última enseñanza de Lacan condujo a hacer del síntoma la referencia clínica por excelencia. Poner en cuestión la diferencia entre síntoma y fantasma implica que no hay “más allá” del síntoma y que considerar diferentes “salidas” se torna problemático. También la distinción del psicoanálisis aplicado a la terapéutica como forma restringida del psicoanálisis puro no es menos problemático.
Se pasó a considerar “el efecto terapéutico”. El artículo de Serge Cottet “Lateralidad del efecto terapéutico en psicoanálisis”2 plantea la cuestión de la discontinuidad entre la causa y el efecto. El efecto, cuando se produce, es “indirecto, oblicuo, inesperado”. Lo que se había señalado en sesiones anteriores referente a la formación, también se comprueba referente a lo terapéutico: lo que está en juego es el acto analítico. Una de las preguntas: ¿cómo opera el acto analítico en una topología sin franqueamiento, sin Rubicón? ¿Savoir y faire? El debate giró alrededor de cómo la última enseñanza de Lacan sacude nuestra “doxa” al separar real de sentido. Conceptos claves como “saber”, “objeto”, “fantasma”, se tornan semblantes respecto de lo real. Frente a la desorientación que ello produce tenemos como recurso los cursos de la Orientación Lacaniana de Jacques-Alain Miller. En referencia a su curso actual, se señaló que la distinción entre “inconsciente real” e “inconsciente transferencial” permite nuevos enfoques de la salida por el pase. Por otra parte, observamos que el acento se desplaza: de la prueba que verificaba un saber a la satisfacción que la experiencia procura. Se concluye en que se propondrá un orden de textos claves que signan la historia del pase para ser leídos après-coup, es decir, la lectura desde el momento actual de esta ya larga experiencia, arrojará nuevos efectos sobre la misma. Como horizonte cercano para nuestro trabajo está el próximo Congreso de la AMP donde se dedicará una jornada para tratar la cuestión.

Estela Paskvan

1: en revista Freudiana Nro. 32 2: en revista digital Virtualia Nro. 6
Título
El pase en cuestión.
Fecha
23/01/2007
Horario
21:00 h.
Descripción
En esta reunión se han planteado cuestiones relacionadas con el lugar de los CPCT . Estas cuestiones han sido articuladas en relación a la práctica del psicoanálisis aplicado así como al saber expuesto y a la formación de los analistas.
Se comentó el texto de Dominique Laurent, “De- bricolage” (que aparece en la página web de la AMP). A partir de la distinción entre “savoir faire”,- con el síntoma del otro-, y “savoir y faire”,- con el propio síntoma-, se fueron articulando una serie de preguntas interesantes.
¿Es clara la diferencia (en el nudo) entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado?
¿Qué lugar ocupan los CPCT como laboratorio para los analistas y qué pueden aprender éstos de esta experiencia para hacer avanzar la doctrina y ponerla al paso de la época?
¿Qué efectos se pueden esperar de una práctica controlada?
Se recordó que desde Freud y con Lacan se plantea la formación en un trípode: análisis, control, saber textual. El centro de gravedad es el análisis del sujeto.
Así, pues, se puede pensar que los efectos de formación derivados de la práctica en los CPCT toman valor en la medida en que pasan por el análisis de cada uno y pueden, a partir de allí, convertirse en efectos analíticos. Estos efectos, a su vez, pueden verificarse en el pase.
Así, efectos de formación y producción del analista no se confunden. Esto último es contingente y se produce en un análisis que es finito. Por otro lado los efectos de formación pueden situarse en una perspectiva infinita, incluso en la perspectiva del pase, porque no hay formación acabada.
Los efectos de formación se pueden producir en diversos lugares: Escuela, Instituto, CPCT. (Se agrega un tercer término al binomio Escuela/Instituto que facilita el acceso a una práctica orientada por el discurso analítico).
Así, el CPCT aparece como un nuevo dispositivo que sirve a la formación sin que se confunda con “el lugar de formación” del analista.
Lacan enseñó que el psicoanálisis no es un síntoma ya que el síntoma es el psicoanalista (Ver: Conferencias en EEUU). Problematizar a partir de la experiencia de los CPCT la manera de tratar un real tocan al analista mismo en cuanto síntoma. Se recordó que la maniobra de Lacan fue dejar de lado la diferenciación entre terapéutica y didáctica. Dominique Laurent apunta al horizonte del pase por su valor en la detección de los puntos de fuga en la producción de analistas y en la formación permanente a la que están abocados.
El analista surge, estrictamente, del final del análisis y se verifica en el pase. Precisamente por eso podría asumir el desafío de “bien decir” lo que es una práctica orientada por el psicoanálisis tal como se lleva a cabo en los nuevos dispositivos de atención.

