XI Jornadas de la ELP: “Un Nuevo Amor... Destinos del amor en la experiencia analítica”

09/11/2012

Hablar del amor es ya hacerlo, enseñaba Jacques Lacan. De modo que parece que todo haya sido dicho sobre él. Pero el psicoanálisis añadió a ese decir la dimensión del inconsciente, cuyo origen es, precisamente, el amor, al cual, en la experiencia psicoanalítica, llamamos transferencia. Con ello topamos con la relación que el amor mantiene con lo imposible: lo imposible de decir, de saber, de curar. En el psicoanálisis verificamos constantemente la fuente universal que es el amor para todo lo que el ser hablante puede crear. El amor le permite, por un tiempo, a ese ser hablante, hacer pareja con aquello que aparece como imposible: el sexo, la muerte, la locura, el saber, la lengua, la mujer, la poesía, la letra.

Nos interesa en este sentido la relación que el amor establece entre la contingencia de su encuentro y lo necesario del destino que parece escribirse a partir de ahí. En efecto, la letra es uno de los puntales de la vida amorosa; tal como la letra es aquello que configura los síntomas de los que nos ocupamos.

En el inicio de un psicoanálisis, el amor es la contingencia necesaria sin la cual no se da la primera cita. El desarrollo de un psicoanálisis es un despliegue, a veces grato, a veces ingrato, del trabajo del amor: si bien puede aparecer perdido en ocasiones, la experiencia es su recuperación en la escala del deseo. Sin el amor, el goce no tiene sentido; sin el amor, nada se fija en escritura: es por eso que al final de la experiencia psicoanalítica lo que queda es un nuevo amor, como nombre nuevo de lo que siempre estuvo ahí.

Más información: http://www.elp-debates.com/jornadas.html

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