Shula Eldar -Notas de Rosalba Zaidel-
Título
El pase en cuestión
Fecha
09/01/2007
Horario
21:00 h.
Descripción
En la reunión del 9.01.07, sobre el tema de formación, se partió de la puntualización siguiente:

1- Efecto-de-formación, como lo definió Miller, supone poner a un sujeto en condiciones de operar como psicoanalista, separándolo de la causa que lo determina
2.- La diferencia entre la formación profesional y la formación analítica. A los tres pilares de la formación freudianos: textos, control, análisis, Lacan agrega un cuarto elemento: la Escuela. La formación del analista nunca se acaba y esto va junto con la definición de la Escuela como una Escuela siempre en formación.
3- El pase orienta la formación y es un observatorio sobre la misma.
4- Se habla de la formación en momentos críticos y en cada uno de ellos se producen cambios. En el Congreso AMP Bruselas 2002 se gestó la política del psicoanálisis aplicado, el PIPOL, y la de la fundación de los CPCT. Ahora se trata de ver qué papel otorgarle al CPCT en la formación.
5- La formación en el post-analítico: transferencia analítica, transferencia de trabajo.
Se aportó la referencia al texto de J.-A.Miller, “El desbroce de la formación analítica” (en El Psicoanálisis 2-3).
Luego se hicieron algunas reflexiones sobre el anudamiento psicoanálisis aplicado-psicoanálisis puro y los cambios que el mismo ha ido sufriendo.
En este sentido se hizo referencia a la actualidad de los CPCT como dispositivo de la Escuela y cómo se presentaba hoy el trípode Escuela, Instituto, CPCT citado por Laurent. Cuál es el estatuto del CPCT? Los CPCT son un dispositivo creado para renovar la transferencia al psicoanálisis y se discute si son espacios de formación. Es importante distinguir los espacios de formación de los efectos de formación porque éstos sólo se registran en el análisis.
El psicoanálisis aplicado implica saber hasta dónde se aplica la potencia del psicoanálisis, por otra parte no habrá psicoanálisis aplicado si no formamos analistas. El pase aborda la cuestión del final del análisis, del analista producido. Apunta a una dimensión más allá del psicoanálisis aplicado al síntoma, al segundo consentimiento del analizante para ir más allá de lo terapéutico
Más allá de la dialéctica de dos polos: saber expuesto-saber supuesto, habrá una diversidad de operaciones sobre el saber que pongan en juego una transferencia de trabajo. ¿El tercer término sería el saber sinthome o saber goce, según el Seminario XVII, que no es un punto de capitón?. Este debate muestra la necesidad de la renovación de los términos que se utilizan.

Próxima reunión: el acto, tal como se articula en nuestra práctica.

Hebe Tizio - Notas de Rosalba Zaidel
Título
El pase en cuestión.
Fecha
12/12/2006
Horario
21:00 h.
Descripción
Se pone en tensión, para comenzar el debate, la articulación entre autorización y práctica clínica.
Esta cuestión atañe al momento actual de la formación y muy especialmente a partir de la introducción de un nuevo lugar: los CPCT. Es preciso, entonces, elaborar los efectos de las nuevas formas de la práctica desde la lógica del pase para intentar, desde allí, construir una clínica de la práctica; es decir, para velar que ésta siga estando sostenida en la ética del psicoanálisis y no pierda su referencia al acto analítico.
Sin esta dimensión, que el horizonte del pase introduce en la experiencia de la Escuela, puede existir el riesgo de una serie de posibles derivas. Por ejemplo, la deriva hacia una jerarquización psicoterapia-psicoanálisis; la deriva hacia una confusión entre tres cuestiones muy distintas, - bien diferenciadas, no obstante, por Lacan desde el Acto de fundación y especificadas en la Proposición -, como son la garantía, la autorización y la instalación como practicante; la deriva a confundir autorización con reconocimiento social sea cual sea su fuente.
A partir de estas consideraciones se planteó reflexionar sobre las enseñanzas recogidas en los carteles en relación a la experiencia de “entrada por el pase”. Esta dimensión de “entrada”, (se recordó que fué retomada en el Congreso de Roma), ciertamente, puede aportar elementos muy interesantes que tienen vigencia y actualidad para responder a la pregunta: ¿Cómo se practica y se analiza hoy?
En los dispositivos de psicoanálisis aplicado se observa un deslizamiento hacia una práctica “à plusiers”. Este deslizamiento implica una identificación posible a un saber-hacer radicalmente distinta al “savoir y faire” que implica al síntoma del analista; síntoma que es el resultado del final de su propia cura.
La Proposición de octubre distingue grados y jerarquías a fin de separar el ejercicio del poder y el saber. Entre los grados el AE es la garantía que responde a una necesidad interna a la experiencia, mientras que la otorgada como AME lo hace respecto al “cuerpo social”. La categoría de AP plantea, sin embargo, algunas dificultades que la experiencia de “la entrada por el pase” puso de relieve de manera explícita o implícita en diversos casos. Así, se pudo apreciar que podría conducir hacia una idea de “garantía tácita” que soslaya el deber de bien-decir y desembocar, en realidad, en una instalación sin garantía, en un saber sin riesgo de exposición o en la deriva hacia la identificación al grupo e incluso al significante psicoanálisis mismo. Todas estas vertientes difieren de lo que la introducción del deseo del analista puede movilizar justamente por ser un deseo que mantiene su enigma en cuanto, entre otras cosas, no se deja reducir fácilmente al discurso común.
Renovar el dispositivo del pase de manera tal que permita recoger los nuevos efectos suscitados por nuevos lugares y formas de la práctica parece necesario de manera que la identificación de los jóvenes a la orientación lacaniana se abra a la aspiración a la mutación que supone llevar el propio análisis hasta el final.

Shula Eldar
(En base a las notas tomadas por Rosalba Zaidel).
Título
El pase en cuestión
Fecha
14/11/2006
Horario
21:00 h.
Descripción
En función de algunas aportaciones hechas en el Congreso de Roma y para reactualizar el debate sobre el pase en relación al estatuto de miembro de la Escuela se propuso comenzar por explorar lo que fué la experiencia del "entrada o por el pase"( expresión que se prefirió a la de "pase a la entrada").
Hebe Tizio y Shula Eldar, que formaron parte del cartel constituído para la entrada por el Pase, iniciaron esta reunión del Seminario aportando algunas de las conclusiones, - las plasmadas en el informe y las que se prepararon a este efecto -. Se señaló que este informe no fué publicado. Este Cartel funcionó durante el período de la Escuela en formación y lo hizo con carácter experimental.
Tal como se acordó en la Asamblea del año 98, en Madrid, su duración se prolongaría hasta la fundación de la ELP.
La entrada por el pase, que tenía su inspiración en la "Nota italiana", se proponía tomar en cuenta la posición subjetiva del pasante, los efectos o marcas de sus encuentros con lo real y su manera de hacerle frente. Se trataba de poder dar cuenta de la manera en la cual se desarrolla la cura y la forma de trasmisión de de su progreso a través y con ello obtener una muestra de la manera en la cual cada uno hace uso del saber analítico.
El Cartel escuchó catorce testimonios y recomendó a ocho pasantes para su admisión como miembros de la Escuela . En todos los casos, también en aquellos en los que no hubo recomendación, el Cartel incluyó una respuesta que se transmitió al pasante.
Si bien una respuesta positiva no implicaba de ninguna manera una autorización a la práctica, esta confusión estuvo muy presente.
Se hizo patente que las circunstancias políticas y particulares del momento histórico de esta experiencia favorecieron una idealización del Pase a la entrada con sus consecuencias de precipitación e incluso de acting-out.
Entre los efectos que se mencionaron señalamos, por ejemplo, un cierto empuje a solicitar el pase como medio de entrada, expresado como un "deber hacia la Escuela"; un exceso de entusiasmo producido por la idealización; una cierta carencia de argumentación sobre el inicio de la práctica y a veces un recurso a la Escuela como instancia exterior que sancionara lo que ocurría en el interior de los análisis.
Cada una de estas vertientes abre un campo de investigación interesante.
Se apuntó a la complejidad de lo que de manera global se puede llamar "efectos de sugestión". Estos efectos son por un lado una consecuencia lógica de la transferencia pero también presentaron otros ángulos.
Por ello, en el momento actual, cuando la posibilidad de repensar la entrada por el pase se pone en juego la cuestión es aprender al máximo de la experiencia ya realizada para diferenciar lo que hay que rescatar de lo que hay que evitar.
Queda como propuesta para al próxima reunión retomar la compleja cuestión de la autorización.

Miriam Chang
Título
Pasar por Barcelona
Fecha
09/11/2006
Horario
21 h.
Participantes
Mauricio Tarrab
A.E de la Escuela Una Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL). Buenos Aires

Descripción
Tras las presentaciones de rigor a cargo de Enric Berenguer, director de la ELP de la Comunidad de Catalunya , y de Hebe Tizio que definió el trabajo de seminario como un “tratar de ubicar el pase en el corazón de la escuela”, tomó la palabra Mauricio Tarrab para dar cuenta de su “Pasar por Barcelona”.
Su intervención, con un estilo diáfano y llano captó desde el inicio el interés de los allí presentes. Las vicisitudes de su encuentro con los pasadores “en una ciudad algo extraña dónde había acudido para contar lo más íntimo a dos desconocidos” se fueron trenzando en un relato emotivo y sincero. El nerviosismo ante el timbre, el franqueamiento del umbral de la puerta, la pregunta de la pasadora acerca del porqué se había presentado al pase y la sorpresa causada por una pregunta tan obvia nos contagió la trascendencia de un encuentro que tuvo lugar un año atrás.
Acerca del pase Mauricio se preguntaba: ¿De dónde nace la confianza para contar lo más íntimo? Una pregunta que de alguna manera encontraba su respuesta en La Escuela a la que ahora devolvía algo de lo que aquélla le había proporcionado, un lugar para establecer un vínculo y verificar que “hacer el pase es un lazo, un lazo renovado con el Otro”.
Se refirió también al pase como la posibilidad y la ocasión de “compartir con los otros el deber y el deseo de subjetivar lo real”, “No es sin los otros, sólo sí, pero con los otros”. De ese encuentro con los otros “pasadores” nos hizo llegar ese “sentir su propia relación con el agujero”.
A partir de ahí y tras contarnos que desde el punto de vista del ideal no hizo el pase en el mejor momento, su discurso se fue deslizando hacia cuestiones candentes sobre el pase, un pase que en las actuales circunstancias no podía plantearse en la E.O.L. y que fue acogido por la A.M.P en un momento no exento de preocupación por el mismo.
Se refirió al momento actual como un “momento de redefinición del pase” y citó a Jacques Alain Miller para subrayar que el fracaso es una manifestación de la relación con un imposible (con un real). Aludió al “debate silenciado” sobre: ¿Qué consideramos hoy como final de análisis? y apuntó que “no se trata de hacer una militancia por el pase sino de poner el pase a prueba (lo más antidogmático)”. Sugirió que siempre será mejor un “pase síntoma” que un “pase inhibición” y precisamente por ello es preferible “un pase en la escuela” que “un pase en el museo”.
Señaló que lo peor para el pase sería que se supiera todo sobre el mismo y sobre el final de análisis: “No hay última palabra sobre el pase, esta es la buena noticia”.
Para finalizar nos regaló un sueño, el sueño previo a su viaje a Barcelona para las entrevistas del pase. Un sueño que despertó su angustia al darse cuenta que no recordaba nada. Cómo le sucediera antaño con las matemáticas, ahora se le revelaba que nada podía asegurarle el resultado.

Joan Gibert
Título
Pasar por Barcelona
Fecha
09/11/2006
Horario
21:00 h.
Participantes
Mauricio Tarrab
A.E de la Escuela Una
Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana(EOL). Buenos Aires
Coordinan y aníman el debate
Hebe Tizio-Enric Berenguer
Descripción
"...alguien que no es de nuestro medio, el filósofo Emanuel Levinas, decía al comenzar una famosa disertación, que hay que admitir que era ya muy difícil hablar en este mundo atormentado. No se puede hablar más –decía- ya que nadie puede comenzar su discurso sin manifestar cualquier otra cosa que la que dice – y concluía - El psicoanálisis acecha a los interlocutores”
. En el pase, en el momento mismo del pase, en el encuentro con los pasadores, se tiene la certidumbre de que allí el psicoanálisis nos acecha. Captar eso, o mejor aún, dejarse captar por eso, hace de ese instante un acontecimiento. Para mi, haber pasado por Barcelona lo testimonia."
Título
El Pase en cuestión
Fecha
24/10/2006
Horario
21:00 h.
Participantes
Sula Eldar
Descripción
Shula Eldar, en su calidad de responsable de la comisión que organiza este seminario, abrió la velada que nos convoca a actualizar el “debate sobre el pase” en la Escuela.
Desde el comienzo se hizo explícito, que el espíritu de éste sería el de la conversación, en las que todos puedan participar activamente y poder darnos así el tiempo de tratar cada una de las problemáticas que vayan surgiendo.
“El pase en cuestión” abre interrogantes, preguntas, crítica. Su necesidad se hace presente y se ha puesto de manifiesto en todas las escuelas. “La cosa está ahí” y hay que bordearla.
La conversación produjo múltiples ángulos para el debate:
Reflexionar sobre los finales de análisis y sus diferentes formas de conclusión; sobre el deseo del analista, momentos en que despunta y su relación con el final de análisis; cómo se autoriza cada uno en su práctica y los momentos en que ésta se ve modificada, han sido algunos de los temas puestos sobre la mesa para ser trabajados.
Se inaugura así éste nuevo espacio como marco idóneo, donde del deseo de mantener vivo el discurso del psicoanálisis, “que cuestione y nos cuestione”, se ha puesto al trabajo. Se inicia un tiempo de hacer hablar, causar un interés renovado sobre el pase y que éste vuelva a ser eje central en la comunidad analítica.
El pase ha sido re-pensado en cada una de las etapas por las que ha pasado desde 1967 en que Lacan lo pone en-forma. Etapas marcadas por impases, que el propio Lacan se encargaba de sacar a la luz sin paños tibios.
El agujero central ante la pegunta ¿qué es un psicoanalista?, toma su función de brújula, de motor que impulsa, al producir algo de un vacío que hay que cernir.
No hay nada de un universal en juego, la esencia del uno por uno hay que trabajarla para mantener ese agujero central siempre abierto de la buena manera.
Si en cada época nos tropezamos con un tope, quizás sea ahora el buen momento para dar una vuelta más por allí, sopesar sus efectos y renovar sus horizontes.

Ceres Lotito

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